Cae prodi tras gresca en el senado.

Los senadores italianos le negaron ayer al jefe de gobierno el voto de confianza que había pedido. Y Mastella tuvo mucho que ver con eso. Su renuncia como ministro -presentada la semana pasada al conocerse que estaba siendo investigado por un asunto de corrupción-, hizo que el pequeño partido aliado democristiano Udeur abandonara La Unión, que dejó a Romano Prodi en minoría en la Cámara Alta.

En el Senado, el centroizquierda tenía sólo dos escaños más que la oposición conservadora (158-156) y bastaba que un senador votara en contra o no acudiera para poner en peligro a La Unión, hasta hacerla caer, como ocurrió ayer. Votaron a favor 156 senadores, mientras que en contra lo hicieron 161. Un senador se abstuvo. Depositaron el voto 318 y la mayoría requerida era de 160.

Tras proclamar el presidente del Senado, el democristiano Franco Marini, el resultado, los senadores de la oposición rompieron en aplausos, descorcharon champagne, y exigieron elecciones anticipadas (la legislatura termina en 2011).

Prodi, como corresponde, presentó su dimisión al Jefe de Estado, Giorgio Napolitano, quien por ahora se ha «reservado la decisión» (es decir, si acepta o no la dimisión) y mañana comenzará las consultas con los partidos políticos para la formación de un nuevo Ejecutivo, y de momento se desconoce el tiempo que durarán.

Los caminos que se abren para cerrar la crisis son tres: la formación de un gobierno «técnico», es decir presidido por un independiente; la petición a Prodi de que busque una nueva mayoría -lo que parece prácticamente imposible- y se presente de nuevo al Parlamento, o la convocatoria de nuevas elecciones.

Sesión acalorada. Al igual que en febrero de 2007, cuando el Senado le retiró su apoyo en política exterior y le obligó a dimitir -aunque luego le dio de nuevo la confianza-, Prodi perdió ayer una nueva votación. Antes de la votación, en su discurso inicial, pidió el voto a los senadores asegurando que Italia no se puede permitir en estos momentos caer en un «vacío político», advirtiendo que eso puede dañar la economía italiana.

«El país necesita reformas urgentes y corre el riesgo de quedarse atrás. Reitero mi compromiso para que no se llegue a un voto que haga de Italia un país ingobernable», afirmó.

Pero no le hicieron caso. Al menos la mayoría. La oposición le negó la confianza afirmando que el país ya está paralizado y que la única salida son los comicios anticipados, que espera ganar, ya que, según el «cavaliere» Silvio Berlusconi, en estos momentos los sondeos le dan 15 puntos de ventaja.

El debate se celebró en un ambiente muy caldeado y durante el mismo el senador del Udeur, Tommaso Barbato, agredió verbalmente y escupió a su compañero de partido Nuccio Cusumano por votar a favor de Prodi. Le dijo de todo: «Vendido, cornudo y pedazo de mierda». Inmediatamente el hemiciclo se convirtió en un patio de vecinos, oyéndose contra Cusumano «perlas» como «maricón, eres una basura, eres una puta, eres una muñequita», que profirieron senadores de la oposición de centroderecha.

Cusumano no soportó y se desmayó. Fue sacado del hemiciclo en una camilla. Tras ser atendido por un médico, se puede afirmar que su salud no corre riesgos.

Después de unos minutos la votación continuó. Los senadores fueron argumentando cada uno sus votos.

Ahí apareció Mastella con su recitado de Neruda. «Muere lentamente quien se transforma en esclavo del hábito, repitiendo todos los días los mismos trayectos, quien no cambia de marca, no arriesga vestir un color nuevo y no le habla a quien no conoce».

A tenor de los versos escogidos, parece que con anunciar que «cambiar de marca» y «vestir un color nuevo», señala que podría tener un cargo en un eventual gobierno de Silvio Berlusconi -intención que ya se le ha atribuido desde la prensa italiana- si hubiera elecciones y las ganara el empresario y líder del hoy opositor centroderecha.

Tal como había anticipado la prensa italiana, la sesión del Senado no iba a ser favorable para Prodi, como ocurrió el miércoles en Diputados, donde sí tuvo el apoyo de la mayoría.

El jefe de gobierno, que se retiró de la sesión plenaria antes de la conclusión de la votación, dio batalla hasta el final, y explicó que en lugar de renunciar directamente prefería someterse a la confianza del Senado por «respeto a las normas». «Estoy aquí porque no se puede huir del juicio de quien representa al pueblo», advirtió Prodi antes de la votación.

En los últimos tiempos, Romano Prodi venía gobernando con dificultad y apenas había podido sacar adelante algunas leyes y los presupuestos del Estado, debido no sólo al estrecho margen de votos que contaba en el Senado, sino también al enfrentamiento entre los aliados de la coalición.

El segundo mandato de Romano Prodi duró 20 meses. No llegó al 2011, como estaba previsto. Como el César en la antigua Roma, los senadores le bajaron el pulgar.