Bush prometió luchar por la libertad

«Nuestro país ha aceptado obligaciones que son difíciles de cumplir y que sería deshonroso abandonar», declaró el mandatario, cuyo primer gobierno sufrió el peor ataque terrorista en la historia y emprendió controversiales campañas bélicas en Afganistán e Irak.

Añadió que bajo su mandato Estados Unidos siempre estará de lado de los oprimidos.

«Sepan todos los que viven bajo tiranía y desesperación: los Estados Unidos no ignorará vuestra opresión, no justificará a vuestros opresores. Cuando ustedes se alcen en nombre de la libertad, estaremos a vuestro lado».

«Mientras regiones enteras del mundo estén inmersas en el resentimiento y la tiranía, sometidas a ideologías que alimentan el odio y perdonan el asesinato, la violencia aumentará, se convertirá en potencia destructora y cruzará las fronteras mejor defendidas», advirtió.

El presidente de la Corte Suprema, William H. Rehnquist, de 80 años y que padece de cáncer de tiroides, dirigió la ceremonia de juramentación.

JURAMENTO. Bush, de 58 años, colocó una mano sobre la Biblia de su familia y elevó la otra mientras prometía preservar, proteger y defender la Constitución de los Estados Unidos de América.

La ceremonia de iniciación del 55 mandato presidencial, la primera tras los ataques terroristas del 11 de septiembre del 2001, se realizó en medio de fuertes medidas de seguridad y un clima frío.

Francotiradores ubicados en techos de edificios de la capital y cientos de policías vigilaron la juramentación y un desfile que se realizó posteriormente por las calles.

Bush refutó implícitamente a quienes critican su política exterior y la guerra en Irak.

«Algunos, lo sé, han cuestionado el llamamiento global a la libertad», dijo, y prometió que «avanzamos con total confianza en un triunfo final de la libertad».

Su primer discurso del segundo mandato no tuvo ninguna referencia directa a los temas políticos actuales y estuvo más bien nutrido de referencias a la libertad y a Dios. Citó al presidente Abraham Lincoln al decir: «Aquellos que le niegan la libertad a otros no la merecen para sí mismos; y bajo el régimen de la justicia de Dios, no podrán conservarla por mucho tiempo».

IDEAL. La expansión de la libertad fue el ideal más antiguo de Estados Unidos, expresó Bush. «Ahora es un requisito urgente para la seguridad de nuestro país, y el llamamiento de nuestros tiempos».

El presidente se levantó antes del amanecer en la Casa Blanca, y se trasladó a unas pocas cua- dras con su mujer Laura y sus hijas mellizas Jenna y Barbara, para asistir al tradicional servicio re- ligioso anterior a la juramen- tación.

Posteriormente recorrieron unas 16 cuadras hasta llegar al Capitolio, donde Bush juró por primera vez hace cuatro años. Eso fue antes de los ataques terroristas del 11 de septiembre, que dieron lugar a una nueva era y alentaron las controversiales invasiones estadounidense de Afganistán e Irak.

La victoria de Bush lo convirtió en el 16º presidente de la historia estadounidense en conseguir su reelección, algo que no logró su padre en 1992.

Con la preocupación de la guerra, Bush comenzaba su nuevo mandato con el porcentaje de aprobación popular más bajo entre los presidentes que recientemente lograron su reelección: un 49%, de acuerdo con una encuesta de AP.

Bush es el 43er presidente estadounidense.