Bush confirmó presencia en la Cumbre de Mar del Plata

La presencia de Bush en Argentina había sido puesta en duda en reiteradas ocasiones, fundamentalmente por motivos políticos y de seguridad. El operativo anunciado, que incluye a más de 15.000 hombres, barcos y aviones de combate, será el mayor en la historia argentina y revolucionará la vida de los marplatenses, pero algunos funcionarios de Washington habían manifestado sus reparos.

A la cita continental asistirán los 34 mandatarios de los países de las tres Américas (menos Cuba); entre ellos el venezolano Hugo Chávez, quien con su retórica antiestadounidense podría colocar a Bush en una situación incómoda durante las deliberaciones.

Tanto de un lado como del otro, los encargados de protocolo de Estados Unidos y Venezuela prestan especial atención a la agenda de la Cumbre, los encuentros bilaterales, los pasillos, los hoteles donde se alojarán los mandatarios para evitar cualquier encuentro directo entre los mandatarios.

Fuera del ámbito de la IV Cumbre de la Américas, diversas organizaciones sociales y políticas argentinas organizarán una protesta contra la presencia de Bush en el país.

SEGURIDAD. «Hay que rogar a Dios para que no suceda», pidió el mes pasado el canciller argentino Rafael Bielsa cuando fue consultado sobre la posibilidad de que ocurra un atentado terrorista en Mar del Plata durante la cumbre continental. Sin embargo, aclaró que si ello ocurre no será por «por negligencia» de las autoridades de seguridad argentinas. Mar del Plata ultima los detalles de un inédito blindaje en América Latina.

Del operativo participaran 11.500 policías, además de las fuerzas militares que patrullarán los cielos y las costas de Mar del Plata. También deben sumarse los operativos de seguridad de cada delegación. Bush, por ejemplo, estará acompañado de unos 1.000 efectivos, mientras que el venezolano Hugo Chávez anunció que tendrá 1.200 custodios. El colombiano Alvaro Uribe será el tercer mandatario más cuidado del encuentro.

Habitualmente, el presidente uruguayo Tabaré Vázquez viaja con menos de diez costodios, aunque por lo general, el país anfitrión le asigna algunos más.

Esta semana trascendió que las fuerzas argentinas tendrán autorización para derribar a cualquier avión sospechoso que sobrevuele Mar del Plata durante el desarrollo de la Cumbre. Los misiles antiaéros fueron donados por Estados Unidos.

Desde hace seis meses por lo menos, agentes del Gobierno patrullan las calles de Mar del Plata y mantienen un alerta, en coordinación con Estados Unidos, cuyos servicios de seguridad han realizado al menos tres visitas al área de la Cumbre.

En total, el gobierno argentino gastará U$S 10 millones en el operativo de seguridad.

DIFERENCIAS. La disparidad política en entre los 34 mandatarios también coloca a la Cumbre al borde del fracaso. A menos de un mes de la cita, los negociadores de las 34 naciones se desgantan en conversaciones sin resultado, y algunos reconocen que todavía es lejana la posibilidad de acordar un texto de declaración final para la Cumbre.

«La visita permitirá al presidente continuar su diálogo con los líderes del hemisferio democráticamente elegidos y promover la consolidación de la democracia y la expansión de la oportunidad económica y de la prosperidad mediante los mercados abiertos y el libre comercio», declaró ayer el portavoz McClellan. La intervención del vocero apunta justamente a los dos focos de disenso entre los países: democracia y libre comercio.

Argentina, Venezuela y Brasil (con distinto énfasis) buscan evitar que se incluya una clásula democrática precisa, como quiere imponer Washington frente a lo que considera una dudosa reputación democrática de Chávez. Estados Unidos, además, puja por un consenso de mayor liberalización del comercio, lo que para muchos sudamericanos implica repetir las recetas económicas de la década del 1990 que llevaron al colapso a varias naciones, entre ellas, Argentina y Uruguay.