Campo argentino levantó el paro y volverá a dialogar con el gobierno

Los productores agropecuarios argentinos levantaron ayer la huelga contra los impuestos a las exportaciones agrícolas –que afecta el comercio exterior y el mercado alimentario mundial–, para favorecer el diálogo con el gobierno y hallar soluciones a este enfrentamiento. Tras una reunión que se extendió por casi cuatro horas, los ruralistas decidieron terminar –a partir mañana– el paro luego de 70 días en conflicto.
Hay posibilidades de que el gobierno de Cristina Fernández reciba mañana mismo a las entidades agropecuarias. En medio de la reunión de ayer, hubo cruce de llamadas entre los ruralistas y la presidenta y el jefe de gabinete, Alberto Fernández, según los medios argentinos.

Hugo Biolcatti, vicepresidente de la Sociedad Rural Argentina, que agrupa a los grandes propietarios del campo, manifestó que “existe un clamor generalizado que reclama resolver el conflicto entre el campo y el gobierno. No podemos desoír esos llamados”.

No obstante, los dirigentes del campo dijeron que seguirán en estado de alerta y movilizados, y mantienen en pie el acto de protesta del 25 de mayo, al que se unirán los partidos de la oposición, entre ellos la Coalición Cívica, el PRO (Propuesta Republicana) y la Unión Cívica Radical.

Mientras tanto, un sector combativo de los ruralistas, encabezado por Alfredo De Angelis, dirigente de la Federación Agraria en la provincia de Entre Ríos, discrepó con la actitud conciliadora de sus colegas y se pronunció por mantener el paro, que consiste en el corte de rutas, no comercializar granos y detener los camiones que transporten productos del agro.

De Angelis declaró, antes de la reunión de los dirigentes agrarios, que “antes de levantar el paro debemos ver a dónde vamos y qué conseguimos. El gobierno, si quiere, puede tranquilamente negociar con nosotros en medio del paro”.

La mayor huelga agraria de la historia de la nación estalló el 11 de marzo, cuando el gobierno implantó retenciones (impuestos a las exportaciones) a tasa flotante y en relación proporcional con los precios internacionales. Duró 21 días y ocasionó el desabastecimiento de alimentos e insumos, debido a cortes de rutas en todo el país.

Durante abril hubo negociaciones en las que el gobierno se mantuvo inflexible en cuanto a mantener las retenciones. El 7 de mayo las organizaciones rurales anunciaron la reanudación de la protesta.

El objetivo declarado del gobierno de la presidenta Cristina Fernández fue desalentar el cultivo de soja, que ocupa la mitad de la superficie sembrada del país, con una cosecha de 45 millones de toneladas este año.

Argentina exportó el año pasado materias primas agrícolas por unos US$ 30.000 millones y otros US$ 15.000 millones en productos agroindustriales, pero las ventas están paralizadas a raíz de la protesta de millares de agricultores.

Pero los agricultores rechazaron la medida oficial con el argumento de que será puramente recaudatoria, para captar unos 11.000 de los US$ 24.000 millones en que fue evaluada la cosecha 2008 de la leguminosa.

El gobierno corrigió después el programa impositivo, al otorgar reintegros y subsidios a unos 65.000 de los 70.000 productores sojeros, con el fin de beneficiar a los pequeños y medianos.

Pero los sojeros expresaron su desconfianza de poder cobrar los reintegros, al tiempo que se montaron a la ola de la protesta los productores de leche, carnes, trigo y de otros sectores.

La rebelión de los agricultores ha provocado un punto de inflexión en la política doméstica y por primera vez en cinco años está en jaque la hegemonía de las fuerzas afines a Cristina Fernández y a su marido, el poderoso ex presidente peronista Néstor Kirchner (2003-2007). (El Observador y agencias)