Blair disparó amenaza contra Irán

La situación creada por la detención de 15 soldados británicos por Irán el viernes pasado tiende a agravarse. La cancelación de la visita de dos días a Turquía que tenía prevista la canciller del Reino Unido, Margaret Beckett, para monitorear la crisis desde Londres, es sólo una muestra.

El primer ministro británico, Tony Blair, dijo ayer que espera que la diplomacia sea suficiente para conseguir la liberación de sus soldados. Pero, «de no ser así, entonces pasaremos a una nueva fase». No mencionó en ningún momento una intervención militar, pero tampoco lo descartó. «Tenemos que ver», respondió al ser consultado por una precisión a sus dichos.

«Cuanto más dura una crisis, más peligrosa se vuelve», señaló a su vez la canciller Beckett.

Tanto Gran Bretaña como Estados Unidos aseguran que los soldados fueron interceptados en aguas iraquíes del canal Shatt al Arab, donde la delimitación con Irán ha sido una disputa añeja. Teherán, por su parte, asegura que los detenidos violaron sus aguas territoriales.

La detención, según autoridades británicas e iraquíes, fue a punta de pistola mientras se realizaba un operativo «de rutina», en busca de contrabando.

El gobierno de Teherán dijo ayer que los diplomáticos británicos tendrán acceso a los marineros capturados, una vez que Irán complete su investigación del incidente. La cancillería aseguró que los quince se encuentran en buenas condiciones y han recibido un trato humanitario.

De acuerdo con la BBC, los 15 marinos efectivos de la Armada Real británica -tripulantes de la fragata Cornwall- se encuentran en Teherán y su interrogatorio está siendo realizado por miembros de los Guardianes de la Revolución, brazo militar ideológico del régimen islámico.

Debido a la tensión internacional sobre Irán, la onda expansiva de esta detención recorrió todo el mundo. La Unión Europea (UE) exhibió la liberación de los marinos y Estados Unidos afirmó compartir «la preocupación e indignación» de las autoridades británicas.

maniobras. Coincidentemente -o no- la Armada de Estados Unidos inició ayer el mayor alarde de fuerza en el Golfo Pérsico desde la invasión a Irak, en marzo de 2003. Se trata de ejercicios militares encabezados por dos portaaviones y sus respectivos grupos de escolta naval y salidas de la aviación en formación de ataque. Todo esto, en frente a las costas de Irán.

En estas maniobras, fuera de las aguas territoriales iraníes y a lo largo de doce millas náuticas, participan más de cien aviones y 10.000 soldados. Los ejercicios incluyen ataques simulados sobre embarcaciones y naves enemigas, caza de submarinos y búsqueda de minas.

El comandante Kevin Aandahl, portavoz de la fuerza, aseguró que estos ejercicios ya estaban previstos y negó relación con la captura de los marineros británicos. Sin embargo, declinó contestar desde cuándo estaban programadas las maniobras.

«Lo que debe ver Irán o cualquiera es que ésto (las maniobras) es para la estabilidad y seguridad regionales», dijo Aandahl. «Estas naves son sólo otra demostración de ello. Si existe un efecto desestabilizador, es responsabilidad de Irán».

La presencia militar en el Golfo Pérsico no se limita a los estadounidenses y los británicos. Un grupo de ataque de la armada francesa, encabezada por el portaaviones Charles de Gaulle, también ronda las mismas aguas, cercanas a las costas iraníes.