Bush legalizará inmigrantes para captar votos

Con la medida, que implicaría otorgar visas temporales a los emigrantes ilegales, el mandatario estadounidense también espera mejorar su relación con el presidente mexicano, Vicente Fox, quien ha luchado para mejorar las condiciones de sus compatriotas en Estados Unidos. Fox y Bush tienen programado un encuentro el 12 de enero, en Monterrey, México.

Fox habló por teléfono con Bush y elogió el plan migratorio, diciendo que hacía «un reconocimiento claro al valor de estas mexicanas y de estos mexicanos que se encuentran trabajando allá, en los Estados Unidos».
La reforma, la más ambiciosa desde la realizada en 1986, cuenta con el respaldo del sector moderado de su propio partido y la mayoría de los grupos empresariales que se benefician de la mano de obra barata que proporcionan los emigrantes.

La nueva visa temporal tendrá una duración de tres años, con posibilidad de ser renovada y permitirá la legalización de ocho millones de inmigrantes indocumentados, la mitad de ellos provenientes de México.

Los extranjeros también podrán solicitar la nueva visa desde el exterior si demuestran tener un empleo esperándolos en el país. Aún no se ha precisado el mecanismos para hacer esa gestión, según fuentes de la Casa Blanca.

«Estamos hablando de algo totalmente nuevo, de una visa que no existe en la actualidad», dijo un funcionario de alto rango de la administración en la noche del martes.

La iniciativa también contempla un endurecimiento de los controles fronterizos y una mayor fiscalización de las empresas que contraten a trabajadores indocumentados.

Bush y Fox estuvieron a punto de alcanzar un acuerdo migratorio en el 2001, pero los atentados del 11 de setiembre en Nueva York y Washington postergaron la iniciativa.

A raíz de ello, Washington endureció sus controles fronterizos y desde el lunes comenzó a tomar las huellas digitales y a fotografiar a todos los visitantes que ingresan al país con cualquier tipo de visa.

El equipo para la reelección de Bush en los comicios de noviembre desea captar el apoyo de los hispanos, particularmente en los estados donde tienen un gran peso, como Florida o California.

Reacciones escépticas
Pero las organizaciones hispanas y los demócratas reaccionaron con escepticismo ante la iniciativa de Bush. El candidato presidencial demócrata, el senador Joseph Lieberman, dijo que el la propuesta de Bush era «una conversión para un año electoral» que no daba a los inmigrantes una oportunidad para conseguir la residencia permanente.

Michele Waslin, analista sobre asuntos inmigratorios del Consejo Nacional de la Raza, dijo que la propuesta de Bush «no tiene un camino a la residencia permanente, no es lo que queríamos».

La iniciativa de Bush de legalizar a los inmigrantes indocumentados también promete generar una fuerte polémica y la oposición de los sectores más conservadores del Partido Republicano.

El congresista republicano Tom Tancredo, que lidera un grupo de legisladores contrarios a una apertura migratoria, dijo que el presidente debería anunciar una política migratoria que incluya un mayor control fronterizo y una dura implementación de las leyes actuales.

«El fracaso de asegurar nuestras fronteras en este momento sólo puede ser considerado como un indicio de que la administración le da prioridad al empleo barato y a ganar puntos políticos por encima de la seguridad nacional», declaró Tancredo.

(Reuters)