Cámara de Comercio: Que ‘caigan’ aumentos si la crisis se agrava

La Cámara, que nuclea a decenas de gremiales del sector comercio y servicios, se reunió ayer para analizar la “preocupante” marcha de los consejos de salarios, amenazados ahora por la crisis financiera a escala global.

En el encuentro se alcanzó un consenso unánime por el que se reafirmó la necesidad del sector empresarial de exigir la inclusión de cláusulas de salvaguarda en los convenios colectivos. Con ello, se resguardarían de los riesgos que implica un agravamiento de la debacle financiera ante el compromiso de cumplir con los acuerdos salariales pactados en la ronda.

El concepto para esa cláusula es que “caigan los aumentos” acordados a futuro si se llega a ese escenario caótico. El país es muy distinto al del que se presentó en las pautas del 1° de julio, explicó el asesor de la cámara, Juan Mailhos. El directivo ilustró el escenario con una metáfora futbolera: Uruguay “ya no es Holanda del `74, que le ganaba a todos”.

Esa cláusula implicaría que “cae el convenio y hay que renegociar el período siguiente en el momento posterior a la caída” del acuerdo, aclaró Julio Guevara, que integra la comisión de consejos de salarios por la CNCS.

En la eventualidad de que el coletazo sea negativo, las empresas quedarían enfrentadas a la disyuntiva de seguir adelante con aumentos asumidos pero que no pueden cumplir, o la pérdida de fuentes de trabajo. En definitiva, en ese contexto, las partes deberían renegociar el saldo que no se puede pagar. “Ningún sector empresarial que firma un convenio hoy a 30 meses quiere que eso se produzca. El que firma quiere llegar al término” del contrato, respetando lo acordado. Y “si se usa (la cláusula) no es porque se le antoje”, aclaró Guevara.

De aplicarse, las cláusulas deberán atender la realidad específica de cada sector, a fin de poder “cubrirse para evitar las consecuencias del incumplimiento” ante una situación riesgosa.

Mailhos dijo que estos planteos podrían proponerse directamente a través de los representantes de la CNCS en las mesas salariales o quizá en una entrevista con el ministro de Trabajo, Eduardo Bonomi.

Los empresarios del comercio entienden que si estas condiciones no son aceptadas, sería un “golpe importante” a la posibilidad de concretar acuerdos. No obstante y más allá de las manifestaciones de buena voluntad que proclaman empresarios y trabajadores, esa posibilidad aparece difusa.

Para el movimiento sindical, que ha acentuado su presión ante la opinión pública para lograr sus demandas, la tranca de la negociación se debe a la estrategia de las cámaras de condenar la negociación al fracaso, es decir a los decretos. La crisis apuntala esa estrategia, dice Milton Castellano, dirigente del Pit-Cnt.

YA FIRMADOS. Ahora bien ¿qué incidencia tendrá la crisis en los sectores que ya firmaron su convenio? En esa situación excepcional se encuentran sólo dos grupos: los funcionarios no médicos de la salud y la construcción.

En el primero, la posibilidad de una cláusula contingente divide las aguas. El secretario general de la Federación Uruguaya de la Salud (FUS), Jorge Bermúdez, descartó que pueda variarse el acuerdo alcanzado. “Si una sola institución del país no paga el aumento salarial correspondiente, inmediatamente hay un paro general de la FUS de 24 horas con asamblea general, donde vamos a discutir esa situación y obligaremos a que pague”, alertó.

El convenio tiene una duración de 24 meses, con cuatro ajustes semestrales (el primero de 7,48% al 1° de julio de 2008; 5,17% al 1° de enero de 2009; 9,13% al 1° de julio de 2009 y de 5,93% al 1° de enero de 2010). El acuerdo contempla una recuperación de 12,38% al final del convenio, dijo Bermúdez. Al final del período de gobierno los trabajadores habrán recuperado un 87% de lo perdido en el gobierno de Jorge Batlle.

Por su parte, Antonio Durán, quien preside el Plenario de Mutualistas de Montevideo se mostró “preocupado” por la situación económica y consideró que hay que hacer un “replanteo salarial” y de las prestaciones en vista de la “restricción” existente en todo el mundo.

En la construcción, las partes fueron más previsoras. El acuerdo suscrito entre el sindicato (Sunca) y las empresas prevé una cláusula de contingencia. La misma implica “crecimiento salarial si hay crecimiento del PBI en general y de la construcción en particular, estimado en horas-hombre aportados al Banco de Previsión Social (BPS)”, expresó el secretario de prensa del gremio, Iván Hafliger. En caso de una caída aguda de la economía, ésta deberá ser del 45% en el nivel de actividad de la construcción para convocar a las partes y rediscutir el acuerdo.

El acuerdo tiene una extensión de 30 meses, con un primer ajuste semestral del 6,36% (al 1° de mayo de 2008) y dos anuales (al 1° de noviembre de 2008 y el otro al 1° de noviembre de 2009) del 12,5% y el 17% respectivamente. Se estima que al final del convenio, el salario de los trabajadores de la construcción habrá crecido un 9%.