Bush decretó estado de emergencia en California

«Todos nosotros a través del país estamos preocupados por las familias que han perdido sus viviendas… y que han debido evacuar sus hogares», fue la reflexión del presidente de Estados Unidos, George W. Bush, tras declarar el estado de emergencia federal debido a los 14 incendios que afectan el sur de California desde el último fin de semana.

De los siete condados afectados por las llamas, San Diego es el que se ha visto en las peores condiciones. Allí más de 100.000 hectáreas han sido arrasadas por el fuego que ha reducido todo a cenizas. «Aproximadamente 513.000 personas en el condado de San Diego han recibido órdenes obligatorias de evacuación y adicionalmente se ha recomendado a otras 12.000 personas abandonar sus casas», indicó la oficina del gobierno local en un comunicado.

En diálogo con El País, el oficial de cancillería José Pedro Sosa, del Consulado uruguayo en Los Angeles, indicó que no tienen constancia ni han recibido informaciones sobre compatriotas damnificados en la zona. En la Costa Oeste viven unos 10.000 uruguayos.

Los focos están en plena eclosión dado que las condiciones climáticas -vientos que superan los 100 kilómetros por hora, las sequías de los últimos meses y las altas temperaturas (38 grados)- colaboran con la propagación del fuego.

«Nuestra prioridad es salvar vidas… y sacar a las personas de la línea de fuego», dijo Don Camp, vocero del departamento de bosques y protección contra incendios de California.

El presidente Bush dispuso la asistencia federal para luchar contra las llamas. El Departamento de Defensa dispuso la movilización de aviones, helicópteros y 550 marines para colaborar con los 6.000 bomberos que trabajan en las zonas de desastre.

A su vez, el gobernador del estado, Arnold Schwarzenegger, quien definió la situación como «trágica», solicitó la ayuda de 1.500 efectivos de la Guardia Nacional para colaborar en las tareas de evacuación.

BALANCE. Hasta ahora las autoridades hablan de una víctima fatal y de al menos 42 heridos, 25 de ellos bomberos. Las pérdidas materiales no han podido ser estimadas pero se habla de cifras millonarias.

Unas 1.000 casas fueron destruidas y muchas estructuras están en peligro de derrumbe. Entre los edificios afectados se encuentran algunas de las lujosas mansiones de Malibú, la exclusiva zona residencial de las estrellas de cine y los magnates empresariales.

«Esta es mi segunda vez. Pero le he dicho a mi marido que es la última. En 1993 fue mucho peor, creí entonces que me iba a mudar», dijo Patricia Clifford, productora de televisión que ha tenido que abandonar su casa -devorada por las llamas- con poco más que lo que llevaba puesto.

Así muchos otros residentes han decidido cargar sus BMW con algunas de sus pertenencias, lejos del peligro y a la espera de que la situación se normalizarse aunque eso es improbable en el corto plazo.

ESTADIO. Unos 10.000 evacuados, menos afortunados que los ricos y famosos de Malibú, debieron arreglárselas refugiándose en el estadio Qualcomm, donde se juegan partidos de fútbol americano, en una estrategia similar a la que efectuó el gobierno de Nueva Orleans tras el huracán Katrina en 2005. La mayoría de los evacuados se pusieron a resguardo en miles de carpas dentro del estadio , mientras que otros cientos durmieron al aire libre.

«Agradezco que estamos todos a salvo, no me importa nada más», dijo Nancy Canfield, que logró escapar del fuego con su familia y refugiarse en el estadio. Sin embargo, la asistencia no aparenta ser improvisada. Los asilados fueron recibidos por la música de bandas de rock, varias terapeutas y masajistas y una buena provisión de comida. «La gente está contenta. Aquí hay de todo», enfatizó Schwarzenegger.