Caída de las materias primas no alcanza para contener inflación.

La caída de los precios internacionales de las materias primas alimenticias y energéticas no fue suficiente para frenar por completo el alza de los precios al consumo en la economía local, que mostraron una leve desaceleración respecto al registro de octubre pero, aún así, se mantuvieron en terreno positivo.
El aumento del tipo de cambio –que encarece, al medirlos en pesos, a los bienes y servicios importados y aquellos que se comercializan en el mercado internacional– junto con una demanda interna que aún mantiene su dinamismo pese a las perspectiva de desaceleración de la actividad para 2009, siguen animando el crecimiento de los precios.

La inflación en noviembre se ubicó en 0,19%, en su tercer mes consecutivo de desaceleración, de acuerdo a los datos difundidos ayer por el Instituto Nacional de Estadística (INE).

En octubre, los precios de la canasta de consumo tuvieron una suba de 0,33%, por debajo de 0,6% registrado en setiembre y de 1,02% de agosto. La suba de noviembre, en tanto, fue la menor en los últimos 12 meses.

Sin embargo, el dato anualizado muestra una tendencia opuesta a la variación mensual. En los últimos cuatro meses, la inflación anual pasó de 7,26% en agosto, a 8,51% en la última medición, donde el crecimiento de los precios superó el registro anual de 2007 de 8,5%.

Direcciones opuestas. Los precios de los bienes transables –aquellos que se comercializan en el mercado internacional– mantuvieron su tendencia a la baja en noviembre.

Sin embargo, un tipo de cambio más alto evitó que la caída de los valores de los bienes de exportación se trasladara por completo al mercado local.

Según la analista de Deloitte, Sandra Pérez Ramos, aquellos bienes y servicios que no dependen de las fluctuaciones en los mercados internacionales “siguieron subiendo a un ritmo similar al del mes anterior”, debido a la persistencia de las presiones internas.

Conforme negros nubarrones ensombrecen las perspectivas de crecimiento en las principales economías del mundo, la producción y en especial el consumo, mantienen su dinamismo a nivel local.

“En un contexto donde la economía sigue creciendo y se espera que el consumo privado siga creciendo por un tiempo más, las presiones internas probablemente sigan presentes en 2009”, señaló la analista, aunque advirtió sobre una probable desaceleración del consumo en la segunda mitad del año próximo.

Aún preocupa. Según el analista de Cinve, Alfonso Capurro, la crisis internacional obliga a concentrar la atención de los gobiernos y demás agentes económicos en el nivel de actividad.

Sin embargo, la analista señaló que “tal vez quede algo de preocupación concentrada en el primer trimestre de 2009” en materia de inflación. De registrarse un crecimiento interanual superior a 10% se dispararían las cláusulas de indexación de los acuerdos salariales, con lo cual se agravaría el fenómeno inflacionario.

Una vez disipado el riesgo de que 2008 cierre con una inflación de dos dígitos, el aumento de los salarios en enero y un posible ajuste de tarifas por parte del gobierno complican el panorama para el primer mes del año.

Según Capurro, “el gobierno aún tiene una carta que jugar” para evitar un escenario de inflación por encima del 10%, a través de la postergación de los ajustes de tarifas hasta entrado el segundo trimestre de 2009.

Competencia imperfecta.En una economía pequeña que cuenta con un número limitado de oferentes, los precios se mueven al alza con una mayor facilidad con la que bajan. “Existen rigideces en el mercado interno que impiden el desarrollo de una amplia competencia para que de esa forma, el libre juego de mercado permita que bajen los precios”, dijo a El Observador el economista Pablo Moya, de la consultora Oikos.

Si bien el analista espera una desaceleración de la demanda en 2009, provocada por “una baja importante del nivel de actividad, que en algún trimestre puede alcanzar tasas negativas”, advirtió que “los poderes que tienen los oferentes” debido al tamaño del mercado en que se desempeñan no va a permitir que la baja de precios alcance los niveles a los que podría llegar en una economía que operara en perfecta competencia.

Según Moya, la inflación va a cerrar 2009 en el entorno del 7%, pero podrá situarse por encima del 9% en el primer trimestre.