Con la renuncia de Colin Powell se va la única voz moderada del gabinete de Bush

El secretario de Estado, Colin Powell, y otros tres miembros del gabinete del presidente George W. Bush, presentaron sus renuncias.

Importantes funcionarios dijeron que la consejera de seguridad nacional, Condoleezza Rice, era la candidata más probable para suceder a Powell.

La renuncia de Powell, presentada el viernes pasado, fue confirmada ayer junto con otras tres: la secretaria de Agricultura, Ann Venneman, el secretario de Educación, Rod Paige, y el secretario de Energía, Spencer Abraham.

La semana pasada se había anunciado la partida del secretario de Justicia, John Ashcroft, y de su colega de Comercio, Donald Evans.

Con las renuncias salen seis de los 15 miembros del gabinete actual. El gabinete de Bush enfrenta así importantes cambios, dos meses antes de que asuma su segundo mandato.

«Creo que ahora que las elecciones han terminado, ha llegado el momento para que renuncie», le escribió Powell, de 67 años, al presidente.

«Agradezco haber formado parte de un equipo que lanzó la guerra global contra el terrorismo, liberó a la población afgana e iraquí», expresó.

Powell señaló, también, que hizo que el mundo prestara atención al «problema de la proliferación (de armas nucleares), reafirmó nuestras alianzas, se acomodó al mundo posterior a la Guerra Fría, e implementó importantes iniciativas para atender el problema de la pobreza y las enfermedades en el mundo en desarrollo».

Sin embargo, también fungió en un gobierno que alienó a muchos de sus aliados a nivel internacional y cuyas políticas hicieron que la imagen de Estados Unidos en el mundo se deteriorara estrepitosamente.

Corren rumores de que otro de los posibles sucesores de Powell sería el embajador estadounidense ante la ONU, John Danforth, republicano y ex senador nacional.

Powell, cuya renuncia ha sido objeto de rumores desde hace tiempo, le manifestó al presidente que intentará «volver a la vida privada».

«La partida del secretario Powell es una pérdida para las voces moderadas de política internacional del gobierno de Bush», consideró el gobernador de Nuevo México Bill Richardson, ex embajador ante las Naciones Unidas durante la administración de Bill Clinton.

«Espero que su reemplazante sea un pragmático y no un ideólogo», sostuvo.

El desempeño de Powell como secretario de Estado ha sido polémico, y presuntamente ha disentido en temas clave con figuras más militaristas, como el vicepresidente Dick Cheney o el secretario de Defensa Donald H. Rumsfeld. Sin embargo, ha mantenido buenas relaciones con sus colegas de todo el mundo, aunque su imagen ha sido empañada por la guerra en Irak liderada por Estados Unidos.

Powell, ex jefe militar durante el gobierno del presidente George H.W.

Bush, padre del actual mandatario, llevó el argumento de la administración estadounidense ante la ONU para realizar un ataque militar en Irak y derrocar a Saddam Hussein.

Fundamentó su presentación en la presunta amenaza que representaban las armas de destrucción masiva iraquíes, que nunca se hallaron.

Tras los ataques terroristas del 11 de setiembre de 2001, ayudó a crear una frágil coalición de países para emprender la guerra contra el terrorismo, con cuidado de pedir ayuda sin presionar a ninguna nación más allá de sus límites.

El Departamento de Estado de Powell adoptó un enfoque más conciliador hacia Irán, prefiriendo la diplomacia para persuadir a Teherán de renunciar a su supuesto programa de armas nucleares.

El programa de armas nucleares de Corea del Norte también dominó la política exterior de Estados Unidos. Las conversaciones comenzaron en Beijing después de que se conociera que Pyongyang no cumplió un acuerdo en la administración Clinton y había recomenzado su programa nuclear en secreto.

En la primera parte de su período como secretario de Estado, Powell jugó un rol clave en asegurar la liberación de aviadores estadounidenses que estuvieron detenidos en China después de que su aeronave espía chocara con un avión chino, dando muerte al piloto oriental.

Entonces ocurrió lo de los atentados del 11 de setiembre de 2001, y el inequívoco apoyo internacional para atacar Afganistán y derrocar al régimen talibán. (AP/UPI)