Chávez ruega por inversiones pese a la alta tasa de inflación.

El presidente de Venezuela, Hugo Chávez, vestía un traje para la ocasión y, con una sonrisa dirigida a 300 líderes empresariales a quienes habitualmente tilda de “oligarcas”, les pidió ayuda para aliviar una sequía en inversiones.
“Aquellos de ustedes que tienen dinero en el exterior, traigan parte al país”, imploró a ejecutivos de compañías reunidos en el antiguo Caracas Hilton, un hotel nacionalizado por el gobierno el año pasado. “Aliémonos, elevemos la producción lo más que podamos”, dijo. Los presentes aplaudieron cortésmente.

Después de exprimir al sector privado durante casi un decenio con nacionalizaciones y controles cambiarios, Chávez está tendiendo el atractivo de menores impuestos y US$ 1.000 millones de préstamos para desencadenar el crecimiento y combatir una espiral inflacionaria que sólo puede resolver un aumento de la producción.

La inversión cayó por primera vez en cuatro años en el primer trimestre y el gasto estatal, el motor de casi cinco años de expansión económica, muestra una renta decreciente según el crecimiento de la producción se rezaga de una bonanza en el consumo que se nutre del petróleo.

“El vocabulario que el gobierno ha usado en los últimos dos años, sobre todo el presidente, incluye expropiación, confiscación, y no es bien recibido por el sector privado”, dijo Alejandro Grisanti, economista de Barclays Capital Inc. en Nueva York. “Hay menos inversión; esto significa menos oferta, y ello va a hacer subir los precios”, acotó.

Líder en inflación. La inflación anual se aceleró a 32,2% en junio, un récord de cinco años y el incremento más rápido entre las 79 economías seguidas por Bloomberg.

La inversión total en Venezuela, el mayor exportador de petróleo en el continente americano, se contrajo en el primer trimestre después de crecer un promedio de 35,5% cada año desde que concluyó una huelga nacional contra Chávez en 2003, según Moody´s Economy.com.

La inversión extranjera directa cayó 90% desde 1997, el año anterior a que Chávez fuera elegido, hasta US$ 646 millones el año pasado desde un récord de US$ 6.200 millones, según el banco central.

Ello pone a Venezuela, país de unos 28 millones de habitantes y un Producto Bruto Interno (PBI) de US$ 182.000 millones, a la par de Guatemala, un país sin petróleo y una economía menor a un cuarto de la venezolana.

Consumo pujante. Mientras la producción y el crecimiento cedieron en el primer trimestre, el consumo va en aumento, con un alza de 85,5% en términos reales en los últimos 10 años, según Chávez.

“Lo único que está impulsando el crecimiento económico en Venezuela es la expansión del gasto público”, dijo Gustavo García, profesor del Instituto de Altos Estudios en Administración en Caracas. “Lo que está creciendo es la grasa. No va a haber inversión aquí durante algún tiempo, porque el gobierno ha perjudicado la credibilidad de las instituciones”.

El gasto del gobierno central, que se disparó a más de cinco veces entre 2000 y 2007, ha engrosado los presupuestos de clínicas, escuelas y supermercados de vecindarios precarios, escuelas y supermercados subsidiados. Chávez ha elevado el salario mínimo 565% a US$ 372 por mes, poniendo dinero en los bolsillos de la clase trabajadora.

La compañía petrolera estatal Petróleos de Venezuela SA aportó US$ 13.900 millones el año pasado al gasto social. Este año, formó una subsidiaria para importar y distribuir arroz, frijoles y leche, y otros artículos que escasean.