Comisión Interamericana de Arbitraje Comercial. Nuevo reglamento de arbitraje

Sumario. 1. Introducción. 2. Estructura del nuevo reglamento. 3. Ámbito de aplicación. Excepción. 4. Medios de notificación. 5. Notificación del arbitraje. 6. Contenido de la solicitud de arbitraje. 7. Régimen de nombramiento de árbitros. 8. Lugar del arbitraje. 9. Comunicación de la demanda y de la contestación. 10. Decisión como amigable componedor o ex aequo et bono. 11. Arancel. 12. Conclusión.

1. Introducción.

El 1° de abril de 2002 comenzó a regir un nuevo reglamento de arbitraje de la Comisión Interamericana de Arbitraje Comercial (CIAC).

El presente artículo procura señalar las modificaciones introducidas al anterior reglamento que regía desde el 1° de enero de 1988.

El reglamento de arbitraje de la CIAC tiene particular importancia en el sistema interamericano. Su significación deriva de la circunstancia que la Convención Interamericana sobre Arbitraje Comercial, suscrita en Panamá el 30 de enero de 1975, dispone en su artículo 3° que: «A falta de acuerdo expreso entre las partes el arbitraje se llevará cabo conforme a las reglas de procedimiento de la Comisión Interamericana de Arbitraje Comercial». Vale decir que el reglamento de arbitraje de la CIAC sustituye la aplicación de los principios y normas propios de los países signatarios de la referida Convención [1], habiéndose delegado en la CIAC la facultad de regular el procedimiento arbitral supletorio que deben adoptar las partes en caso de silencio al respecto. [2]

El primer reglamento de arbitraje de la CIAC fue dictado en el año 1978, y luego fue modificado en los años 1988, 1996 y 2000, siguiendo siempre los lineamientos generales del reglamento de procedimiento arbitral de la Comisión de las Naciones Unidas para el Derecho Mercantil Internacional (CNUDMI).

En cuanto al reglamento modificado en el año 1996, debe tenerse presente que nunca llegó a aplicarse, ya que debió someterse a las autoridades de Estados Unidos de América por cuanto este país, al ratificar la Convención Interamericana sobre Arbitraje Comercial Internacional el 27 de setiembre de 1990, formuló la siguiente reserva: «Los EE.UU. aplicarán las reglas de procedimiento de la Comisión Interamericana de Arbitraje Comercial que estén vigentes en la fecha en que depositen el instrumento de ratificación, al menos que con posterioridad los Estados Unidos de América tomen una decisión oficial de adoptar y aplicar las modificaciones ulteriores de dichas reglas».

Luego de ligeras modificaciones tendientes a asegurar la consistencia del texto con las Reglas de Arbitraje de la CNUDMI y la conformidad de ambas versiones en español e inglés sugeridas por el Departamento de Estado estadounidense, la CIAC adoptó formalmente el nuevo reglamento el 1° de julio de 2000. Éste debió ser publicado por último en el Diario Oficial estadounidense [3], y finalmente entró en vigor para todos los Estados partes de la Convención de Panamá el 1° de abril de 2002.

A continuación se irán indicando, en el orden del articulado y no de importancia, los cambios operados.

2. Estructura del nuevo reglamento.

El nuevo reglamento modifica la estructura que tenía el anterior y se divide en dos documentos. Uno es el reglamento de procedimientos CIAC, el otro regula el procedimiento administrativo interno de la CIAC para los casos que se administren bajo su reglamento.

En este documento de procedimiento interno se incluyen disposiciones que antes estaban contenidas en el reglamento de procedimiento arbitral relativas a listas, nombramiento, deberes y recusación de árbitros, servicios secretariales y aranceles.

3. Ámbito de aplicación. Excepción.

El anterior reglamento disponía que regiría el arbitraje cuando las partes de un contrato hubieren convenido por escrito que los litigios relacionados con ese contrato se someterían a arbitraje de acuerdo con el Reglamento de Procedimientos de la CIAC, salvo cuando una de sus normas estuviese en conflicto con una disposición de orden público aplicable al arbitraje que las partes no puedan derogar en cuyo caso prevalecerá esa disposición.

Actualmente, el artículo 1.2 exceptúa la aplicación del Reglamento cuando una norma esté en conflicto con cualquier disposición de la ley aplicable al arbitraje que las partes no puedan derogar, en cuyo caso prevalecerá esa disposición.

El Reglamento ha recogido la misma fórmula contenida en el artículo 1.2 del Reglamento de arbitraje de la CNUDMI.

Parecería que ambas normas son superfluas, ya que si se trata de disposiciones que las partes no pueden derogar, por cierto, que tendrán que prevalecer sobre el reglamento.

4. Medios de notificación.

El artículo 2 del Reglamento de 1988 disponía que toda notificación debía entregarse al destinatario personalmente o por vía fax, telex o cualquier otro sistema similar o convenido por las partes.

