Blumberg: la opinión de “K” resulta un misterio

El consultor acierta, los gobernadores que llegan a presidente hacen primero lo que les dio resultado en su provincia. Una condición sine qua non es la cuota de pragmatismo para cambiar lo que la coyuntura demande. De Kirchner podrían enumerarse dos cuestiones centrales: acción social y obras públicas. La fórmula santacruceña se traslada a la Nación, no hay dudas. Ahora bien, ¿la seguridad es un problema en el Sur? La escala comparativa indica que no.

Kirchner vive in situ la problemática de una localidad virtual, si se permite definirse de esta forma al AMBA, Area Metropolitana de Buenos Aires. La demografía moldeó una concentración de ciudadanos en la Ciudad y en el Gran Buenos Aires. Esto lo llevó a intervenir en forma directa justo cuando su imagen pública comenzaba a ser erosionada. Por primera vez, los guarismos entre pesimismo y optimismo en los muestreos estarían dando lugar a la primera apreciación. La seguridad pública se convirtió en un tema complejo, a la cual se sumó la intransigencia de los piqueteros. Y la economía manejada por Roberto Lavagna sufre amesetamiento.

La orden de Kirchner a sus ministros fue no polemizar con Blumberg. En la intimidad, son muy pocos quienes conocen el pensamiento presidencial sobre el ingeniero. La cuestión es que los distintos exponentes más cercanos al Gobierno han sido muy críticos con el padre de Axel.

El dirigente político Horacio Verbitsky (Ciudad-CELS) escribió una columna en Página 12 recogiendo la crítica de Blumberg a la organización de derechos humanos. Gustavo Palmieri, director de Política Criminal del Centro de Estudios Legales y Sociales, efectivamente le llevó una carta y es un reconocido estudioso. El problema es que ahora su jefe político lo usa políticamente. “Ni los Chaia son responsables de los actos de la dictadura ni Goetz de la propuesta de Bilbao Richter, pero no está de más ubicarse en el universo conceptual en el que se mueve la Gente como Ustedes”, narró Verbitsky. La melodía seguramente no representa el pensamiento oficial en su conjunto, pero sí de algunos hombres que militan en el kirchnerismo.

Es cierto que Blumberg entró en el juego de la política y se equivocó. Pero juzgarlo indicando que “al señor Blumberg y la señora Garnil les preocupan los secuestros de jóvenes de la clase media alta pero poco dicen acerca de los homicidios dolosos que tienen como víctima a jóvenes pobres de los estratos bajos de la sociedad”, como sostiene Marcelo Fabián Sain, funcionario público, es el no debate de los problemas de fondos. Hasta Estela de Carlotto se atrevió a cruzar: “Blumberg no existe”. Las apreciaciones de Eugenio Zaffaroni aportan cuando habla que no tenemos una base de datos de delitos que ayuden a la realización de un mapa del delito, pero cae en facilismo al señalar que los reclamos como “la yerba de doña María no curan cáncer”.

El silencio del presidente Kirchner resultó extraño durante la semana que transcurrió. La seguridad es una política que fue abordada a tiempo con las fuerzas federales. La relación de contención a Blumberg también se fraguó. El ingeniero dijo que votó a Kirchner. Exige como ciudadano.