Cláusulas de salvaguarda en convenios de Comercio Negociación colectiva.

PABLO MELGAR
Como si fuera una gran partida de ajedrez, las semanas previas al comienzo de la próxima ronda de negociación colectiva encuentra a sindicatos y cámaras empresariales marcando posiciones en el tablero que los tendrá enfrentados durante por lo menos un año.
En tanto, el gobierno, promotor de la partida, pretende marcar las reglas de un juego que sabe largo y complicado.
Ayer la Cámara de Comercio y Servicios (CNCS) marcó las principales orientaciones de su estrategia. Convocó a cuatro economistas para explicar las dificultades que podrían acarrear los efectos de la crisis europea en Uruguay.
En ese contexto, el presidente de la gremial comercial, Marcelo Lombardi, señaló que en la cámara no les preocupa la duración de los convenios colectivos sino las cláusulas de salvaguarda ante una eventual crisis.
«Coincidimos con el gobierno y el Pit-Cnt en la necesidad de incorporar mecanismos, en términos de flexibilidad, que adapten este sistema de consejos de salarios que hasta ahora se han desarrollado en medio de una buena situación económica. No necesariamente este mecanismo tiene que funcionar en otro momento de la economía», advirtió Lombardi.
La Cámara Nacional de Comercio agrupa una tercera parte de las empresas que se ven involucradas en la negociación colectiva.
En su exposición Lombardi citó datos del indicador de competitividad global del Foro Económico Mundial. Mencionó que en materia de eficiencia del mercado laboral Uruguay está en el puesto í 18 en un ranking que mide el comportamiento de 142 países.
Mientras que el ítem relacionado a la cooperación entre trabajador y empleador el país ocupa el lugar 131 y en el pago asociado a la productividad figura en el puesto 140.
El empresario señaló que «la balanza está inclinada para el lado de los empleados» y señaló que «se avanzará a un equilibrio que asegure que todas las partes queden satisfechas y así permitir la competitividad de todas las empresas».
En tanto, mientras la CNCS marcaba su posición junto a los economistas, el ministro de Trabajo, Eduardo Brenta, fustigaba los planes de la Cámara de Industrias (CIU). En diálogo con radio Carve, Brenta sostuvo que la idea del gobierno es que «se firmen convenios a plazos del entorno de los tres años de forma tal que sea el próximo gobierno quien defina los lineamientos de aquí en adelante».
De esa manera marcó distancia el planteo del presidente de la CIU, Washington Burghi, en El País en la edición del miércoles 23. «Es un momento de incertidumbre, tal vez no debamos negociar por plazos muy largos. Si nos extendemos mucho, cualquiera de las dos partes podemos dar un paso en falso y desequilibrar la balanza. Eso no sería bueno. Si achicamos los plazos, tal vez podemos acercarnos más. Tal vez se podría negociar por un año», sostuvo Burghi en la entrevista.
Para el ministro Brenta los plazos previstos se pueden alcanzar «perfectamente» en la medida que contengan cláusulas de salvaguarda que permitan renegociar los convenios ante una situación imprevista.
«Negociar todos los años genera mucha incertidumbre y conflictividad. Sería casi una especie de negociación permanente y, por tanto, sería contrario al elemento que percibe el presidente de la CIU, que es eliminar la incertidumbre», dijo.
La salud privada, la banca privada y la bebida comenzarán a negociar en los Consejos de Salarios en las próximas semanas. Los sindicatos y algunas cámaras buscan que las partes sean convocadas antes que expiren los convenios el 30 de junio. La mayor parte de los grupos de actividad negociará en la mitad del año 2013.