BID aprobará crédito de US$ 258: en abril.

El Banco Interamericano de Desarrollo (BID) aprobará en abril un préstamo de US$ 258 millones sin condiciones de uso específico, que será destinado al apoyo de políticas macroeconómicas de Uruguay, informaron a El Observador fuentes de la institución multilateral de crédito.
La línea de crédito permitirá al país consolidar su financiamiento para este año, que presentará fuertes limitaciones para la captación de fondos a través de emisiones de títulos soberanos a costos compatibles con los objetivos de gestión de deuda.

El crédito será aprobado por el Directorio de la institución en su sesión del 15 de abril, y quedará operativo “unos 15 días después” para su ejecución, informó la fuente.

La intención del gobierno uruguayo es acceder “inmediatamente” a esos fondos, que se habilitarán con una tasa de interés Libor más 0,3%. El dinero fresco engrosará las arcas de la Tesorería y será destinado a financiar el creciente déficit fiscal proyectado para este año. El impacto a nivel local de la crisis mundial, sumado al efecto de la sequía, modificó las proyecciones oficiales de ingresos fiscales que, frente a un presupuesto de gasto poco flexible, impactará con un mayor deterioro de las cuentas públicas.

El déficit fiscal llegaría este año a 2% del Producto Bruto Interno (PBI), sobre una previsión de 1% estimada en diciembre, según anunció ayer el Ministerio de Economía (ver página 9).

Además de la línea de crédito para el soporte de políticas económicas, el BID ejecutará en 2009 créditos destinados a la proyectos de inversión, aunque de escasa significación. Se trata de un préstamo de US$ 11 millones para financiar la implementación de la trazabilidad en el sector ganadero, US$ 4 millones para la aplicación de políticas que fortalezcan el sector financiero y un complemento de US$ 12,5 millones destinados a las ampliación de muelles en el puerto de Montevideo.

El BID tiene asimismo a disposición una línea de crédito de “emergencia” de alto costo que Uruguay no pretende utilizar de momento, dijo una fuente.

Contingencia. El gobierno ya ejecutó líneas de crédito de contingencia con el Banco Mundial y la Corporación Andina de Fomento (CAF), acordadas antes de la profundización de la crisis mundial y el “cierre” de los mercados financieros producido con la caída de Lehman Brothers en setiembre del año pasado.

El Banco Mundial aprobó el 3 de febrero el desembolso de US$ 400 millones destinados al financiamiento de “políticas de desarrollo e implementación de reformas”. El préstamo se amortizará en 20 años y medio –con 15 de gracia– y se generará un interés variable de Libor menos 0,02%.

Por su parte, la CAF habilitó el uso de US$ 200 millones de una línea de crédito de US$ 400 millones, amortizable en nueve años y acordado a tasa Libor más 1,6%.

En los dos casos se trata de financiamiento destinado al apoyo de la estrategia de gestión de la deuda pública ante las dificultades existentes para la captación de financiamiento voluntario en el mercado.

El país cuenta también con acceso a créditos del Fondo Latinoamericano de Reservas (FLAR), al que suscribió en mayo de 2008 con un aporte de US$ 234,4 millones.

Restricción. La profundización de la crisis provocó la aversión de los inversores a posicionarse en alternativas financieras de riesgo –como bonos soberanos de países que no cuenten con grado inversor, como es el caso de Uruguay–, lo que contrajo el crédito y encareció considerablemente su costo.

Es por eso que el Ministerio de Economía inició el año pasado la negociación de líneas de financiamiento de contingencia para contar con acceso rápido a liquidez.

También en el marco del manejo “prudente” de la deuda pública, adelantó financiamiento con emisión de títulos soberanos cuando las condiciones de mercado permitían acceder a tasas relativamente bajas. Así se cubrió, en principio, las necesidades prespuestales hasta “avanzado el año 2010”. En tanto, el deterioro de las cuentas públicas recortó ese márgen de acción, por lo que el gobierno comenzó a ampliar sus disponibilidades de caja acudiendo a los créditos acordados con organismos multilaterales.