Caos en Filipinas, arrasada por un tifón: hay 60 muertos

Como si las aguas que cubren todos los rincones de la nación insular fueran poco, un transbordador en el que viajaban más de 700 pasajeros -entre ellos 50 niños y 121 tripulantes- naufragó en el centro de Filipinas, frente a la isla de Sibuyan, a causa del fuerte oleaje provocado por el tifón. Un portavoz del servicio de guardacostas afirmó que el balance de muertos por el naufragio podría ser muy elevado.

«Chalecos salvavidas y pedazos del barco invadieron la playa. He visto el cadáver de una mujer de unos 40 años cerca de la orilla, pero fue el único cuerpo que vi», declaró una habitante de la zona a la radio local.

El transbordador «Princess of the Star», que el viernes zarpó de Manila con destino a Cebu (centro), envió una señal pidiendo socorro el sábado desde una zona afectada por el tifón.

«Envié una lancha rápida para confirmar las noticias y vio un barco sumergido con un agujero en el casco. Vieron el nombre de `Princess of the Star` y, al menos, cuatro cadáveres», explicó la alcaldesa de la ciudad costera de San Fernando, en la provincia de Romblon.

La búsqueda desesperada de supervivientes fue suspendida por la noche mientras los familiares de los pasajeros acudían desesperadamente a las oficinas de la compañía del ferry preguntándose cómo fue posible que iniciara el viaje si se aproximaba un tifón.

La presidenta de Filipinas, Gloria Arroyo, que ayer se dirigía en avión a Estados Unidos para una visita de diez días, expresó a la seguridad civil y los guardacostas de su país igual sorpresa ante el hecho de que el barco hubiese salido al mar pese al estado del clima.

El transbordador recibió la autorización de zarpar de Manila el viernes por la mañana, antes de que el tifón cambiase de dirección para dirigirse hacia el oeste, precisó un responsable regional de los guardacostas, Cecil Chen. Ante la proximidad del tifón, el capitán del barco «intentó poner al navío a resguardo», pero una avería del motor se lo impidió, precisó.

El tifón Fengshen -nombre del dios chino del viento- llegó el viernes a Filipinas y provocó importantes inundaciones y deslizamientos de tierra en el centro del país. En algunas zonas están faltando alimentos y agua potable, dijeron las fuentes de la Cruz Roja.

La mayoría de las 60 víctimas en la provincia de Iloilo -la más afectada- murieron ahogadas. Sus cadáveres se descubrieron al bajar ayer el nivel del agua. Unas 30.000 personas tuvieron que refugiarse en los tejados de sus casas antes de ser evacuadas. El suministro eléctrico fue cortado y es posible que no quede restablecido antes de una semana, según responsables.

Por su parte, Manila, la capital filipina, se vio afectada por el tifón en la mañana de ayer, sufriendo cortes de electricidad y la anulación de numerosos vuelos nacionales e internacionales. Acompañado por vientos de hasta 120 km/h y fuertes lluvias, el tifón se dirigía ayer hacia el noroeste del archipiélago.

El Papa Benedicto XVI expresó ayer su dolor por el hecho y se comprometió a rezar una «oración especial a Dios» por Filipinas, un país profundamente religioso.