Bonomi de acuerdo con propuesta de la Cámara de Comercio ante el crack financiero global

(Emitido a las 7.47 horas)

EMILIANO COTELO:
Los Consejos de salarios vienen demorados, vienen complicados para tomar sus resoluciones, y ahora se añade otro factor: “El temor a la crisis impacta en la ronda de salarios”, titula esta mañana el diario El País.

“Ahora el escenario cambió, hay un factor exógeno que es la crisis económica a nivel mundial que está arrojando un manto de dudas sobre los parámetros de la negociación” dijo, hablando con el diario El País, Juan Mailhos, asesor de la Cámara de Comercio.

La gremial convocó a sus socios para esta mañana, a fin de evaluar la ronda salarial y presentar un informe económico tras la debacle financiera. “En esa instancia se analizarán los posibles escenarios de cierre de la ronda en busca de acelerar los acuerdos consensuados”, explicó Mailhos.

Pero de cara al 31 de octubre, cuando se vence el plazo oficial para la negociación, las dificultades para avanzar en los convenios se han agudizado. “Sigo preguntándole a la gente quién asume, con esta realidad, obligaciones a 30 meses”, cuestionó Mailhos aludiendo a la extensión máxima que permiten los acuerdos bajo las pautas presentadas por el gobierno.

La nota recuerda cómo son los lineamientos del Ejecutivo, que contemplan dos alternativas para los convenios. Por un lado, fija acuerdos a 24 meses con ajustes semestrales, mientras que el correctivo que ajusta los salarios en función de la inflación se aplica al final de los dos años del convenio. La otra alternativa es a 30 meses con un primer ajuste el 1º de julio y los restantes ajustes anuales con sus correspondientes correctivos.

Aunque el sector empresarial no demanda modificar las pautas, sí aspira a que se incorpore una cláusula que se avenga a la nueva realidad económica.

A 23 días del fin de la ronda, Mailhos entiende que un cambio sustancial de los lineamientos sería inviable y profundizaría la confrontación que ya se está dando entre empresarios y trabajadores. Como alternativa, ¿qué baraja? La creación de una cláusula de salvaguardia por la que se convoque a las partes ante un agravamiento de la crisis. “De lo contrario, y en este esquema, ¿es conveniente acordar?”, se preguntó Mailhos.

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EC – Estamos con el ministro de Trabajo y Seguridad Social, Eduardo Bonomi. ¿Ustedes cómo están viendo esta novedad que se introduce en el debate de los Consejos de salarios?

EDUARDO BONOMI:
Hay varios aspectos, pero puntualmente sobre el que estaba exponiendo recién, yo creo que no hay demasiada contradicción. El sector empresarial pide la cláusula de salvaguarda que lleve a la convocatoria de las partes si se complica la situación. Nosotros estamos de acuerdo, y creo que Fueci también está de acuerdo, entonces no creo que ahí haya mucha complicación.

EC – ¿Usted dice que este no va a ser un factor que alargue más o entrevere más estas negociaciones?

EB – En el caso que estaba hablando, de la Cámara de Comercio; Juan Mailhos en la reunión de la que hablaba hoy de los distintos sectores que componen la Cámara de Comercio, y circunscribiéndonos a eso, creo que ese factor no va a ser un problema porque estamos todos contestes en que es conveniente introducir una cláusula de esas características, que si se dispara un problema se convoque a las partes para estudiar la situación.

Pero además hay antecedentes. En 1999 cayeron los convenios cuando se complicó la situación y en 2002, sin convenios, los trabajadores renegociaron los salarios que estaban teniendo en ese momento, poniendo en juego no sólo el salario sino el empleo, y también hubo una rebaja de salarios porque se entendía que la situación era insostenible.

EC – Ahora el marco va a ser más rígido al existir, justamente, los acuerdos de los Consejos de salarios.

EB – Sí, pero en el consejo se introduce la convocatoria cuando se complica por un lado o para el otro. Recuerde que antes teníamos una cláusula gatillo que disparaba un aumento si la inflación superaba determinado monto. En este momento, en lugar de tener una cláusula de esas características, tenemos otras cláusulas que prevén la convocatoria de las partes para rediscutir cuando la inflación se dispara por arriba de lo previsto.

Esa misma cláusula, no referida a la inflación sino referida a la actividad económica, se puede poner, evidentemente.

EC – Usted decía que no cree que haya inconvenientes para instrumentar una cláusula de este tipo, pero lo acotaba a la rama “comercio”. ¿Debo entender entonces que usted ve dificultades posibles en las negociaciones en otros sectores?

EB – No, yo me refería a que en el comercio las tres partes decimos lo mismo. En otros casos o no se ha conversado o no se ha visto la necesidad.

Yo ayer tuve una reunión con la Cámara de la Construcción donde me planteaban dos o tres problemas que no tienen absolutamente nada que ver con esto. Me planteaban la importancia de que se firmara rápidamente el acuerdo que ya se alcanzó para poder pagar la retroactividad lo más rápido posible; para eso aspiraban a que se firmara y se publicara en el Diario Oficial antes del 20 -se va a publicar mañana-.

