Cancillería ordenó a embajadores alinearse con discurso del gobierno

El Ministerio de Relaciones Exteriores ordenó a los embajadores del país alinear sus comentarios con la posición oficial del gobierno de apoyar el desarrollo del Mercosur como eje de las relaciones internacionales.
La decisión se tomó luego que el representante de Uruguay ante Ecuador, Gustavo Vanerio Balbela, publicó un extenso artículo en la revista de la Asociación de Funcionarios de Carrera del Servicio Exterior del Uruguay con conceptos críticos sobre el bloque regional, donde marcó “fallas notorias”, “falta de coordinación”, “no defensa de los intereses” de Uruguay y “debilidad institucional”.

En su artículo titulado Ha sido el Mercosur una plataforma de negociaciones para Uruguay, el diplomático afirmó que el “Mercosur parece tener una aversión a la negociación de TLC con países desarrollados o como mínimo no demuestra estar preparado en el corto o mediano plazo”.

Allegados al canciller Reinaldo Gargano, quien el año pasado se opuso a recorrer el camino de firmar un TLC con EEUU, informaron a El Observador que esos conceptos molestaron al ministro porque “el diplomático únicamente remarcó los aspectos negativos del proceso de integración”. Ante ello el canciller pidió que se “recordaran” los lineamientos políticos que guían su gestión.

Gargano señaló a El Observador que el Mercosur “es estratégicamente prioritario” para el país (ver entrevista en página 12), en tanto fuentes del Palacio Santos señalaron que si bien la diferencia es con la opinión de Vanerio Balbela, “el mensaje” con la posición de la Cancillería se hará llegar a otros diplomáticos.


Diferencias. En la revista, el embajador en Quito hizo una lista con las deficiencias “notorias” del Mercosur a más de 15 años de vida.

Entre ellas, Vanerio Balbela, señaló la falta de coordinación macroeconómica, cambiaria y monetaria; los problemas de libre circulación de mercaderías; el mantenimiento de instrumentos de defensa comercial; falta de disciplinas sobre incentivos intrazona; política de competencia; debilidad institucional y desequilibrio generado por las negociaciones comerciales con terceros.

Para el diplomático las desavenencias son tan marcadas que “hoy parece ser más conveniente tener un acuerdo con el Mercosur que ser socio pleno” como lo es Chile. Esa idea de cambiar el estatus del país en el bloque, la había manejado el Presidente Vázquez, según informó Subrayado en mayo de 2006 cuando acompañó al mandatario a una visita a Wáshington.

Vanerio Balbela cuestionó además los resultados obtenidos por el Mercosur en negociaciones con los andinos, europeos y la India.

Entiende que los avances bilaterales entre Argentina y Brasil, que tomaron decisiones que “hacen a la médula del proceso de integración sin participación de Paraguay y Uruguay, indican que continúa fallando la condición indispensable de negociar en bloque”.

Señaló que “el rezago del Mercosur” en sus negociaciones con otros bloques “es llamativo” y “tendrá consecuencias de erosión en el acceso a los mercados norteamericano y europeo y las posibilidades de inversión tendrán consecuencias negativas mayores para los socios de menor mercado”.


¿Qué hacer?. El diplomático propuso los caminos que puede tomar Uruguay. Expresó que el país tiene compromisos con el Mercosur que debe respetar por lo que no puede negociar en forma unilateral con terceros.

Escribió que el país puede buscar una exención de los socios para negociar por su cuenta, como ya lo hizo con México, o denunciar el Acuerdo. “La denuncia no es una opción razonable y sería perjudicial” opinó. Con ese escenario propone que debería abrirse un plazo de 4 o 5 años que habilitara a los socios a negociar por separado. Al finalizar ese período los acuerdos alcanzados deberán ser compatibles con los compromisos de la Unión Aduanera.

En el artículo afirmó que los “resultados poco significativos” obtenidos desde 1995 a nivel de la Organización Mundial de Comercio, alentó a los países a procurar acceso a mercados a través de otras vías como: Acuerdos ad-hoc, Acuerdos Preferenciales o Tratados de Libre Comercio. “Los TLC han proliferado y su número ha crecido en forma exponencial en los últimos 15 años lo que refleja básicamente la falla de la OMC en resolver los problemas de acceso a mercado”.

Además según el Banco Mundial, anualmente se registra un flujo de US$ 300.000 millones de inversión directa y los esquemas preferenciales afectan la dirección hacia la que se mueven esos capitales.

Al analizar la “cobertura contractual del Comercio Exterior del Uruguay”, el autor, en base a datos de 2004 y 2005, señaló que el comercio bajo acuerdos representó 32,43% del total de las exportaciones, lo que significa que dos tercios del comercio de Uruguay está sujeto a la normativa de la OMC y no se beneficia de preferencias aparte del Sistema General de Preferencias y las cuotas negociadas en la OMC con la Unión Europea y Estados Unidos.

“Los últimos cinco años muestran un comercio preferencial del Uruguay estancado, excepto con México y un comercio no preferencial en crecimiento”, afirmó Vanerio Balbela.

También puso en entredicho los resultados obtenidos en las negociaciones realizadas entre el Mercosur y Perú y entre el Mercosur con Colombia, Venezuela y Ecuador. En conjunto esos cuatro países representaron en 2005, 2,81% de las exportaciones totales. “El esfuerzo fue grande y los resultados dejaron que desear” opinó.

“La metodología de negociación bilateral utilizada –en lugar de negociar bloque a bloque– no favoreció la posición de los socios menores” Uruguay y Paraguay.

En su artículo, el embajador, dijo que en las negociaciones del Mercosur con India, “las posiciones de Uruguay no fueron aceptadas y por sobretodo no fueron defendidas por el bloque” concluyó.