Casi 30 mil hectáreas arrasadas por el fuego en cinco años

La Dirección Nacional de Bomberos (DNB) sospecha que el crecimiento del turismo informal –personas que acampan o pernoctan en sitios que no están acondicionados con ese fin– está directamente vinculado con este fenómeno, que en algunos casos, ha triplicado el trabajo de los efectivos.

Según información de Bomberos, desde el 2001, durante los tres primeros meses del año se queman 5.500 hectáreas anuales, principalmente en los departamentos de Canelones, Maldonado y Rocha. Las 27.500 hectáreas quemadas en estos años (unos 275 kilómetros cuadrados) equivalen a más de la mitad del territorio montevideano (530 kilómetros cuadrados).


No es casualidad. Las estadísticas sobre los incendios en el sur del país “se vienen repitiendo desde los últimos cuatro o cinco años”, dijo a El Observador Jorge Roquetta, encargado de relaciones públicas de esa dirección.

El jerarca descartó que el fenómeno responda a incendios intencionales.“El monitoreo y seguimiento de los incendios que hacemos nos demuestran que no hay nada raro detrás de ellos”, aseguró Roquetta.

Es que los bomberos apuntan sus sospechas a otras causas. “Tenemos toda la sensación de que el fenómeno de los incendios forestales está directamente ligado al crecimiento del turismo informal que se viene verificando en igual período de tiempo”, aseguró el jerarca.

Además de las miles de hectáreas quemadas, la DNB maneja otro dato contundente: hasta1999, las salidas de los bomberos para apagar siniestros en verano se situaban en el entorno de las 2.000. Desde el año 2000, se duplicaron o triplicaron. En 2004, por ejemplo, hubo 6.344.


Aplicar leyes. “Vivimos en el país del no pasa nada. Por lo tanto, a nadie le importa realizar quemas imprudentes o fuegos peligrosos porque a nadie le cae el peso de la ley”, protestó Roquetta.

Explicó que la DNB apuesta a que, de ahora en más, las leyes vigentes se cumplan. “Apostamos a que se apliquen las leyes y decretos vigentes de forma que el ciudadano no puede estar ajeno a una quema imprudente porque existen penas que incluyen prisión”, señaló. Roquetta ejemplificó en que en diciembre, por primera vez, se cumplió la prohibición de quema de fuegos artificiales de altura en toda la faja costera sur y este del país, un decreto que está vigente desde 1990.


Amnesia. El año 2005 marcó otro hito en el creciente tema de los incendios forestales. “Por primera vez se quemaron viviendas. Para ser exactos, fueron 15 en Punta del Diablo y 14 en La Esmeralda”, explicó Roquetta. “Sin embargo, los uruguayos tenemos amnesia. Casi 30 casas perdidas no fue ejemplo de nada. Un año después vemos que todo sigue igual. Nadie limpió el terreno alrededor de su casa. La desidia nos da fastidio”, señaló.

“Tan es así que sobre fin de año y con el incendio en el balneario Jaureguiberry, se quemaron otras 14 casas. Pero seguramente, ya todo el mundo se olvidó y los terrenos circundantes de las fincas siguen repletos de hojarasca, ramas secas, piñas, pinochas y demás”, destacó. “Tanta amnesia tenemos que un mes después se quemaron tres casas en La Floresta”, añadió.

El bombero aseguró que las 46 casas quemadas entre 2005 y 2006 pertenecían a gente de escasos recursos, no estaban aseguradas y casi en la mitad de ellas sus propietarios vivían todo el año.