Comercio y servicios rechazan 32% de IRAE a sus utilidades

La posibilidad aún no resuelta de que en la reforma tributaria castigue con una tasa mayor del Impuesto a la Renta de la Actividad Empresarial (IRAE) a las empresas que distribuyan dividendos ha puesto los pelos de punta a las firmas comerciales y de servicios.
En los complejos debates en el seno de la coalición de gobierno en torno al proyecto del Ministerio de Economía se maneja la idea de que el IRAE sea del 25% para las empresas que reinviertan utilidades y del 32% para las que sólo distribuyan dividendos.

Esta carga impositiva diferenciada se aplica en otros sistemas impositivos, pero solamente para el sector industrial que es el que, normalmente, necesita realizar inversiones de envergadura.

Días pasados, la bancada del Frente Amplio acordó impulsar esta doble tasa como forma de incentivar la inversión. El tema aún no está laudado, según reconoció a El Observador el diputado de Asamblea Uruguay, Alfredo Asti.

El legislador explicó que “hay un acuerdo a nivel de la bancada del Frente Amplio” respecto a la doble imposición, pero aseguró que “se va a discutir” su implementación. Incluso, sostuvo que iban a rever la aplicación a las empresas que prestan servicios personales.

Para Martha Roca, socia del departamento de asesoramiento impositivo de Ernst & Young, “si se quiere fomentar la reinversión, es una buena medida. Pero en el caso de los servicios personales, la inversión nuestra es en gente, no en activos fijos. Sería muy injusto que nos gravaran con una tasa de 32% cuando en realidad no existe la posibilidad de reinversión. No tiene sentido ninguno”, señaló.

En la misma línea, Juan Antonio Pérez Pérez, socio de la consultora KPMG, sostuvo que en el caso particular de los servicios personales “es doblemente gravoso, porque no hay posibilidades significativas de reinversión”.

“Forzosamente las utilidades se distribuyen, salvo al adquirir computadoras o mobiliario, pero no se puede comparar”, señaló. “Una empresa industrial o comercial puede, si quiere, tomar la decisión de retener utilidades o reinvertirlas”, afirmó.


Impactos. El proyecto de reforma establece que las empresas contribuyentes podrán optar por pagar IRPF (cuya tasa máxima será 25%) o IRAE, hasta un monto de ganancias anuales que fijará el Poder Ejecutivo. Superada esa cifra, el empresario deberá pagar IRAE.

“Hay sociedades en las cuales participan varios prestadores de servicios; habrá algunos que por sus ingresos llegan a las tasas más altas (de IRPF) y otros no. Al optar por el IRAE todos van a estar sujetos a esa tasa. Es fuerte realmente”, observó Pérez Pérez.


En el comercio. También la Cámara de Comercio manifestó su inquietud ante esa propuesta. “La modificación del proyecto original, que prevé llevar la tasa del impuesto del 25% al 30%-32%, con el objetivo de promover la reinversión de utilidades de las empresas contribuyentes, lejos de apuntar al Uruguay Productivo se transforma en un impuesto que grava al trabajo y que pone en tela de juicio la continuidad de miles de pequeñas y micro empresas que constituyen la espina dorsal de la economía del Uruguay”, advirtieron los comerciantes la semana pasada en un comunicado de prensa.

“Están aspirando al sector de servicios, que es el que más aportes hace a la economía del país”, dijo a El Observador James Whitelaw, asesor letrado de la Cámara. Y agregó que, en el área comercial, “los rendimientos que se obtienen de la actividad se destinan fundamentalmente a remunerar a quienes lo generaron”.

En el caso de las inmobiliarias, a las que también se les aplicaría el IRAE (actualmente no pagan IRIC), los empresarios del sector no manifiestan gran preocupación, pues el nuevo tributo sustituiría el impuesto a las comisiones. Las inmobiliarias “van a tener una alternativa de deducir, si sus costos operativos son mayores, y abatir el tributo sobre la utilidad”, explicó a El Observador el asesor inmobiliario Julio Villamide. “Hoy, con el impuesto a las comisiones, no tienen esa chance”, señaló.

POR MARIANA ÁLVAREZ DE LA REDACCIÓN DE EL OBSERVADOR