Y después otro problema, que estaba también al margen de este, que era el de la seguridad en las obras de algunos barrios; nos sugerían tomar medidas para mejorar la seguridad en esas obras.

Nada que ver con esto, todo lo contrario, la proyección de ellos era distinta.

EC – Pero en la nota de hoy aparecen declaraciones provenientes de voceros de otras gremiales patronales. Por ejemplo está el asesor de la Cámara de Industrias, Andrés Fostik, que coincidió en que “mantener las pautas en las condiciones que fueron presentadas a principios de junio pasado parecería aventurado, sería prudente que el gobierno diera su opinión técnica y política en el ámbito tripartido para resolver si estos lineamientos son aplicables durante los próximos dos años”.

También aparecen declaraciones del presidente de la Asociación Nacional de Medianas y Pequeñas Empresas (Anmype), Pablo Villar, que dice: “La incertidumbre por la crisis ha hecho a los mercados más volátiles, especialmente para los sectores exportadores de materias primas. Esta incertidumbre en el mercado local puede complicar la negociación salarial y paralelamente hacer más imprescindible la aplicación de paliativos como las cláusulas de salvaguarda”. Entiende que “con ello se ganaría en flexibilidad teniendo en cuenta que los lineamientos admiten acuerdos a 24 o a 30 meses, cuando aún no tenemos visos de lo que puede pasar para entonces con la economía nacional”.

¿Entonces ministro?

EB – Yo creo que una cláusula de esas características, que obligue a llamar a las partes si hay una situación inesperada, tiene que estar, pero es lo único que le vamos a agregar a las pautas. Nosotros ya conversamos en el gobierno y entendemos eso, que las pautas son las que se dieron, y que habría que introducir una cláusula de esas características.

Nosotros estamos de acuerdo, y veremos en los Consejos de salarios cómo se produce, pero yo creo que no va a haber inconveniente.

Me refería al comercio estrictamente porque las tres partes estamos de acuerdo. Yo he hablado con los empresarios y he hablado con los trabajadores y están dispuestos a introducir la cláusula.

EC – ¿Pepe, tú tenías otras preguntas?

JOSÉ IRAZÁBAL:
Sí, ¿en qué alarma está pensando él? ¿Cuál es la alarma que tiene que saltar para esa convocatoria de las partes? Por ejemplo, la Unión de Exportadores se va a reunir mañana jueves para pedir reuniones con por lo menos cinco ministros del gobierno, porque ya se está viendo, según ellos, una caída en las solicitudes de exportación y en los precios internacionales. ¿En qué tipo de alarma está pensando usted?

EB – Bueno, es una evaluación un poco más precisa que la de los temores, porque dentro de los exportadores están los exportadores de carne, y el informe que dio el ministro de Ganadería, Agricultura y Pesca en el Consejo de Ministros es que los compromisos de venta de carne y los precios de la carne en este momento, son mayores y mejores que los de 2007 en este mismo mes, entonces hay una percepción distinta.

También tenía una percepción distinta de cómo está evolucionando la lechería. Hace muy poco tiempo se han concretado ventas de leche en polvo a 3.000 dólares la tonelada, entonces yo creo que hay que poner muchas cosas arriba de la mesa y no sólo el temor. El temor es un arma de doble filo porque puede ayudar a disparar con mayor gravedad todavía los problemas. El temor es un factor subjetivo y que muchas veces incide en el propio desarrollo de los problemas o de la crisis, entonces no es sólo el temor. Hay que poner elementos concretos y muchas veces algunos de esos ministerios con los que se quieren reunir tienen la globalidad de los problemas como para evaluar, entonces a mí no me parece mal una reunión con cinco ministerios.

EC – En general, y saliendo de esta novedad, de este pedido de introducción de cláusulas de salvaguardia, ¿cómo ve usted la marcha de las negociaciones en los Consejos de salarios que a una serie de sindicatos le preocupa? Están en marcha justamente movilizaciones, paros, manifestaciones, para protestar por la lentitud y por lo que incluso consideran es una actitud dilatoria de la parte empresarial.

EB – Yo insisto con que tienen una lentitud algo mayor que en otras rondas, no tanto mayor. Hoy tenemos una reunión en el Ministerio para evaluar, pero en los próximos días van a haber algunos acuerdos importantes, otros que se están completando pero hay que completarlos -uno de ellos es el de comercio precisamente-. Creo que de la lectura de las manifestaciones de Mailhos se desprendía también la necesidad de acordar rápidamente, pero yo creo que en lo que él sostenía, estaba la posibilidad, no sólo la necesidad.

Y luego veremos, porque estamos en los plazos que pusimos para presentar propuestas nosotros. Hoy tenemos una reunión, yo estoy yendo para el Ministerio y veremos después de eso.

Es cierto que hay sindicatos que plantean paros -es una forma de negociar-, es cierto que hay empresarios que manifiestan dificultades internacionales -es otra forma de negociar-, y en todo eso tendremos que buscar cómo acordamos.