Bush no quiere que Irak se transforme en otro Vietnam

Por primera vez, el presidente Bush realizó una comparación directa entre Vietnam -un conflicto de 1960 a 1975 que marcó a toda una generación de estadounidenses- y la actual situación en Irak. El lugar para hacerla no fue casual: el mandatario pronunció un discurso ante la Convención Nacional de Veteranos de Guerra, en Kansas.

«Un legado inequívoco de Vietnam es que el precio de la retirada de EE.UU. lo pagaron millones de ciudadanos inocentes. Entonces como ahora, algunos argumentaron que el problema era la presencia estadounidense y que si nos retirábamos se acabarían las muertes», pero el tiempo demostró que no fue así, dijo el titular de la Casa Blanca.

La guerra de Vietnam terminó para EE.UU. con una derrota humillante y con la pérdida de cerca de 56.000 soldados. Bush dejó a un lado sus reticencias a recordar lo ocurrido hace más de 30 años, para evitar lo que él considera que serían consecuencias «devastadoras».

También hizo hincapié en que «hay que escuchar al enemigo» y, en el caso de Irak, el enemigo dice que Estados Unidos no podrá lograr la victoria y tendrá que irse como lo hizo en Vietnam. Para basarse, citó declaraciones textuales del líder de la red terrorista Al Qaeda, Osama Bin Laden, y su lugarteniente Ayman al Zawahiri, en las que pronostican el peor desenlace para Washington. «No hay que permitir que se salgan con la suya», expresó en medio de fuertes aplausos de los veteranos.

seguir. Pese a la presión de los demócratas ante la falta de avances en Irak, el mandatario se mantuvo firme en la estrategia en aquel país.

«Mientras sea comandante en jefe, lucharemos para triunfar. Tengo confianza en que triunfaremos», dijo y se ganó el mayor aplauso de la tarde por parte de los veteranos.

En el discurso, Bush ratificó su apoyo al primer ministro iraquí, Nuri al Maliki, en un intento de acallar los rumores y especulaciones sobre un descontento suyo con su gestión. «Es un buen hombre en un cargo difícil y yo lo apoyo», enfatizó.

Si la impopularidad de la guerra es la mayor presión que tiene Bush sobre Irak, la falta de avances del gobierno de Bagdad es lo que mueve a la oposición demócrata a reclamar con más fuerza el retiro de las tropas estadounidenses.

Sin embargo, Bush se ha mantenido firme en la nueva estrategia que puso en marcha en enero pasado y que supuso el envío de 30 mil tropas adicionales en el país árabe. EE.UU. tiene hoy 162 mil soldados ahí desplegados.

La clave para demostrar si ha sido o no un fracaso parece estar en el tan esperado informe que el máximo responsable de las fuerzas estadounidenses en Irak, el general David Petraeus, presentará al Congreso y a la Casa Blanca en septiembre próximo.

Algunos medios de comunicación han adelantado ya que ese informe revelará algunos progresos en el ámbito de la seguridad y muy pocos en el político, y que Petraeus recomendará una redistribución de las tropas desplegadas, pero no un recorte de las mismas.

Bush no quiere otro Vietnam y confía en el éxito en Irak. Sin embargo, lejos de la postura oficial y de la voz de la oposición, los analistas políticos creen que la estrategia en el país árabe está a un paso de desbarrancarse.

De acuerdo con una encuesta realizada por la revista Foreign Policy y el Center for American Progress, un 53% de los expertos consultados opinan que la estrategia de Bush está fracasando en Irak. Es más: le otorgan una calificación promedio de 2,9 en una escala de cero a diez. Sin embargo, coinciden con el mandatario en que un repliegue inmediato de tropas sería desaconsejable.