Como un Gran Hermano. PROYECTO DE LEY PREOCUPA A LA CNCS

Escribe: Elisa Tuyaré

La inquietud reina en la CNCS. Los motivos son las posibles consecuencias del proyecto de ley, presentado por el gobierno al Parlamento a fines de 2011, que obliga a identificar a los titulares de las sociedades anónimas. En diálogo con Empresas & Negocios, Claudio Piacenza, secretario general de la CNCS, expresó su inquietud sobre el tema. «El sector Comercio y Servicios representa el 60% del PBI; esa misma cifra es la que utiliza el rubro del total de mano de obra. Es decir, que hay varios factores detrás de esta actividad que con medidas poco inteligentes, o marcos legales no adecuados, pueden eventualmente generarnos un gasto enorme en la economía del país», afirmó el, jerarca. En ese marco, fue que realizaron el miércoles 8 de febrero un desayuno de trabajo denominado «Identificación de titulares en sociedades: ¿Qué está en juego en Uruguay?», en el que cinco especialistas de destacados estudios
jurídicos y contables dieron su visión sobre el tema con total independencia de criterio. «Quiero remarcar esto, porque se les aclaró en la invitación que se sintieran libres de opinar lo que quisieran», recalcó Piacenza. Los disertantes se manifestaron en contra del proyecto de ley y compartieron la postura de la Cámara. Uruguay, con este proyecto de ley, fue mucho más allá de las exigencias de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE). Uruguay pasó a ser el primero de la escuela, según explicó el secretario general de la CNCS. ¿Nos conviene estratégicamente, como país pequeño que somos, inmerso dentro de esta región, ser el primero de la clase? Este cuestionamiento es el que plantean los empresarios y la Cámara. «La lógica es acotarte a lo que te rige la OCDE y esta propuesta va más allá de las exigencias de la organización», sentenció el ejecutivo. Todavía no se ha evaluado qué pasaría si le dijeran no a la OCDE, cuantificarlo económicamente, analizar sus contras y qué es lo que tienen para perder y cuánto para ganar; sin ideologías de por medio, según reflexionó el ejecutivo. «No es un tema ideológico, es un tema de sentido común, práctico y, sobre todo, están las consecuencias directas en los empleos de los uruguayos», añadió. El otro tema que preocupa a los empresarios es que el organismo que recaudaría la información; según este proyecto de ley, sería la DGI. Como señal, que el propio ente recaudador tenga la información no es ni bien visto ni bueno para el inversor. «Sin embargo, no por eso estoy diciendo que la DGI no tenga profesionalismo, pero sería más aceptado que sea otra institución la que controle los nombres de los accionistas de las sociedades anónimas», opinó. Como posibles alternativas, Piacenza nombró a las cámaras empresariales y la Inspección General de Hacienda. La primera opción no es aceptada por muchos, ya que se considera que el Uruguay no está preparado para que la información la tenga el sector privado. Así que la segunda alternativa podría ser más viable. Es un organismo estatal, diferente de la DGI y que ya recauda información de las S.A..
«El mundo es un Gran Hermano que nos tiene controlados por todos lados. Es una realidad, que si bien uno lo puede decir de forma graciosa, es preocupante en varios sentidos», explicó. Y esta propuesta por parte del gobierno reafirma esto. Uno respira libertad permanentemente. La Cámara es símbolo de libertad, en todo sentido: económico, financiero, político, y de derechos individuales. Entonces, cuando uno siente que va perdiendo libertades, se entra a preocupar, según aseguró el ejecutivo. La Cámara espera poder transmitir su inquietud al gobierno y los legisladores, pero con una actitud pro activa. La organización pretende que se la escuche, para poder intercambiar opiniones y evaluar el proyecto de ley. Así, cuando tengan que votar, están informados de todo lo que implica la normativa. «Nos pasamos de los que nos pedía la OCDE. Somos el empleado del mes, como premian las empresas internacionales, pero del mundo», concluyó Piacenza.

«La lógica es acotarte a lo que te rige la OCDE y esta propuesta va más allá de las exigencias de la organización».