Colombia y Venezuela chocan en la unasur.

Sin la presencia de Néstor Kirchner, secretario general de la Unión de Naciones Suramericanas, ayer se reunieron en Quito los cancilleres del bloque y escucharon las posturas de Venezuela y Colombia ante el conflicto que ocasionó una ruptura de relaciones diplomáticas el jueves pasado.

El encuentro comenzó a las cuatro de la tarde locales y se realizó a puertas cerradas. Según trascendió, al inicio del mismo el canciller venezolano Nicolás Maduro declaró que su país ejerce la total soberanía sobre su territorio, en alusión a la denuncia de que allí hay campamentos de guerrilleros de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia y del Ejército de Liberación Nacional.

Maduro acusó a Colombia de plantear una ofensiva armada a su país, algo que el titular de Exteriores colombiano, Jaime Bermúdez, desestimó diciendo que «Colombia no ha considerado ni considerará ninguna agresión a Venezuela».

Bermúdez planteó con firmeza el pedido de una investigación sobre el tema: «Colombia no acepta un diálogo genérico o gaseoso sobre el tema, sino la definición de un mecanismo de cooperación eficaz por parte de Venezuela para evitar la presencia de FARC y el ELN en ese país». Y denunció: «Unasur debe seguir trabajando en explorar opciones o alternativas hacia ese mecanismo de cooperación eficaz, en el cual puede participar el secretario general de Unasur y los países que lo deseen».

Antes que comenzara el encuentro había pocas expectativas de que pudiera acabar de manera concluyente. El canciller ecuatoriano Ricardo Patiño recibió por separado a Bermúdez y Maduro y declaró que esperaba «llegar a resoluciones que nos permitan avanzar en el tratamiento de este problema».

Pero Bermúdez fue claro al manifestar que no tenía «muchas expectativas» frente a la cita debido a la ausencia del secretario general Néstor Kirch-ner. El colombiano preparó el encuentro de ayer con reuniones con cancilleres de varios países y declaró que en esas conversaciones y otras llamadas que hizo encontró «que algunos no consideran conveniente esta reunión».

También destacó que «se requiere consenso para cualquier decisión, y ya sabemos de antemano las posiciones de algunos países».

Héctor Timerman, ministro de Relaciones Exteriores argentino, comentó que la cita ratificaba «el deseo de todos los miembros de la Unión de Naciones Suramericanas que cuando el tema lo requiera, sea resuelto por la vía pacífica».

En tanto, el venezolano Maduro expresó que tanto su país como sus vecinos sufren «graves amenazas» por parte de Colombia, ante lo cual propuso «retomar» el camino de la paz con los rebeldes mediante un plan que explicó en la cumbre de ayer que fue solicitada por Caracas.

«Venimos a exponer, a denunciar las agresiones del gobierno saliente de Colombia y a proponer ideas para que se pueda retomar el camino de la paz y (…) construir el camino de una paz justa», remarcó.

Un poco antes, cuando aún se encontraba en Lima, había atacado al gobierno de Uribe. «Hemos expresado nuestra preocupación por la conducta del gobierno saliente de Colombia, de la amenaza directa a la estabilidad y a la seguridad de nuestro país», declaró en el marco de una gira por varios países de Latinoamérica.

A su arribo a Quito, Bermúdez pidió a la Unasur -cuya presidencia temporal ejerce Ecuador- «un mecanismo eficaz de cooperación para que ni las FARC ni el ELN ni ningún grupo criminal pueda tener presencia en territorio venezolano, con connivencia de las autoridades, ni en ningún lugar del mundo».

Agregó que Bogotá tiene «muchas evidencias, mucha información» sobre la presencia activa de unos 1.500 guerrilleros colombianos en Venezuela.

Esa acusación, planteada por el gobierno del presidente Álvaro Uribe ante la Organización de Estados Americanos (OEA) el 22 de julio, provocó la ruptura de relaciones por parte de Caracas, que niega proteger a la guerrilla.

CONFLICTO CON LULA. En el marco de la cumbre, el presidente Álvaro Uribe deploró las declaraciones de su par brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva, sobre la crisis con Venezuela. Anteayer el brasileño había dicho que pretendía «conversar mucho» con los presidentes Hugo Chávez y Juan Manuel Santos -que asume el sábado que viene-, porque cree «que el tiempo es de paz y no de guerra».

A Uribe le molestó el comentario y en un comunicado deploró que da Silva se refiriera al conflicto «como si fuera un caso de asuntos personales, ignorando la amenaza que para Colombia y el continente representa la presencia de los terroristas de las FARC en ese país».

Lula decidió no comentar estas críticas y reiteró su disposición al diálogo con Venezuela y Colombia y de viajar a ambos países el 6 y 7 de agosto, informó el portavoz presidencial Marcelo Baumbach.