Biocombustibles dividieron a la izquierda del Foro de San Pablo

Ante la oposición del Partido de los Trabajadores (PT), que lidera el presidente Luiz Inácio Lula da Silva, los partidos de izquierda que asistieron al XIV Encuentro del Foro de San Pablo desistieron de condenar la utilización de productos alimentarios en la producción de etanol o biodiesel.

Luego de arduas negociaciones, los participantes del Foro resolvieron hacer una breve mención al tema, en la que se fustiga a Estados Unidos por la producción de etanol, asociada a la escalada de precios de los alimentos.

«La manipulación y especulación desatada por las grandes transnacionales aprovechando el aumento de la demanda mundial de alimentos, la concentración de la propiedad de las tierras, los monocultivos irracionales, el uso de maíz por Estados Unidos para producir etanol y el control de las fuentes acuíferas, han provocado una escalada de los precios de los productos agrícolas, que amenaza con sumir a grandes poblaciones del mundo en hambrunas de incalculable alcance», afirma el texto acordado para la declaración final.

Originalmente los partidos de izquierda de Nicaragua, Colombia y Cuba promovieron «condenar» la utilización de productos agroalimentarios pa-ra los combustibles. Otros partidos -entre ellos parte de la delegación del Frente Amplio- compartían la propuesta.

Empero, la fuerte «presión» que ejerció el PT para evitar que se rechazara en forma explícita el tema de los biocombustibles, llevó a que se buscara una salida negociada.

A partir de la estrategia de Lula da Silva de promover la producción de combustibles alternativos, el líder cubano Fidel Castro cuando aún ejercía la presidencia y el mandatario de Venezuela, Hugo Chávez, rechazaron la actitud del gobierno brasileño, por entender que afectaría el precio de los alimentos. Desde Brasil e incluso Uruguay se restó importancia a esas opiniones por entender que el rechazo se basaba en que tanto Venezuela como Cuba son productores de petróleo y podrían ver afectados sus intereses.

El presidente Tabaré Vázquez saludó en 2006, la producción de biodiesel de Brasil, al reunirse con Lula en la ciudad de Canoas. El encuentro se llevó a cabo en una refinería de combustibles de la sociedad formada por la estatal Petrobras y la empresa española Repsol, donde Lula asistió a la primera prueba para producir biodiesel con un nuevo procedimiento. En esa instancia, ambos mandatarios acordar intercambiar experiencias, e incluso los directores de Ancap recibieron información técnica para intentar trasladar la iniciativa a Uruguay.

Divididos. Participantes de las sesiones del Foro que concluyeron el domingo, indicaron El País que, en principio, parte de la delegación del Frente Amplio era partidaria de avalar la propuesta de Nicaragua, Colombia y Cuba. No obstante, ante la diversidad de opiniones entre los representantes de la coalición de izquierda, la delegación del conglomerado se inclinó por proponer un texto que fuera apoyado por el PT y el resto de los asistentes.

En otro orden, en la declaración final, el Foro de San Pablo rechazó «la política de guerra preventiva llevada adelante por Estados Unidos y sus aliados», por entender que ha generado «sangre y muerte».

La crisis financiera de Estados Unidos fue considerada una «amenaza», por entender que junto con el aumento «incontenible del precio del petróleo», puede provocar «una recesión a nivel mundial».

La situación de Cuba también estuvo planteada. «Seguiremos luchando contra el bloqueo que desde hace décadas sufre la hermana República de Cuba. Exigimos una vez más la liberación de los cinco patriotas procesados ilegalmente en Estados Unidos por evitar actos de terrorismo». En el texto, también se expresa la solidaridad con «los procesos que llevan adelante los gobiernos hermanos de Venezuela, Bolivia, Ecuador, Nicaragua y rechazamos los intentos de desastibilización por parte de EE.UU.

Las críticas al neoliberalismo y a «las recetas» de los organismos internacionales, fueron señaladas, al tiempo que saludaron los caminos alternativos emprendidos por «los gobiernos progresistas».