Botnia comienza ensayos para poner en marcha su planta

Los próximos seis meses serán decisivos para el funcionamiento de la planta de Botnia. En abril los técnicos comenzarán a testear los 150 kilómetros de cañerías, 2.000 motores, 1.200 kilómetros de cables y conexiones eléctricas y decenas de complejos dispositivos que conforman el gigante que se levanta en Fray Bentos.

«No vamos a empezar a producir celulosa hasta que este proceso de verificación esté culminado», precisó el ingeniero Eugenio García, gerente de producción de la planta.

Mientras estas verificaciones se llevan a cabo, los 4.300 operarios estarán completando la obra. En este momento la obra civil alcanzó el 90%, en tanto que la obra de montaje ya está en el 50% del cronograma.

Los directivos de Botnia, empero, prefieren no hablar de fechas de inauguración. La semana pasada el periodista argentino Joaquín Morales Solá manejó en La Nación que el embajador Juan Antonio Yáñez Barnuevo había logrado acordar con los directivos de Botnia en Helsinki que se postergara la puesta en funcionamiento para luego de las elecciones en Argentina, que serán en octubre. Los ejecutivos uruguayos de la empresa aseguran no estar informados de ello.

Pruebas. Un centenar de empleados de la futura planta, agrupados en 25 equipos de trabajo, comenzarán a realizar las pruebas en abril.

El ingeniero García aseguró ayer durante la conferencia brindada en el NH Columbia, que estas pruebas serán escasamente perceptibles para la población fraybentina, la más cercana a la planta. Como efectos sólo se prevén ruidos bajos, es decir que serán oídos sólo en los alrededores inmediatos de la planta, cuando se realice la limpieza de cañerías.

También será visible el humo durante los primeros minutos de funcionamiento de las calderas auxiliares en el momento de su chequeo. Las demás pruebas serán virtualmente imperceptibles.

Para comprobar el funcionamiento de cañerías y calderas la planta deberá tomar agua del río Uruguay. Dado que no se usarán sustancias químicas, el agua será devuelta al río en el mismo estado que entró, sólo que con una temperatura de unos 30 grados, permitida por la Dinama. «No hay ningún tipo de efecto biológico que las pruebas vayan a tener sobre las aguas del río Uruguay», precisó el gerente de producción. Precisamente, este punto también es cuestionado por los integrantes de la Asamblea Ambiental de Gualeguaychú que ven en ello peligros de contaminación y también violación del Tratado del Río Uruguay.

El plan de verificación se extenderá hasta el mes de septiembre. Desde entonces Botnia estará en condiciones de producir un millón de toneladas anuales de celulosa.