Cámara de Comercio: «Vamos a negociar bajo protesta».

Aunque no nos guste la ley la vamos a cumplir, pero vamos a hacer lo necesario para que se modifique como indicó la Organización Internacional del Trabajo (OIT). Y que quede claro: nuestra comparecencia a los Consejos de Salarios no legitima la ley». Así comenzó su oratoria el gerente jurídico de la Cámara de Comercio, Juan Mailhos, en un análisis que realizó esa gremial empresarial ante la nueva ronda de negociación salarial.

Además, fue más allá y advirtió que los empresarios irán a la negociación «bajo protesta», ya que les «hubiera gustado» que se estuvieran analizando los lineamientos para modificar la ley y que «se hubiera derogado el decreto que regula la forma de hacer las ocupaciones en este país», sentenció.

Según el empresario, la negociación colectiva «se constituye en sí misma como el principal obstáculo que van a tener las empresas para poder otorgar beneficios».

El poder de los gremios. Mailhos no olvidó a los sindicatos en su análisis. «Hoy son la organización más poderosa de la sociedad, incluso económicamente, y tienen una identificación con el gobierno que es inocultable», dijo. Pero además, dejó ver su discrepancia con la decisión del gobierno de nombrar al sindicalista Luis Romero al frente de la Dirección Nacional de Trabajo. «Se va un sindicalista de la Dinatra y entra otro. En este marco nos estamos moviendo», concluyó.

Agregados. Los empresarios no quieren que en la negociación colectiva se introduzcan otras reivindicaciones, como las condiciones de trabajo, tal como pretende el Ministerio del área. Mailhos señaló que los contenidos que se pretenden agregar «no son inocuos y tienen costos para las empresas».

Sugirió además poner plazos a los convenios colectivos.

Van a pedir. Otro de los problemas que los empresarios entienden que tendrán en esta ronda de negociación, es que la misma «no se acaba» en el Ministerio, sino que «hay que negociar a nivel de empresa, por lo que las negociaciones en los Consejos de Salarios pueden ser apenas una parte de lo que van a pedir» los trabajadores.

Además, advirtió a las empresas que no tienen sindicato de base: «Al que no le guste la sopa, dos platos, porque vendrá el sindicato de rama a negociar».

En este sentido, planteó la necesidad de «establecer mecanismos de prevención y solución de conflictos». «Despabilémonos y busquemos la forma, que incluso contenga la posibilidad del arbitraje para solucionarlos», tal como prevé la ley, y que las partes se sometan a un tribunal arbitral para que no medie el Ministerio de Trabajo.

Pidió especial atención a las cláusulas de salvaguarda, que no tengan el contenido «puesto por el sector sindical y el gobierno».