Colombia sigue rechazando la reunión Chávez-Marulanda

«EL PRESIDENTE de la república ayer (sábado) dijo algo muy claro: esa respuesta ya se dio y no tiene por qué repetirse», enfatizó Santos, sobre la negativa colombiana.
El ministro agregó que «la posición del gobierno colombiano la conoce la opinión pública nacional e internacional y no creo que valga la pena volver sobre ese tema», ante la consulta de periodistas en Bogotá.
Chávez le pidió el sábado formalmente a su homólogo Alvaro Uribe que le permita reunirse con Marulanda dentro de Colombia en busca de concretar con él el intercambio de 45 rehenes en poder de ese grupo por 500 guerrilleros presos.
«Uribe, te hago la solicitud formal. Yo necesito hablar con Manuel Marulanda, en la selva o dónde sea. -Piénsalo! Permíteme intentarlo», pidió Chávez a Uribe desde Venezuela, durante una intervención televisada.
En respuesta, Uribe dijo el sábado mismo que «lo dicho no hay que repetirlo» en referencia a la posición oficial de Bogotá de negarse tanto a un diálogo de esa índole en el país, como a un posible retiro de tropas para tal efecto.
Chávez, quien semanas atrás asumió el papel de mediador para un posible acuerdo humanitario, le dijo a Uribe que solicitaba autorización para reunirse con las Fuerzas Armadas Revolucionarios de Colombia (Farc) como «única manera de sentirme útil
a los familiares de los secuestrados y detenidos que están a la expectativa» de su labor. Para un posible encuentro entre el presidente Chávez y Marulanda, al que según el mandatario venezolano podría unirse de ser necesario el jefe de estado francés Nicolás Sarkozy, sería necesario un despeje militar en la zona de reunión.
Para dejar en libertad a los 45 rehenes, las Farc exigen, además de la excarcelación de sus combatientes, la salida de las tropas de dos municipios del suroeste del país, pedido al que se niega el gobierno.
Frente a la solicitud de Chávez, el ex presidente colombiano Ernesto Sam-per (1994-1998) dijo ayer que aquello es una «trampa» montada por las Farc para enfrentar a los presidentes Uribe y Chávez.
Por su parte, monseñor Fabio Marulanda, secretario de la Conferencia Episcopal Colombiana, consideró «comprometedor» que el gobierno de Uribe permita dicho encuentro.
El prelado aseguró que si otros mandatarios «quieren hacer un aporte a la paz de Colombia» deberían acordar dicha reunión «fuera del país».
Monseñor Marulanda criticó, además, la posición del presidente Sarkozy, pues según él, «ha sido reiterativo en su voluntad de querer rescatar a Ingrid Betancourt, pero no veo yo que tenga la decisión de combatir definitivamente el secuestro y de abogar por la liberación de todos los secuestrados de Colombia».
Entre los 45 rehenes en poder las Farc están varios militares, ex congresistas, tres estadounidenses y la ex can-didata presidencial Ingrid Betancourt, quien posee nacionalidad francesa.
Angelino Garzón, gobernador del Valle del Cauca, departamento (Estado) en el que se encuentran los dos municipios que las Farc exigen el retiro de las tropas para hablar del intercambio, consideró que permitir el encuentro entre Hugo Chávez y Manuel Marulanda le traería al país «no sólo problemas de Estado sino tambi-íen de soberanía».