Blancos y colorados inician la transición hacia la oposición

Así como el Encuentro Progresista inició ya la transición que lo llevará a ocupar el Poder Ejecutivo, el Partido Colorado hoy y el Partido Nacional mañana iniciarán los preparativos para asumir su papel de opositores a un gobierno de izquierda.
La casa del Partido Colorado, en la calle Andrés Martínez Trueba, será escenario hoy de una reunión del Comité Ejecutivo bajo el signo de la mayor derrota electoral que esta colectividad haya sufrido en su historia.

Para los blancos, haber perdido la hegemonía tradicional en manos de la izquierda se ve compensada con una recuperación electoral, pero los colorados difícilmente encuentren algún sedante.

Aunque las declaraciones realizadas por los colorados tras el bombazo del domingo 31 hablan de una oposición responsable y de buenas relaciones con Vázquez y los suyos, es un hecho que no tienen el mismo cariz los vínculos de la izquierda con la Lista 15 de Jorge Batlle que con el Foro Batllista de Julio Sanguinetti. La relación de Vázquez con Batlle ha alternado de cordial a fría. Con Sanguinetti varió de enconada a más enconada.

Sanguinetti sabe que para la izquierda él es la imagen del enemigo y que, con fundamento o sin él, las permanentes alusiones de Vázquez a la lucha contra la corrupción apuntan contra el Foro Batllista.

Batlle, en cambio, quiere terminar su mandato dando señales de colaboración con Vázquez y ordenó a sus allegados la mejor disposición para encaminar la transición.

De hecho, dirigentes del Encuentro Progresista manejaron informalmente la idea de que algunos de los jóvenes gobernantes que Batlle introdujo a la vida política podían ser invitados a participar, incluso a título personal, en un gobierno de izquierda.

Pero antes de ver cómo se plantan ante el futuro gobierno los colorados deberán analizar por qué sólo uno de cada 10 uruguayos que votaron el domingo lo hicieron por la colectividad fundada por Fructuoso Rivera.

Habrá que ver si en la reunión de hoy algunos colorados vuelven a endilgarle a Sanguinetti buena parte de la responsabilidad en la derrota por la resistencia que, a su juicio, genera la imagen del ex mandatario.

De hecho, ese tipo de argumento jugó cuando Sanguinetti fue electo secretario general del partido por sólo 8 votos de los 15 que integran el Comité Ejecutivo. Claro que los quincistas deberán explicar cómo contribuyó la imagen de Batlle –que encabezó la Lista 15 al Senado– para que el partido sacara un 10% de los votos en la elección del domingo.

Para colmo de males, tras las elecciones, en algunos dirigentes foristas se instaló una sensación de disgusto porque el vicepresidente Luis Hierro no fue electo al Senado debido al acuerdo electoral que la Lista 15 hizo con sectores colorados minoritarios. Ese acuerdo permitió a la 15 sacar dos senadores de los tres que obtuvo el Partido Colorado. Sin ese acuerdo Hierro hubiera sido elegido.

Varios dirigentes foristas comentaron en estas horas que la actitud de Batlle es casi una traición a Hierro, quien soportó enhiesto a su lado y le sacó al presidente las castañas del fuego más de una vez cuando parecía que el país se incendiaba en la hoguera de la crisis financiera.

Los colorados se reúnen hoy a la hora 11 para recoger los pedazos en que quedó el partido tras el 31. Habrá que ver qué es lo que logran armar.


Blancos. Con distinto ánimo y situación interna, el Directorio del Partido Nacional sesionará mañana a la hora 11 por primera vez tras la histórica elección del domingo.

Con un 34% de los votos emitidos, los blancos perdieron pero recuperaron 12 puntos respecto de las elecciones de 1999. En aquella ocasión llamaron en el balotaje a votar por Jorge Batlle y se sumaron al gobierno de coalición.

Ahora, a diferencia de lo ocurrido hace cinco años, y a pesar de las coincidencias expresadas en la campaña entre Jorge Larrañaga y Tabaré Vázquez, los blancos parecen encaminarse a rechazar un ofrecimiento de ocupar ministerios, que eventualmente les planteará el presidente electo la semana próxima cuando visite la sede nacionalista.

No obstante esta postura que deberá ser asumida por el Directorio, dentro del nacionalismo hay más de una sensibilidad para con el gobierno de izquierda.

Los matices se ven dentro mismo del sector mayoritario, Alianza Nacional –el grupo de Larrañaga–, donde unos dirigentes hablan de una oposición responsable pero sin integrar ministerios, mientras que el senador electo Julio Lara quiere aceptar un eventual ofrecimiento.

El Herrerismo, sin embargo, se presenta dispuesto a asumir una postura claramente opositora. “El Encuentro Progresista tiene mayoría absoluta, lo que precisa no es respaldo sino oposición”, dijo un allegado al líder del Herrerismo, Luis Alberto Lacalle.

Estos diversos tintes en la sensibilidad respecto al futuro gobierno se vieron la misma noche de los comicios, cuando dirigentes herreristas le recomendaron a Larrañaga telefonear a Vázquez en lugar de ir a saludarlo personalmente, según informó el diario El País.

El Directorio que sesiona hoy para delinear la estrategia futura está integrado por 10 dirigentes que en las internas apoyaron a Larrañaga y por cinco herreristas. Pero la historia de las mayorías dentro del Directorio blanco es la historia de la fragilidad.

Larrañaga reunió en su entorno a dirigentes de diversas corrientes, a los que no necesariamente lidera. Entre esos 10 que integran la mayoría están Francisco Gallinal y Enrique Antía (que no pertenecen a Alianza Nacional), Lara (que, contra lo que parece ser la postura mayoritaria, ya se pronunció a favor de aceptar ministerios), y Sergio Abreu (quien ha tenido una trayectoria política sinuosa en cuanto a sus afinidades políticas dentro del nacionalismo).

Los blancos son la segunda fuerza política del país, y mañana, en la sede de la plaza Matriz, comenzarán a analizar cómo harán jugar ese peso ante el primer gobierno izquierdista en la historia de Uruguay.