Cámara de Comercio advirtió por lentitud en Consejos de Salarios.

La Cámara de Comercio divulgó dos informes cuestionando el gasto del presupuesto nacional y la presión fiscal. Además recientemente denunció al gobierno de Mujica por no cumplir con las observaciones que impuso la Organización Internacional del Trabajo (OIT) al país. Sobre esos temas, y la marcha de los Consejos de Salarios El Observador habló con Alfonso Varela presidente de la gremial empresarial.

¿Cómo queda la relación con el gobierno después de denunciarlo ante la OIT?
La cámara se maneja bien con todos los gobiernos y mantenemos permanentemente el diálogo. Lo que está bien lo decimos y lo que está mal también. En legislación laboral se aprobaron leyes que entendemos perjudiciales para la actividad económica del país. En su momento presentamos una queja ante la OIT por la ley de negociación colectiva, tuvimos éxito, y ahora en el actual gobierno se volvió al foro internacional porque no se hicieron las correcciones sobre observaciones de la OIT.

Presentar una denuncia habla de tirantez en una relación o un mal diálogo. Si usted denuncia a un vecino después hablar es más difícil.
La OIT es el ámbito tripartito internacional para que las relaciones laborales se manejen en parámetros universalmente aceptados. Uruguay tradicionalmente siguió los lineamientos de la OIT.

¿Ustedes evaluaron el golpe de imagen que significa para Uruguay ser denunciado en el exterior?
Si se evaluó, pero la mala imagen es no cumplir con los acuerdos a los que uno llega a nivel internacional. Ahí está la mala imagen.
Los indicadores que se manejan en el mundo con respecto al posicionamiento de Uruguay como país amigable para hacer negocios, en todos los aspectos vinculados con lo laboral, es donde está peor posicionado.

¿Se avanza en la negociación de los Consejos de Salarios?
Está muy lenta. Esta semana hubo reunión del Consejo Superior. El gobierno planteó poner una fecha límite para terminar de negociar a fines de octubre y esa posición no fue aceptada ni por los trabajadores ni por los empresarios.

¿Pero no está bien poner un coto? porque lo que se negocia hoy las empresas lo deberán pagar con retroactividad a julio.
Es un problema.

¿Y entonces no es bueno poner una fecha: 31 de octubre?
Lo que ocurrió es que hubo elementos que dio el Poder Ejecutivo para negociar que fueron insuficientes, o tuvieron errores o se entendió que no eran los adecuados. Entonces, ¿sobre qué bases negociamos? Los indicadores no fueron confiables y tampoco fueron de recibo para los empresarios ni para los trabajadores.

Los empresarios tal vez no estén previendo el pagar con retroactividad y se enfrentarán a un costo.
Puede ser. Muchas veces las negociaciones se dilatan por razones no imputables al empresario pese a que es el que tiene que pagar la retroactividad.

¿Qué es lo que más le preocupa de la ley de Negociación Colectiva?
Es una ley que no soluciona algunos aspectos del relacionamiento laboral, fue sancionada en forma inconsulta y nos embreta en una situación de negociación que no es la recomendable desde el punto de vista de las relaciones tripartitas.

También es cierto que si un gobierno presiona para que los empresarios se advengan a negociar, voluntariamente no se dan muchos aumentos.
Los empresarios negociamos todos los días. La excepción es el escenario conflictivo. Cuando hay plena ocupación, como la actual, hay mecanismos de ajuste razonable. La negociación no es algo ajeno al mundo empresarial.

Pero es un hecho que los sueldos aumentaron más cuando hubo Consejos de Salarios con Julio María Sanguinetti y con Tabaré Vázquez.
Los salarios subieron cuando hubo situaciones de bonanza económica. En el período pasado se hablaba de llevar los salarios a los niveles de la época de la presidencia de Lacalle que era donde no había Consejos de Salarios. Nosotros no rehuímos a los Consejos de Salarios, nos parece una herramienta razonable, pero tampoco queremos que en ellos, como se pretendió originalmente, se pongan sobre la mesa elementos que no tienen nada que ver con lo salarial ni con las categorías.

¿Le sigue preocupando las ocupaciones o ya pasó esa ola?
No pasó. El otro día se ocuparon dos arroceras. Las ocupaciones de los lugares de trabajo no deben existir en ningún lugar del mundo.

Desde el gobierno hubo distintas posiciones. Ocupar lugares públicos de trabajo era mal visto. Ocupar fábricas privadas era bien visto. Parece que se está midiendo con distinta vara.

Hace dos años parece que había más ocupaciones.
Es como la moda que tiene un efecto contagio. Puede ser que ahora esté más atenuado. También ahora la conflictividad en lo privado está atenuada porque la vedette es todo lo que sucede con los públicos, la discusión del presupuesto y la posición de COFE. Cuando se termine esa discusión presumimos que la conflictividad en los privados puede llegar a incrementarse.