China ablanda control cambiario desde hoy; EEUU y FMI aplauden decisión. Market for all

esde hoy rige en China un moderado cambio cuantitativo de la política cambiario monetaria, cuando en Latinoamérica se espera que Brasil y Chile sean los únicos países en modificar la tasa de interés en el corto plazo. EEUU y el FMI ponderaron positivamente la flexibilización de la banda cambiaria vigente ahora en el gran productor de Extremo Oriente.

El manejo de la tensión entre expansión económica y contención de la inflación parece dominar la lógica de las conducciones macroeconómicas a lo ancho de un mundo cuyos equilibrios más básicos pierden pie sacudidos por los súbitos golpes de los movimientos especulativos con valores tangibles y papeles, proceso que hace de la estabilidad de precios un activo privilegiado por economistas y gobiernos de variados sesgos ideológicos.

En el plano estrictamente cambiario, los vaivenes de las cotizaciones de las principales divisas de intercambio y de las emitidas por los estados con economías muy desarrolladas, determinan los momentos y períodos en que los países se benefician o perjudican con las relaciones de valor entre aquéllas.

La apreciación de una moneda local frente al dólar, como les ocurre desde 2008 a tantos emergentes, Brasil y Uruguay entre ellos, encarece los costos/variables domésticas de producción, por un lado, y disminuye la cantidad de dólares reportada por exportaciones, por otro. Este proceso de consecuencias deficitarias relativas para los sectores exportadores de las economías de cada país se define como pérdida de las condiciones de competencia o de la capacidad de competir, es decir, de la competitividad.

La debilidad ya endémica de la economía estadounidense, rasgo definitorio desde el colapso hipotecario de 2008, es parcialmente compensada por la competitividad conquistada por el sector exportador de EEUU. De ahí que la administración de Barack Obama definiera conceptualmente primero e imprimiera prácticamente después un fuerte impulso a una reorientación parcial de su economía. El modelo consumista de posguerra basado en una amplia oferta minorista nutrida con importaciones de todo el orbe está siendo reemplazado por otro orientado a expandir las ventas externas masivas con el objetivo de generar ahorro interno. El resultado buscado es el mismo que persigue el gobierno chino mediante una férrea gestión administrativa del yuan con un sesgo neto hacia la depreciación. Es la lógica del combate comercial por los mercados denominada «guerra cambiaria» o «guerra de divisas» por el ministro de Hacienda brasileño, Guido Mantega, cuyo país padece la protección cambiaria que por distintas vías practican EEUU y China con sus respectivas economías.

La primera de estas potencias encabeza un reclamo de casi una década a China, acompañada por Europa, para que Pekín distienda su control cambiario hacia la apreciación del yuan, cuya valorización oficial a la baja facilita la avalancha de productos fabricados en la potencia asiática sobre las góndolas de todo el orbe.

Tiempos orientales En este contexto es que rige desde hoy en China una leve morigeración de dicho control, que duplicó, en virtud de una decisión del Banco Central local, el margen de fluctuación de la cotización de la divisa nacional frente al dólar, desde 0,5% al 1% vigente hasta la víspera.

Esa entidad explicó la decisión en la intención oficial de promover el «desarrollo del mercado de divisas de China y el fomento de la capacidad de fijación de precios y de la gestión de riesgos de los agentes del mercado». Según algunos informes citados por BBC Mundo, durante el mes pasado las cuentas públicas de China habrían registrado déficit comercial, lo que implicaría una señal de reducción del superávit acumulado gracias a las masivas exportaciones. Cabe recordar que la expansión de la economía del país se ralentizó hasta 8,1% en el primer trimestre del año en curso contra el mismo período del anterior.

Desde Washington, el Departamento del Tesoro (Ministerio de Economía) evaluó el anuncio de la autoridad monetaria china. «La decisión de China de ampliar la tasa de fluctuación diaria de su tipo de cambio, si se implementa de una forma que permita que el valor del tipo de cambio refleje las fuerzas del mercado, puede contribuir a un reequilibrio, lo que sería positivo para China, EEUU y la economía global», expresó en un comunicado enviado a la agencia española de noticias Efe por un funcionario del Tesoro.

Si bien esa Secretaría de Estado «celebra el progreso alcanzado» hasta ahora en la dirección referida, «el proceso de corregir la falta de alineación de la tasa de cambio sigue siendo incompleto y se necesitan más progresos», añadió el funcionario, que pidió el anonimato.

También la Casa Blanca se manifestó el sábado en un tono similar por medio de su consejero adjunto de Seguridad Nacional, Ben Rhodes, según quien China hizo «algunos progresos». «Nos gustaría ver más movimiento», reclamó, no obstante.

Simultáneamente, y en idéntica dirección, se expidió la directora gerenta del Fondo Monetario Internacional, Christine Lagarde.

«Quiero celebrar este importante paso del Banco Popular Chino de incrementar la flexibilidad de su moneda», declaró la ejecutiva mediante otro comunicado consignado por la agencia británica Reuters. «Esto remarca el compromiso de reequilibrar su economía por medio del consumo doméstico y permitir a las fuerzas del mercado jugar un mayor rol en la determinación del nivel del tipo de cambio», celebró Lagarde.

Una de piratas China desacelera su sostenida expansión de una década a entre 9% y 10% del Producto Interno Bruto (PIB), EEUU ganó estabilidad y genera algunos tímidos resultados positivos en algunos indicadores y América Latina continuará creciendo durante 2012 pese a la crisis europea y la incertidumbre respecto del futuro económico y político de la eurozona y la Unión Europea.

Tal es el resumen que surge de un informe del banco estadounidense de inversiones JP Morgan, según el cual Latinoamérica mantendría estables en general sus tasas de interés de política monetaria durante este año, en sintonía con el potencial económico de la región, informó AméricaEconomía. Sin embargo, la entidad financiera prevé dos significativas excepciones en este panorama: Chile, que subiría su tasa dos veces antes del 1º de enero, y Brasil, que volvería a recortar la Selic al menos una vez más en su próxima reunión oficial de política monetaria. «El crecimiento de América Latina en 2012 va a estar en línea con su potencial de 3,7%», afirmó Luis Oganes, jefe de investigación económica para América Latina de JP Morgan. «Entonces la desaceleración de la región no será dramática», agregó. Amplió el análisis remitiendo a Chile, cuyos indicadores son «bastante sólidos», entre ellos un desempleo históricamente bajo y buena evolución de la relación entre oferta y demanda, todo lo cual «daría pie a dos aumentos moderados de la tasa de interés clave, en mayo y julio, que revertirían el recorte que ocurrió a inicios de año» y la dejó en 5%, proyectó.

En Brasil, prosiguió Oganes, la producción industrial sigue estancada y la inflación se desaceleró más de lo previsto. Mientras Chile crecería en 2012 a 5%, Brasil lo haría a 3,1%. «Eso le esta dando espacio al Banco Central [brasileño] para que corte tasas. La próxima semana hay una reunión de política monetaria y esperamos que haya un último corte de 75 puntos básicos y llegar a 9% y allí va a parar», estima JP Morgan.

«Creemos que la inflación no va a permitir más recortes porque seguramente va a subir un poco en la segunda mitad de este año», puntualizó el analista. En cuanto a la expansión regional del PIB, Perú lideraría la evolución con 5,5%, apenas debajo del 5,7% de la proyección oficial local.