Cifras fiscales de junio no exhibieron mejoras

El gobierno central registró un leve déficit de $ 10 millones en el mes de junio. En el mismo mes del año anterior se había registrado un superávit de $ 242 millones. El deterioro de la posición fiscal respondió en buena medida a los aguinaldos pagados durante junio (es de recordar que en 2002 el medio aguinaldo se postergó y se terminó pagando en dos cuotas en julio y agosto). Las empresas públicas, por su parte, registraron un superávit global de $ 170 millones en mayo, significativamente menor al resultado observado un año atrás (784 millones de pesos).

Las cifras fiscales divulgadas por el Ministerio de Economía continúan reflejando la debilidad de las cuentas del sector público. El déficit global del gobierno central en los últimos 12 meses cerrados en junio se ubicó en unos 18.500 millones de pesos, equivalentes a 6,4% del PBI. Este resultado incluye el pago adelantado de intereses de deuda pública por unos $ 4.000 millones en mayo, en el marco de la operación de canje de deuda pública.

Las empresas públicas registraron un superávit de 1,3% del producto en el ejercicio cerrado a mayo, lo que representa una leve mejora de 0,2% respecto al cierre de 2002.

Considerando únicamente el resultado primario, es decir excluyendo el pago de intereses, el gobierno central verificó un leve déficit de $ 70 millones (unos U$S 2,5 millones) en el segundo trimestre del año. En abril-junio del año anterior se había registrado un déficit de $ 148 millones (U$S 8,7 millones aproximadamente).

EMPRESAS. El superávit primario de las empresas públicas en abril-mayo se redujo respecto al mismo bimestre del año anterior ($ 718 millones en 2003, contra $ 952 millones en 2002). Por tanto, se podría concluir que no se habría logrado una mejora sustantiva en la situación fiscal en los últimos meses.

Es de recordar que, en la última revisión del stand-by vigente, el gobierno acordó con el Fondo Monetario una baja significativa en la meta de resultado primario del segundo trimestre del año, manteniendo el compromiso de superávit primario de 3% del PIB para todo el 2003. Ello implica un mayor esfuerzo fiscal en la segunda mitad del año.

Los ingresos totales del gobierno central continuaron cayendo en el primer semestre de 2003. La caída de 5% en términos reales en dicho período se explica por las menores recaudaciones de la DGI (-5% real) y por menores aportes de las empresas públicas (-55%), que no pudieron ser balanceadas por la buena recaudación del IRP (+42%).

Los egresos totales del gobierno central, por su parte, registraron un incremento de 7% a precios constantes en el mismo período, consecuencia del fuerte aumento del rubro de intereses de deuda pública (+171%), que más que compensó la disminución en las remuneraciones (-12%), las transferencias a la seguridad social (-14%), los gastos de funcionamiento (-5%) y las inversiones (-26%).

Con respecto a la recaudación de la DGI, la misma ha permanecido en niveles similares a los del año anterior medida a valores constantes. En mayo, se observaron fuertes aumentos en los ingresos correspondientes a IVA, Cofis, Imessa e Icome, pero las recaudaciones de Imesi, IRIC, IRA-Imeba y otros impuestos menores continuaron cayendo a tasas de dos dígitos.

El Banco de Previsión Social (BPS) ha visto caer su recaudación bruta en casi 19% real en enero-mayo de 2003. Las pasividades disminuyeron en mayor medida (21%) en dicho período, por lo que el gobierno ha necesitado transferir menos recursos para cerrar el déficit previsional.

Los ingresos de las empresas públicas por concepto de venta de bienes y servicios aumentaron 11% real en los primeros cinco meses del año. Este incremento se explica únicamente por un efecto precio: las tarifas públicas y los combustibles han aumentado por encima de la inflación.

Las empresas del Estado verificaron un aumento de similar magnitud del lado de los gastos (9%), explicado por mayores erogaciones de bienes y servicios (las compras de petróleo por parte de Ancap se encarecieron fuertemente por el aumento del precio del crudo en los mercados internacionales y por los efectos de la devaluación). También se registró un aumento significativo en los intereses pagados y un mayor gasto en inversión.