Campaña argentina envuelta en polémica por indicadores

La oposición detectó allí un flanco débil del gobierno de Kirchner pues daña justamente las banderas de la oficialista y favorita Cristina Fernández, que habla de crecimiento continuo superior a 8% anual y baja del desempleo durante el mandato de su esposo.

«Más vale crecer a 6% pero con una inflación más baja y no como la actual que supera 20% anual», afirmó el ex presidente del Banco Central, Alfonso Prat-Gay, a quien la candidata Elisa Carrió (ARI, socialcristiano) presentó el fin de semana como su eventual ministro de Economía.

La misma estimación de 20% de inflación hizo el ex ministro y candidato a presidente Roberto Lavagna. El gobierno, en cambio, asegura que la inflación será de 9,6% para todo 2007.

La polémica escaló cuando el jueves, en Londres, el presidente del Banco Central, Martín Redrado, admitió en un foro que el gobierno está profundamente preocupado por los precios, aunque un día después dijera se trata de una inquietud común a todos los bancos centrales.

La oposición y técnicos del estatal Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec) acusan al gobierno de manipular datos para simular una inflación menor que la real y potenciar artificialmente la mejora de la situación social.

«La pobreza sigue en niveles escandalosos de 30%, si se la mide bien», dijo Prat-Gay.

Lavagna fue el sábado a la puerta del Indec para anunciar que, de resultar electo, repondrá de inmediato en sus puestos a técnicos desplazados por oponerse a cambios metodológicos y quitará a los funcionarios políticos que los reemplazaron.

En enero, el gobierno decidió desplazar al equipo que elaboraba el índice de precios al consumidor (inflación). Días después, se anunció un índice de inflación, para el primer mes del año, bastante inferior al esperado por los economistas.

PLAN OFICIAL. Pero Kirchner quiere dejarle lista a su esposa una nueva metodología de medición del Índice de Precios al Consumidor (IPC), que termine con las sospechas. La maniobra, en cambio, podría agudizar la crisis de credibilidad.

Convencido de que logrará imponer su plan de sucesión en las elecciones de octubre, diseñar el nuevo índice para medir la inflación será una de las prioridades en las que trabajará el presidente hasta el 10 diciembre, cuando abandone el poder, según confirmó el jefe de Gabinete, Alberto Fernández.

Ya lo dijo Cristina Kirchner hace unos días ante unos 600 empresarios: «Hay una necesidad de reformular la metodología de acuerdo con este nuevo modelo económico que contemple las modificaciones que también han tenido los comportamientos de los consumidores».

Actualmente, y esto detalló Cristina Kirchner con cuidado en aquel almuerzo, el IPC se basa en la canasta de consumo de hace 10 años, en los que se incluyen en el rubro turismo viajes a Miami y a Cancún, tarifas de las prepagas y artículos importados, por ejemplo.

El nuevo índice no incluiría la estructura de consumo de los años `90, sino una canasta estándar de la actual clase media, indican en el gobierno. El trabajo estaría listo dentro de los próximos tres meses, según el trabajo de una comisión que formó la Casa Rosada.

PRESUPUESTO. El debate electoral también fue alimentado por las proyecciones económicas del proyecto de presupuesto 2008, enviado ya al Congreso y que regirá el primer año del nuevo gobierno.

Las críticas opositoras apuntan tanto al pronóstico de inflación (7,3%) como a la estimación de crecimiento de sólo 4% para 2008.

Para Lavagna, «la maniobra del Gobierno de subestimar las metas y los recursos esconde el verdadero uso que se le dará a los fondos públicos». Gran parte de los recursos podrán administrarse sin control.