Biocombustibles también son contaminantes, según experto

El Premio Nobel de Química en 1995, Mario Molina, se mostró en contra de la producción de etanol como biocombustible extraído del maíz. Uruguay apuesta a reiniciar su explotación que en la época de Batlle y Ordóñez inició con el boniato y ahora pretende seguir con la caña de azúcar.

Molina expresó que el etanol puede ser más contaminante que otros combustibles y se mostró contrario a “aplicar el modelo estadounidense” en la materia, señaló la agencia Ansa. México, estimó el experto, debe considerar el modelo que se aplica en Brasil y analizar si efectivamente le conviene elaborar etanol “desde el punto de vista económico y que no compita con la producción de alimentos”.

Asimismo entendió que “deben emplearse todos los bioenergéticos y biocombustibles, no sólo el etanol”.

Sin embargo, destacó que la tecnología que emplea Brasil para extraer etanol de la caña de azúcar, y que emplea el bagazo (resto del jugo de la caña de azúcar), y no el maíz como Estados Unidos, “es mucho más amigable con el medio ambiente, y sería en todo caso la que convendría usar en México”.

Wilson Sierra, investigador en biocombustible de la Facultad de Química de la Universidad de la República, admitió que existe una polémica internacional sobre el etanol. Se discute cuán provechoso puede resultar el biocombustible a partir de cuánta energía requiere, cuánta produce y cuántos desechos deja. Recordó que en “1970 en Brasil cuando comenzó la producción de “Pro alcohol” (etanol a partir de caña de azúcar), no se cuidaron los daños ambientales y se afectaron principalmente los cursos de agua. “En cambio hoy día la evolución tecnológica facilita la producción de biocombustible, con menor porcentaje de contaminación, aunque no es ideal porque todo proceso contamina”, explicó Sierra. Una vez cosechada la caña de azúcar, se corta, se exprime y se fermenta el jugo de la caña que contiene altos niveles de azúcar a través del uso de levadura. Una vez obtenido el alcohol tiene cierto porcentaje de agua por lo cual para separarlos se destila. Igualmente como el etanol no sale “puro” se deshidrata con productos químicos para obtener 100% etanol.

El residuo aparece en la etapa de destilación (ver proceso en infografía), restos de caña que no tienen alta concentración de azúcar (bagazo) -que se quema en las calderas- y una parte del jugo de la caña que no fermentó denominado vinaza, esto se volcaba en los ríos en los años 70. Actualmente existen técnicas que permiten asegurar que lo que se vierte sobre el agua no impacte en el vital recurso.

FALSA OPOSICIÓN

El problema del abastecimiento de alimentos a nivel mundial no es en la actualidad un problema de producción sino de distribución. Adicionalmente, existen suficientes variedades de material a ser cultivado y superficie cultivable para dar respuestas a ambas demandas” (alimento y alcohol). A nivel nacional la posibilidad de producir etanol a partir de maíz “es nula” -opinó Sierra-, pero se mostró a favor del uso de la caña de azúcar. En tal sentido, Ancap planteó una planta industrial que obtendrá azúcar y en poco tiempo etanol, para ser usado como aditivo en las naftas. Sierra añadió a Ultimas Noticias que “es una buena combinación económica producir azúcar y etanol al mismo tiempo porque del jugo de la caña se produce azúcar y del resto es más redituable generar etanol a través de levaduras que lo fermenten y no utilizar más energía calórica para seguir concentrando el jugo de caña y transformarlo en azúcar”.

A nivel del planeta global “casi no tiene impacto siempre que se haga una buena gestión del suelo, y mientras las empresas asuman hacerlo responsablemente y las autoridades ambientales realicen controles estrictos”, estimó.

El impacto ecológico favorece al etanol pues el CO2 emitido se remueve a la atmósfera’ al crecer el material vegetal que da origen al azúcar.