El nuevo artículo 2 no prevé que la notificación pueda practicarse por cualquier otro sistema similar al fax o al telex. Ello disipa toda duda acerca de si un medio de comunicación utilizado es o no similar al fax o telex.

5. Notificación del arbitraje.

El nuevo artículo 3.1 dispone que la parte que inicialmente recurra al arbitraje («el demandante») deberá notificar a la otra parte («el demandado») su petición para iniciar el tramite, con copia al Director General de la CIAC.

El artículo sustituido establecía que la parte que inicialmente recurriese al arbitraje debía notificarlo al Director General de la Comisión, y no a la otra parte, a fin que el Director se hiciera cargo de la notificación a la otra parte.

6. Contenido de la solicitud de arbitraje.

Se mejoró la redacción del antiguo artículo 3, en el sentido que la solicitud de arbitraje deberá, y ya no sólo podrá, contener la designación del árbitro del demandante y el escrito de demanda.

7. Régimen de nombramiento de árbitros.

Entre las modificaciones más importantes introducidas por el nuevo reglamento está lo relativo al régimen de nombramiento de árbitros.

En caso que se trate de árbitro único, éste puede ser designado de común acuerdo por las partes. Si éstas no lo hacen dentro del plazo de 30 días contados a partir de la fecha en que el demandado recibió la notificación del arbitraje, entonces será la CIAC quien lo nombre.

Tratándose de un tribunal integrado por tres árbitros, cada parte designa un árbitro y los dos así nombrados designarán al tercero que será el Presidente.

La CIAC nombra los árbitros en defecto que no lo hagan las partes o los árbitros designados por las partes, dentro del lapso establecido en el artículo 5.4 y 5.5.

A diferencia del actual, el régimen anterior de nombramiento de árbitros prescribía que el árbitro único era nombrado por la CIAC, así como el tercer árbitro en un tribunal colegiado. En cuanto a este último, establecía expresamente que debía ser designado de la lista de árbitros de la CIAC. Se entendía, aunque no estaba establecido expresamente, que también el árbitro único debía ser designado de entre aquellos que figuraran en la lista de CIAC.

Vale decir que el nuevo régimen otorga, en este aspecto, mayor autonomía a la voluntad de las partes. [4]

8. Lugar del arbitraje.

Seguramente éste sea la innovación de mayor significación del nuevo Reglamento, por la relevancia que tiene el lugar del arbitraje en el procedimiento arbitral.

El artículo 13 dispone que, en caso de falta de acuerdo de las partes respecto del lugar del arbitraje, la CIAC lo determinará inicialmente, sin perjuicio de la facultad de los árbitros de hacerlo de manera definitiva dentro de los sesenta días siguientes a la designación del último de los árbitros. Para tales efectos, se tendrán en cuenta las pretensiones de las partes y las demás circunstancias del respectivo arbitraje.

Vale decir que el lugar del arbitraje lo determinan las partes, y en su defecto, la CIAC inicialmente y luego los árbitros de modo definitivo [5]. La solución es casi la misma que la prescribe el Reglamento de la CNUDMI en su artículo 16. Desde luego, éste no contempla la posibilidad que una institución arbitral, como es la CIAC, pueda determinar inicialmente el lugar del arbitraje. El artículo 13 coincide también con las soluciones admitidas por la Convención Europea de 1961 (Art. VI, parágrafo 2) y la Convención de Nueva York de 1958 sobre Reconocimiento y Ejecución de Laudos Arbitrales Extranjeros (Art. V(1) (a), y con la Convención Interamericana sobre Arbitraje Comercial de Panamá de 1975 (Art. 5.a).

En cambio, la disposición sustituida (artículo 16), bajo el acápite «Lugar del Arbitraje», establecía que el Tribunal sesionaba en las instalaciones de la Sección Nacional de la CIAC correspondiente al lugar del domicilio de la parte demandada.

Como se advertirá, también en esta materia se confiere una mayor autonomía a la voluntad de las partes, a la par que se consagra una mayor flexibilidad para que los árbitros puedan decidir acerca del lugar del arbitraje, tomando en cuenta las pretensiones de las partes y las demás circunstancias del arbitraje.

9. Comunicación de la demanda y de la contestación.

El demandante debía, bajo el Reglamento de 1988, comunicar la demanda a cada uno de los árbitros y a la Dirección General de CIAC, quien corría traslado de la misma al demandado.

Otro tanto debía hacer el demandado con su escrito de contestación de la demanda. El traslado al actor estaba a cargo del Director de CIAC.

Ahora, el nuevo Reglamento establece que, tanto el escrito de demanda, como el de contestación, se comunican directamente al demandado y al actor, así como a cada uno de los árbitros y con copia para la CIAC, por parte del demandante y del demandado.

