Bush especula con reducción de tropas estadounidenses en Irak

La llegada del mandatario estadounidense a la provincia de Al Anbar (a unos 200 kilómetros de Bagdad), sería un intento de reflejar lo correcto de la decisión, tomada a comienzos de este año, de enviar 28.500 soldados adicionales a Irak.Sin embargo, el anuncio de Bush de retirar soldados de Irak -aunque no precisó fechas ni cantidad de militares- es cuando menos sorpresivo. «El general (David) Petraeus y el embajador (Ryan) Crocker me dicen que si la clase de éxito que vemos ahora continúa, será posible mantener el mismo nivel de seguridad con menos tropas estadounidenses», afirmó ayer el mandatario durante su visita a la base militar estadounidense de Al Asad.Según el mandatario, Al Anbar «es hoy un lugar muy diferente» de aquel que hasta sólo unos meses atrás era una de las regiones más peligrosas del país. La reconversión fue posible gracias al acuerdo entre las tribus sunitas y el ejercito estadounidense para combatir la influencia de Al Qaeda. Washington ve en esto un ejemplo de eficacia de su estrategia militar, criticada por la oposición.valoración. Como tradicionalmente ha dicho, esta puerta abierta a una retirada militar para Bush sólo se concretará sobre la «valoración tranquila de los comandantes militares en torno a las condiciones sobre el terreno y no en una reacción nerviosa de los políticos de Washington», dijo el presidente en alusión a las reiteradas presiones del Congreso dominado y presidido por el Partido Demócrata, opuesto a la guerra en Irak. Hoy hay unos 160 mil soldados de EE.UU. en ese país.»Insto a los miembros de ambos partidos en el Congreso a escuchar lo que ellos tienen que decir«, sostuvo el presidente. «No debemos sacar conclusiones hasta (que sea presentado) el informe del general y el embajador«, afirmó Bush.El Congreso aún debe resolver si destina una nueva partida económica para financiar la guerra que comenzó hace ya cuatro años y medio. Antes, escuchará los argumentos del embajador Crocker y el general Petraeus (el máximo comandante militar estadounidense en Irak) y evaluará un informe de la Casa Blanca a presentarse el 15 de septiembre. Esta instancia es considerada clave.afinidad. El presidente Bush, quien se reunió previamente con el primer ministro iraquí, Nuri al-Maliki, aseguró que Estados Unidos «no abandona a sus amigos», por lo que al menos la presencia militar estadounidense en Irak está garantizada por un tiempo más.Cuando los demócratas fustigan el curso de la guerra -que se ha cobrado la vida de unos 3.700 soldados- el presidente apeló a una respuesta simbólica: llevar a Al Maliki, un chiita, al corazón de Anbar, de mayoría sunita. Según analistas, esto sirvió de ejemplo a los críticos del gobierno: el líder iraquí, con cada vez menos apoyo desde Washington, puede acercarse a los sunitas, que gobernaron durante años con Saddam Hussein.Sin embargo, aún está lejos de encontrarse la paz entre sunitas, chiitas y kurdos, tal como cuando se presentó la nueva estrategia en torno a Irak.El viaje de Bush coincidió con el retiro de Gran Bretaña de Basora (ver aparte e infográfico), una muestra de las distintas posturas que tienen hoy los otrora mayores aliados en Irak.