BPS y DGI se achacan mutuamente el magro éxito del monotributo

Luego de cuatro años de vida, se puede decir que el monotributo sigue gateando. Un sistema creado para formalizar a los informales y que es uno de los reclamos más sonoros de las cámaras empresariales no ha cumplido sus objetivos y el Banco de Previsión Social (BPS) y la Dirección General Impositiva (DGI) se adjudican mutuamente gran parte de la responsabilidad.
En el BPS se estima que la normativa que debe ser revisada para lograr que un vasto grupo de trabajadores ingrese al sector formal de la economía y se elevan voces como la de su vicepresidente, Daniel Delgado Sicco, que estima que la DGI no se involucró en el tema. Por su parte el director nacional de Rentas, Eduardo Zaidensztat, carga las tintas en la ausencia de actividad inspectiva del BPS.

Creado como un régimen tributario alternativo que permite abandonar el circuito informal a los titulares de puestos comerciales en la calle o en espacios públicos , el monotributo ha tenido una adhesión prácticamente marginal.

A octubre de 2004 (el dato más actualizado) tan solo 2.536 empresas quedaron registradas bajo este mecanismo, lo que implica que regularizaron su situación con con la DGI y el BPS. La cifra representa un crecimiento de 11% desde enero del pasado año (2.279) de acuerdo a datos que maneja el el organismo previsional.

Para el representante del PIT-CNT ante el BPS, Ariel Ferrari, el monotributo ha tenido una evolución “casi vegetativa”, que a su juicio se explica en la ausencia de una sistemática política instructiva dirigida a trabajadores informales, que debería asumir el organismo de seguridad social “como accionar institucional”.

Ferrari sostiene que el “pecado original” del monotributo reside en las dificultades que “habitualmente” arrastra el BPS a la hora de difundir información que otorgan soluciones para el Estado y la sociedad.

Delgado Sicco no comparte este enfoque y señala que “en el organismo previsional” se sostiene que la campaña no fue la deseada porque la Dirección General Impositiva (DGI) “no ha asumido un rol acorde en la difusión”.

“Si bien el BPS recauda el monotributo, el interés de la DGI es que las empresas queden inscriptas para que facturen”, señaló. “Pero la verdad es que desde la dirección de Rentas nunca se hizo mucho hincapié para divulgar las propiedades de este régimen”, agregó.

Ferrari estimó que para paliar las carencias en la difusión, la representación de los trabajadores desarrolla campañas itinerantes en varios puntos del país. Puso como ejemplo las efectuadas en Salto con trabajadores jornaleros, que “desconocían que por un empleo transitorio de tres meses, debidamente formalizado, tenían derechos a determinadas prestaciones”.

También trajo a colación las tareas efectuadas con artesanos de la tradicional feria de la avenida Gorlero, en Punta del Este, que por el momento permitió a 80 feriantes regularizar su situación e ingresar en el régimen de seguridad social pagando el monotributo.


Réplica. Sobre los puntos de vista del BPS, el titular de la DGI, Eduardo Zaidensztat, expresó algunas discrepancias. Dijo que la DGI siempre actuó con responsabilidad en la materia y aclaró que la intervención con los artesanos de la feria de Gorlero fue realizada por el organismo que preside con un trabajo que dio como resultado “100 inscripciones, contra 20 del BPS”.

“Es bueno recordar que lamentablemente el BPS no cuenta con inspectores que trabajen los fines de semana y en Carnaval, pero nosotros sí”, subrayó.

Señaló asimismo que, como consecuencia de las tareas de contralor, la DGI aumentó considerablemente la recaudación en 2004, por encima del crecimiento de la economía. También recordó que a fin de subsidiar los problemas de ingreso que sufre el BPS, la DGI transfirió el año pasado al organismo previsional –a través de Rentas Generales– la totalidad de lo recaudado por concepto de Cofis y de IVA. “O sea más de más de la mitad de los US$ 2.300 millones que recaudó la DGI en 2004 fueron transferidos al BPS como asistencia”, apuntó.


Cambio. Para Ferrari “llegó la hora de debatir” acerca de si resulta pertinente ampliar el alcance del monotributo y que el sistema no se restrinja solamente a los titulares de puestos ambulantes.

En este sentido señaló que espera que el nuevo gobierno examine la posibilidad de que este mecanismo se amplíe a otras actividades que son “modalidades de supervivencia” que se desarrollan en espacios privados, pero que no son regularizadas para evitar registrarse como Industria y Comercio, porque esto demanda aportes muy superiores a los del monotributo. Puso como ejemplo a las mujeres rurales que quieren iniciar una actividad de venta de productos artesanales en un local privado, pero que se niegan a regularizar su situación porque deben aportar hasta cuatro veces más para acceder a beneficios sociales.

Esta línea de pensamiento es compartida por Delgado Sicco, que también sostiene que habría que modificar la norma a efectos de atender a otros trabajadores de reducida capacidad de aporte que podrían convertirse en potenciales contribuyentes y tener acceso a prestaciones sociales.

No obstante, Zaidensztat señaló que en toda sociedad existen normas tributarias para cuyo diseño prima el criterio de equidad “con sentido vertical y horizontal” y remarcó que los organismos competentes deben velar para que se cumplan con lo “que está resuelto por la vía legal” A su juicio, si se hace un cambio en el alcance del monotributo, “es un tema que debe ser evaluado en el Parlamento”.