‘Cerebro’ del 11-M rechaza los cargos en su primer día en corte

Considerado uno de los tres autores intelectuales de la masacre y con una petición de la Fiscalía de 38.656 años de cárcel, El Sayed se negó inicialmente a responder a las preguntas del juez, del ministerio fiscal y de las diversas acusaciones personadas.

Dieciocho sospechosos observaron los procedimientos judiciales desde un cubículo con vidrio a prueba de balas, mientras que los otros 11 que se encuentran bajo fianza se sentaron en la sala de audiencias.
Siete de los acusados enfrentan condenas a prisión de hasta 30 años cada uno por la matanza, y 18 años por 1.820 intentos de homicidio. Pero bajo la ley española, la máxima pena que puede enfrentar una persona con una condena por terrorismo es de 40 años de cárcel.

De los 12 presuntos líderes, sólo tres serán juzgados. Otros siete se inmolaron para evitar ser arrestados tres semanas después del ataque, y el resto permanece fugitivo.
Otros acusados enfrentan acusaciones que van desde pertenecer a una organización terrorista a robo de explosivos de una mina del norte de España y entregárselos a cambio de dinero y drogas a los atacantes. Este cargo enfrentan nueve españoles, entre ellos una mujer.

«No reconozco ninguna acusación, ninguna denuncia y, con todo respeto, para el señor presidente y los señores magistrados no voy a contestar a ninguna pregunta, ni siquiera a las de mi propio abogado», manifestó El Sayed en tono reposado y tranquilo.

Trató de explicar las razones por las que rechazó declarar, pero el presidente del tribunal se lo impidió y le recordó que le asistía el derecho a no declarar y a no confesarse culpable, y que los matices sólo los podrá añadir al final del juicio.

Sin embargo, pasadas una horas «El Egipcio» accedió a responder a las preguntas de su defensor, con quien se reunió en una pausa, y negó haber tenido relación con la matanza o haber inducido a otras personas a llevarla a cabo.

«Nunca he tenido ninguna relación con estos acontecimientos que ocurrieron en Madrid», dijo «El Egipcio», quien añadió: «nunca he inducido a ninguna persona ni a grupos de personas» a cometer atentados como los que costaron la vida a 191 personas en Madrid.

El Sayed manifestó que «el islam es una religión de paz», negó haber tenido relación con grupos relacionados con Al Qaeda en Egipto y condenó la matanza del 11-M «incondicional y totalmente».

Relató que vendió bolsos falsos en la calle, que la policía municipal de Madrid le pidió los papeles en varias ocasiones, que paso muchas noches al aire libre y que viajó dos veces a otros puntos de España para hacer trabajos rurales.

Trató de ofrecer una imagen distinta a la que se supone tiene el «cerebro» de la peor matanza terrorista en la historia reciente de España, en la que los terroristas demostraron un alto grado de preparación y coordinación cuando hicieron explotar casi simultáneamente bombas en cuatro trenes de cercanías.

Las principales pruebas de cargo contra «El Egipcio» son unas cintas grabadas en Italia, con autorización del juez, en las que El Sayed se atribuye la autoría intelectual de la matanza y el intento de contactar con un teléfono español, propiedad de otro imputado.

Se espera una sentencia antes de fin de año para evitar que se llegue al cuarto aniversario de los atentados y algún imputado pueda quedar en libertad al cumplirse el plazo máximo de prisión preventiva.

El juicio sigue hoy con la declaración del marroquí Youssef Belhadj, supuesto líder del ala militar de la organización Al Ansar de Al Qaeda en Europa.