Chávez trae dólares para llevarse apoyo político

El presidente de Venezuela, Hugo Chávez, llega hoy al país con la valija llena de petrodólares para invertir en emprendimientos conjuntos con Uruguay y el pedido para que su par Tabaré Vázquez, como presidente pro témpore del Mercosur, impulse la integración de la nación caribeña al bloque regional como socio pleno, un deseo de Chávez que parece frustrarse por la indefinición de los congresos de Brasil y Paraguay.
Como parte de su gira política y comercial por Argentina, Ecuador y Bolivia, Chávez no perderá oportunidad de dejar estampada en Uruguay toda su verborragia y parafernalia bolivariana en un encuentro con organizaciones sociales y sindicales que apoyan la “revolución chavista”, entre ellas el PIT-CNT, Fucvam y la FEUU.

Chávez espera obtener de Vázquez el espaldarazo final que necesita para que antes de setiembre –la fecha límite por él fijada– se defina el ingreso definitivo de Venezuela al Mercosur. Una declaración pública en este sentido del presidente uruguayo vendría como anillo al dedo para sus intereses en la región. El canciller Reinaldo Gargano informó ayer al Consejo de Ministros que esa será una de las prioridades políticas de la visita de Chávez.


Acuerdos. Autoridades de Uruguay y Venezuela adelantaron a El Observador que Vázquez y Chávez firmarán “importantes” acuerdos de inversión y cooperación bilateral, sobre todo en el rubro energético, con ANCAP y la petrolera Pdvsa como protagonistas.

Ambas empresas estatales se asociarán para rescatar la capacidad ociosa de la cementera de ANCAP en Paysandú y reactivar la fábrica de Minas. La petrolera venezolana anunciará también la compra de 25% del paquete accionario de Alcoholes del Uruguay (ALUR), el emprendimiento sucroalcoholero que el gobierno uruguayo desarrolla en Bella Unión y en donde planea producir biocombustible a base de etanol. Chávez ya había comprado el 10% de ALUR a la Corporación Nacional para el Desarrollo (CND), por lo que ahora se hará de un 15% más.

Venezuela anunciará también su intención de comprar miles de toneladas de azúcar a ALUR.

También se firmará un acuerdo entre los ministerios de Salud de ambos países para fabricar insulina e investigar de forma conjunta sobre este medicamento.

Sobre la mesa también estará la ampliación y modernización de la refinería de ANCAP en La Teja. Uruguayo pretende además construir una planta de regasificación propia, pero requiere para ello US$ 400 millones. Si ese proyecto no sale en el corto plazo, podría asociarse a la planta que Venzuela y Argentina construirán en el vecino país.

Pero esta nueva visita del presidente Chávez se produce en momentos donde distintos acontecimientos en los últimos meses parecen haber puesto paños fríos a las relaciones bilaterales.


Frío caribeño. En noviembre de 2006, cuando Uruguay fue el anfitrión de la Cumbre Iberoamericana, Chávez faltó sin aviso. En marzo de este año, mientras Vázquez recibía al presidente de Estados Unidos, George W. Bush, el mandatario venezolano realizaba en Buenos Aires un acto en repudio a su presencia en la región.

Cuanto más cerca de EEUU se mostraba Uruguay, más acuerdos comerciales y concesiones firmaba Chávez para con su par argentino Néstor Kirchner, también alejado políticamente de Bush y enfrentado a Vázquez por las plantas de celulosa.

Esas diferencias con Chávez y Kirchner se expresaron en la negativa inicial de Uruguay a integrar el Banco del Sur. Aunque después, cuando Vázquez asumió la presidencia pro témpore del Mercosur, en la Cumbre de Asunción, en junio, el mandatario expresó su disposición a participar del proceso de formación del organismo. A esa cumbre Chávez también faltó. Esa vez avisó.

Otra perla en este collar de desavenencias la puso el ministro de Economía, Danilo Astori, cuando criticó el estilo “confrontativo” de Chávez, aunque aseguró que para Uruguay será “muy positivo” el ingreso de Venezuela al Mercosur.

Si bien el canciller Reinaldo Gargano salió a aclarar de inmediato que el gobierno uruguayo no pensaba eso de Chávez, al presidente venezolano le sirvió para saber que en la administración Vázquez no todos lo ven con buenos ojos. De hecho Astori no participará de los encuentros con Chávez.

El embajador de Venezuela, Franklin González, asegura que este “supuesto enfriamiento” de las relaciones son “pura especulación”. Consultado por El Observador destacó que últimamente ambos gobiernos “profundizaron” sus vínculos políticos y comerciales.