Bush defendió su rol en Irak y descartó una guerra civil

En una conferencia de prensa en la Casa Blanca, Bush mencionó especialmente a la socióloga uruguaya Carina Perelli como encargada del equipo de Asistencia Electoral de la ONU que planificará el camino de Irak hacia las elecciones en enero.

“Carina Perelli está en Irak desarrollando los planes para los comicios en enero”, aseguró el presidente estadounidense.

Perelli tiene 46 años y ocupa el cargo en la ONU desde 1998. Estudio en la Universidad de la República.

En una rueda de prensa en la que no realizó grandes anuncios, Bush achacó la violencia de la última semana a elementos del antiguo régimen, militantes islámicos y terroristas extranjeros.

“No se trata de una guerra civil. No es una insurrección popular, La mayoría de Irak está en situación estable y la mayoría de los iraquíes, de lejos, rechaza la violencia y se opone a la dictadura”, manifestó el presidente estadounidense.

Bush inició la conferencia de prensa, la primera en lo que va de año, con una declaración sobre Irak de casi 20 minutos en la que reiteró su disposición a traspasar el 30 de junio a manos iraquíes la soberanía de Irak y el mantenimiento del plan de liberar y democratizar el país.

“No damos marcha atrás de ese compromiso. El 30 de junio, el poder político volverá a manos iraquíes”, afirmó.

Bush reconoció que a los iraquíes –“un pueblo orgulloso”–, no les gusta la ocupación militar, pero dejó claro que a EEUU tampoco le complace esta situación, porque «no somos un poder imperial», como lo pueden atestiguar Alemania y Japón, dijo.

Para hacer frente a la escalada de violencia, que ha costado la vida en una semana a más de 70 soldados estadounidenses, no descartó un aumento del contingente militar -hoy de135.000 soldados-.

Rechazó las comparaciones que se han hecho entre la guerra de Vietnam y el conflicto iraquí, y aseguró que se trata de “una analogía falsa que envía un mensaje equivocado, no sólo a nuestras tropas, sino también a nuestro enemigo”.

Bush aseguró que no piensa perder las elecciones de noviembre próximo por el agravamiento de la violencia en Irak, que ha reducido sus índices de popularidad.

Bush reconoció que “a nadie le gusta ver muertos en la televisión”, pero mostró su esperanza en que los estadounidenses le respaldarán.