CHOQUE DE TRENES.

 Los empresarios, en tanto, reaccionaron con beneplácito ante las señales aperturistas de la nueva administración en materia comercial.

La central obrera cerró con candado la puerta abierta que dejó el canciller Luis Almagro el viernes pasado en la Cámara Mercantil, cuando apeló a la recordada figura utilizada por Vázquez en agosto de 2006 en el complejo Punta Cala («El tren, algunas veces, pasa una sola vez»), y que tanto dividió las opiniones en la izquierda vernácula.

El ministro de Relaciones Exteriores dijo ante los empresarios que «va a pasar otra vez el tren» del TLC con Estados Unidos y vaticinó que «en algún momento nos vamos a subir». Aunque marcó el carácter prioritario de la inserción en la región, particularmente con el Mercosur, Almagro argumentó que «cuanto más se diversifican las exportaciones, más se concentra el comercio en la región, y cuanto más concentramos nuestras exportaciones, más se diversifican los destinos» (ver la diaria del 08/03/10, página 5).

Como se sabe, la primera opción sugerida por el canciller y, en general, las metáforas ferroviarias no son vistas con buenos ojos por el movimiento sindical. «Ya paramos una vez un TLC con Estados Unidos y lo podemos hacer por segunda vez sin problemas. Seguimos pensando que la única vía para superar la dependencia son los acuerdos entre pueblos y gobiernos de América Latina, que tiene que negociar en bloque», advirtió el dirigente metalúrgico Marcelo Abdala.

Abdala piensa que en el gobierno entrante están reflejadas «todas las contradicciones» de la sociedad uruguaya en un «peldaño superior». «Están representadas todas las voces y estamos frente a una escena sumamente rica, porque tenemos una clase obrera que se va solidificando y fortaleciendo en su organización, para plantear con claridad su proyecto estratégico», advirtió. La central obrera «no dudará» al momento de movilizarse «por la unidad de América Latina» ya que para el PIT-CNT el rechazo al TLC con Estados Unidos es una «cuestión de principios», según evaluó el sindicalista del Partido Comunista del Uruguay (PCU).

En tanto, Fernando Gambera, secretario de integración de la central, puntualizó que los sindicatos continúan pensando que las experiencias de acuerdos comerciales con este formato que se conocen a nivel internacional han sido «muy negativas» para el mundo del trabajo.

«No imagino en qué circunstancias puede ser beneficioso para Uruguay subirse al tren, nosotros no las vemos para nada y seguimos en la misma posición que antes», reafirmó el dirigente de la corriente Articulación.

Algo similar opina la senadora Mónica Xavier (Partido Socialista).

«Hoy no están planteadas las condiciones para que el Frente modifique su posición respecto del TLC con Estados Unidos. No hay ninguna revisión posible», enfatizó Xavier, que dijo desconocer en qué contexto tuvieron lugar las afirmaciones de Almagro. El presidente José Mujica, según Xavier, ha sido «sumamente claro» con relación a la importancia de apostar a la integración de América Latina por encima de cualquier acuerdo bilateral.

«La idea de llegar al resto del mundo a través de la región es la que venimos sosteniendo.

Sin lugar a dudas, la negociación tiene que ser en bloque y no visualizamos cambios en el escenario para cambiar la postura», remató Xavier. Ayer, su correligionario, el vicecanciller Roberto Conde, prefirió no hacer valoraciones respecto de las declaraciones en la Cámara Mercantil, ya que recién estaba llegando desde Costa Rica. El ex diputado socialista fue crítico con el formato TLC y uno de los más férreos defensores del Mercosur en el oficialismo cuando la posibilidad de suscribir el tratado estaba en pleno debate.

Poquito más duro Más contundente fue la reacción que provocaron los dichos de Almagro entre los representantes de las gremiales empresariales. El presidente de la Cámara Nacional de Comercio y Servicios, Alfonso Varela, está «satisfecho» con la disposición del nuevo gobierno para incrementar la relación comercial con Estados Unidos, aunque se lamentó por las oportunidades desaprovechadas.

«El tema es que ahora no depende sólo de nosotros sino de lo que quiera el gobierno de Estados Unidos, y todavía no está clara cuál será su política respecto de América Latina. El escenario cambió y no sabemos de qué tipo de tren estamos hablando ahora», sostuvo.

Varela considera que el «sesgo latinoamericano» que les ha dado Mujica a sus apariciones más recientes no impide que el mandatario tenga «sumamente claro» que es estratégico trabajar para colocar productos y servicios nacionales en mercados como el estadounidense.

«Por algo estuvo Hillary Clinton en Uruguay. La relación con Estados Unidos le interesa a todo el mundo, porque a pesar de la crisis sigue siendo el mercado mundial más importante y representa el 25% del PIB global. Nos da lo mismo si es profundizando el TIFA, con un TLC o a través de un acuerdo de otro nombre, pero la época del Uruguay encerrado en sus fronteras ya terminó», continuó Varela.

En Uruguay, según el empresario, el debate sobre la conveniencia del TLC con Estados Unidos tuvo una fuerte carga «ideológica y emocional», como sucede en nuestro país con muchos temas. «Pero luego vemos cómo el mundo prescinde de todas las emociones y Vietnam, por ejemplo, mantiene una relación comercial con Estados Unidos que ojalá tuviéramos. Y ellos pasaron por una cosita un poco más dura que nosotros», concluyó Varela, ministro de Salud Pública durante el gobierno de Jorge Batlle.