10. Decisión como amigable componedor o ex aequo et bono.

El anterior Reglamento establecía que el tribunal arbitral debía decidir «como amigable componedor (ex aequo et bono) sólo si las partes lo han autorizado expresamente para ello y si la ley aplicable al procedimiento arbitral permite este tipo de arbitraje» (artículo 33.2).

En otros términos, la circunstancia de estar entre paréntesis la expresión ex aequo et bono, a continuación de amigable composición, daba a entender que eran términos considerados sinónimos, cuando, para ciertos autores no lo son. [6]

Los representantes de EE.UU estimaron, en esta oportunidad, que eran dos conceptos distintos, y exigieron la fórmula «…amigable composición o ex aequo et bono«, que fue aceptada y recogida en el actual artículo 30.2.

11. Arancel.

En materia de honorarios del tribunal arbitral, el anterior Reglamento establecía que serán de un monto razonable teniendo en cuenta el valor de las pretensiones en disputa, la complejidad del tema, el tiempo dedicado por los árbitros y cualesquiera otra circunstancia pertinentes de caso. Se trata de la misma solución consagrada en el artículo 39.1 del Reglamento de la CNUDMI.

Agregaba el artículo 39.2 que cualquiera de las partes podrá, en cualquier momento solicitar a la CIAC la determinación de las bases sobre las cuales se establecieron las cuotas de los árbitros, lo cual es una práctica acostumbrada en los casos internacionales en los que la CIAC designa árbitros. Al fijar sus honorarios el tribunal arbitral tendrá en cuenta el arancel de honorarios establecido por la CIAC en la medida que lo considere apropiado en las circunstancias del caso.

A diferencia de lo expuesto, el nuevo Reglamento (artículo 36) impone que los honorarios de los árbitros se fijen de acuerdo con el arancel, y no que el arancel de CIAC sea meramente tomado en cuenta a esos efectos.

La obligatoriedad de fijar los honorarios del tribunal según el arancel vigente al momento de iniciación del arbitraje hacen más predecible los honorarios que si fuese un monto razonable.

12. Conclusión.

En definitiva, si bien las modificaciones introducidas al Reglamento de Arbitraje de la CIAC no son, en general, sustanciales, se puede afirmar que mejoran el texto anterior.

En efecto, el nuevo Reglamento:

a. concede una mayor autonomía a la voluntad de las partes (régimen de nombramiento de árbitros, lugar del arbitraje);

b. otorga una mayor agilidad al procedimiento (notificación del arbitraje, comunicaciones de la demanda y de la contestación);

c. es más preciso (contenido de la solicitud de arbitraje, distinción entre amigable composición y ex aequo et bono); y

d. confiere más previsibilidad (medios de notificación, arancel).

Cabe señalar, por último, que el sistema interamericano dispone de un Reglamento de Arbitraje que, por estar inspirado en el Reglamento de la CNUDMI, consulta la conciencia jurídica universal y resulta fácilmente reconocible y aplicable por parte de los operadores del arbitraje internacional.


 

[1] Los países americanos que ratificaron hasta ahora la Convención de Panamá de 1975 son los siguientes: Argentina, Bolivia, Brasil, Chile, Colombia, Costa Rica, Ecuador, El Salvador, Estados Unidos, Guatemala, Honduras, México, Panamá, Paraguay, Perú, Uruguay y Venezuela.  

[2] Rafael BERNAL, «Principales sistemas de arbitraje internacional institucional», IX Jornada Interamericana de Arbitraje Comercial Internacional», Guayaquil, Ecuador, Mayo de 2001, p. 15.

[3] La publicación se realizó el miércoles 27 de febrero de 2002 (Federal Register, Vol. 67, No. 39, ps. 8860 a 8866). Esta publicación era necesaria para culminar el proceso de adopción y aplicación del nuevo reglamento por parte de EE.UU.

[4] Tanto el viejo como el nuevo Reglamento prevén la posibilidad que las partes puedan acordar modificaciones al mismo por escrito, debiendo ser aceptadas por la CIAC (artículo 1°). Téngase presente el carácter supletorio que este Reglamento tiene en América en caso de silencio de las partes. 

[5] Cabe señalar que, con sujeción a lo dispuesto por el reglamento, el tribunal arbitral podrá dirigir el arbitraje del modo que considere apropiado, siempre que se trate a las partes con igualdad y que, en cada etapa del procedimiento, se dé a cada una de las partes plena oportunidad de hacer valer sus derechos (artículo 12.1).

[6] Ver, respecto de estos conceptos: FOUCHARD, GAILLARD, GOLDMAN, «On International Comercial Arbitration», 1999, Kluwer Law International, pagraphs 31, 1502, 1505, 1506, 1635; Alan REDFERN and Martín HUNTER, «Law and Practice of International Commercial Arbitration», 3rd. edition, Sweet & Maxwell, par. 1-75,