Cámara Nacional de Comercio y Servicios

A partir de 1865 el país comienza una etapa de expansión económica ligada a la guerra del Paraguay, que convirtió a Montevideo en centro de movimiento de capitales y alimentos. Este auge se manifiesta también en un aumento de los negocios comerciales, de las acciones privadas negociables y de los títulos del gobierno.

Surge pues, la necesidad de establecer un lugar de reunión y nace así la Bolsa Montevideana (fundada por Juan Miguel Martínez, Narciso Farriols, Juan Mac Coll, Daniel Zorrilla, Fructuoso G. Busto, Alcides Montero y Ramón Arocena) en el local del comerciante catalán Juan Peipoch, en las calles Piedras y Zabala, donde hoy está la casa central del Banco de la República Oriental del Uruguay. El escultor catalán Mora esculpió seis estatuas en el frente del edificio que representaban: la ganadería, la industria, la confianza, el comercio, la agricultura y la navegación. En el interior había dibujos de Juan Manuel Blanes.

El 21 de enero de 1867 en el flamante edificio, se inauguró oficialmente la Bolsa, con el nombre de Centro Comercial, siendo Juan Miguel Martínez su fundador.

En 1875, el país es sacudido por una violenta crisis política y económica. El gobierno intenta establecer el curso forzoso para la moneda. El comercio entero se opone y es en la Bolsa de Comercio, el 21 de julio de 1875, que se firma el histórico “Pacto del Comercio” por el cual se establecía que no se ampararían a esa ley de curso forzoso, que se comprometían a satisfacer las operaciones pactadas en oro sellado y que se suspendería el crédito y las transacciones comerciales con todo empresario que no cumpliera con el pacto. Este acuerdo, realizado en un momento político sumamente riesgoso, fue cumplido al pie de la letra por todos los empresarios honorables y llevó a la desmonetización de ese billete inconvertible y a la renuncia del propio Ministro de Hacienda.

En 1907 se sustituye el nombre de Centro Comercial por el de Bolsa de Comercio Sociedad Anónima. Esta Sociedad sin fines de lucro tiene dos directorios: uno de ellos se encarga de los aspectos internos de la institución y otro que es el más conocido ya que tiene la representación de la Bolsa en los temas económicos y gremiales del país. Esta es la Cámara Nacional de Comercio. A su vez, el mercado bursátil es operado por una de las gremiales de la Bolsa de Comercio: la Bolsa de Valores.

En 1940, la Bolsa de Comercio se traslada a su actual local debido a que el anterior fue expropiado para construir el Banco de la República Oriental del Uruguay.
Este nuevo edificio cuenta con obras de arte expresamente diseñadas para el mismo, así como con colecciones de sumo interés, como:

·         el Escudo Nacional, vigente entre 1830 y 1906, que adorna el Salón de Actos de la Cámara fue pintado expresamente por Don Juan Manuel Blanes para el Edificio de la Bolsa Montevideana en 1866.

·         el cuadro Mare Liberum referido al tratado de comercio entre Inglaterra y la Banda Oriental, con Artigas como Jefe de los Orientales, del 2 de agosto de 1817 en Purificación, que luce en la Sala de Sesiones de la Cámara, fue pintado con tal fin por José Luis Zorrilla de San Martín en 1944.

El 4 de junio de 1998, la Cámara cambia su nombre al de Cámara Nacional de Comercio y Servicios  del Uruguay, atendiendo, de forma explícita un creciente requerimiento de representación de un sector que es cada vez más fuerte en la economía nacional.

 

Desde los inicios de la historia nacional la Cámara Nacional de Comercio y Servicios del Uruguay representa al sector privado empresarial y se encarga de atender y difundir lo que los empresarios piensan, sus inquietudes, necesidades y puntos de vista.

 

En la Cámara Nacional de Comercio encuentran un punto de reunión empresarios de los más diversos giros. Muchos de ellos se agrupan en Gremiales tanto en Montevideo como en todo el interior del país. Actualmente la Cámara cuenta con más de 14.000 socios y más de 103 gremiales (21 de ellas en el interior del país) que abarcan diferentes giros de la economía nacional, cubriendo todo el territorio de la República.

 

La heterogeneidad de su masa asociada hace que la Cámara no responda a intereses de un sector en particular sino al sector privado empresarial en general, tal cual se establece en el primer artículo de su Estatuto.

 

Existen principios fundamentales que guían la actividad de la Cámara desde hace más de un siglo:

  • Libertad, en su sentido más amplio, pero en el terreno económico, se entiende que la actividad económica debe ser lo más libre posible dentro del apego a las normativas y a los contratos
  • Competencia leal, implica que todos los actores económicos deben tener igualdad de oportunidades y de cargas, y de allí que se combata toda forma de evasión y de ilegalidad
  • Ética, que debe estar en la base de todo el relacionamiento entre las empresas y así, se apoya toda iniciativa que tienda a la transparencia de los mercados y que se oponga a la corrupción o a los abusos de poder que brindan formas de producción y comercialización imperfectas como los monopolios u oligopolios, así como los monopsonios u oligopsonios 
  • Formación, debe ser otro de los pilares de la actividad empresarial por cuanto un buen empresario es, ante todo, un buen educador de su entorno.

Acercarse a la Cámara Nacional de Comercio implica un gesto de afiliación gremial empresarial que constituye hoy una exigencia de primer grado.

            Precisamente, allí donde hay intereses comunes y posibilidades de aunar esfuerzos en procura de objetivos generales, aparece la razón de ser de la acción gremial. El gremio une, forma, estimula, sostiene, obliga a profundizar para actuar mejor y alcanzar así los resultados esperados.