Caos en puertos aéreos de Brasil

Centenares de pasajeros permanecían bloqueados en So Paulo, Rio de Janeiro y otras ciudades brasileñas, al día siguiente de producido un defecto en la torre de control de Manaos (Norte), sembrando el caos aéreo en todo el país. Según un balance de la administradora de aeropuertos, Infraero, hacia el mediodía del domingo, de los 677 vuelos previstos en todo el país, 60 (8,8%) habían sido cancelados, 281 (44,75%), se atrasaron más de una hora y otros 52 (7,6%) menos de una hora.

La confusión mayor estuvo en la terminal de Congonhas (So Paulo) – escenario de la tragedia del martes- donde de 59 vuelos programados, 18 (30,5%) fueron cancelados, 13 (22%) registraron atrasos de más de una hora y tres (5%) de menos de una hora.

Además, decenas de familiares de víctimas del accidente aéreo del martes, se tendieron sobre el piso en la avenida enfrente al aeropuerto de Congonhas en reclamo de mayor agilidad en la identificación de los restos.

«Queremos tener a nuestros seres queridos. Ese es el motivo para estar aquí. Hay necesidad de más espacio en el Instituto Médico Legal (IML) para que los cuerpos sean identificados», dijo Elisie Pedroso, madre de Gabriel Pedroso, uno de los pasajeros del avión accidentado con 187 ocupantes.

FALLAS. Desde el accidente sólo funciona la pista auxiliar de Congonhas.

La principal está cerrada por exigencias de la investigación, un factor suplementario que explica las dificultades del tráfico.

En el aeropuerto internacional de Guarulhos, que también sirve a So Paulo, de 132 vuelos programados, tres (2,2%) fueron anulados y 57 (43,1%) sufrían retrasos superiores a una hora.

Similar situación sufría el aeropuerto Tom Jobim de Rio de Janeiro: de 70 vuelos programados 11 (15,7%) fueron anulados y 23 (32,85) tenía atrasos superiores a una hora. Los pasajeros sufrían largas colas de espera.

Una falla que el sábado impidió funcionar por dos horas a la torre de control de Manaos (Norte), sumado a una espesa neblina, generó el desconcierto en el transporte aéreo brasileño. AFP