Claves de la nueva legislación Aprueban la mayor reforma financiera desde 1930 en EEUU.

La ley permitirá un mayor control sobre los riesgos y la especulación de la actividad bancaria

El Senado de Estados Unidos confirmó ayer un nuevo y crucial triunfo político para el presidente Barack Obama a pocos meses de las elecciones legislativas, al aprobar la más amplia reforma de la regulación financiera desde la gran depresión de la década de 1930.

La votación se produjo prácticamente de acuerdo a la distribución partidaria en la cámara alta, con un resultado 60-39 para enviar el proyecto de ley de 2.300 páginas al escritorio de Obama para lo que se espera sea una rápida promulgación.

La reforma está diseñada para controlar las prácticas riesgosas de los grandes bancos estadounidenses, responsabilizadas por la crisis financiera iniciada en setiembre de 2008.

Solo tres republicanos se unieron a 55 demócratas y dos independientes para aprobar la medida, en tanto un demócrata se opuso.

La Cámara de Representantes ya había aprobado el texto a fines del mes pasado.

Se trata de la segunda e histórica ley que obtiene el gobierno de Obama tras lograr pasar por el Congreso la reforma del sistema de salud en marzo.

Y llega en un momento crucial para el gobierno, que pierde popularidad y confianza entre los estadounidenses por la desaceleración económica y el persistente desempleo.

Los demócratas se juegan el control del Congreso en las elecciones legislativas de medio período de noviembre.

Diversos indicadores divulgados ayer revelaron que la actividad industrial de Estados Unidos se desacelera al tiempo que no decae el desempleo, que actualmente se ubica en 9,5%.

La Reserva Federal (FED) –banco central– anunció el miércoles una revisión de sus previsiones de crecimiento y empleo para los próximos años, con una caída del producto y una baja menos pronunciada del paro.

El presidente de la FED, Ben Bernanke, saludó ayer el «importante avance» logrado con la aprobación de la reforma.

El texto definitivo de la ley Dodd-Frank –por el nombre de sus principales autores, el senador Chris Dodd y el representante Barney Frank– fue concebido para intentar impedir una nueva crisis como la de 2008, que precipitó la economía de Estados Unidos al abismo.

El presidente Obama, personalmente implicado en el debate de esta reforma emprendida hace casi un año, una vez más alentó al Senado el martes a actuar «rápidamente» a fin de que pueda promulgar la ley la semana próxima.

El texto, que busca extender el control de los reguladores a secciones enteras de las finanzas que se le escapaban, prevé sobre todo la creación de un organismo de protección del consumidor financiero en el seno de la Reserva Federal, e impide el rescate de grandes instituciones financieras a costa de los contribuyentes.

La Cámara de Representantes ya aprobó el 30 de junio por 237 votos contra 192 el texto definitivo común a las dos cámaras, que fue fruto de intensas negociaciones bicamerales.

Entre las otras medidas destacadas del proyecto figura una disposición para un mejor control del inmenso mercado de los productos derivados intercambiados de acuerdo mutuo. Estas herramientas especulativas estuvieron en el centro de la última crisis financiera en Estados Unidos.

El texto contiene además una medida denominada la «regla de Volcker», por el nombre del consejero económico de Obama, Paul Volcker, cuya idea es mantener a los bancos comerciales lejos de la «tentación» de asumir riesgos para que se concentren en sus actividades de crédito.

Obama. Obama se congratuló ayer por la aprobación de la reforma financiera, que no solo supondrá el fin de los «abusos» del sector, sino que establecerá la «mayor protección del consumidor» de la historia.

En una declaración en la Casa Blanca, tras aterrizar procedente de Michigan, el presidente estadounidense se refirió a las dificultades que pasaron las familias a causa de los excesos del sector, y la posterior crisis financiera.

Así, dijo que la ley «aportará mayor seguridad al ciudadano de a pie», que se sentirá por primera vez seguro al firmar la letra pequeña de los contratos financieros, que «hasta ahora eran apenas comprensibles». (AFP y EFE)