Con saldo de 115 muertos, San Pablo lugar de miedo

La admisión de que hubo contactos con Marcos Williams Herbas Camacho fue realizada por el jefe de la Policía Militar, Elizeu Borges, y el secretario de Asuntos Carcelarios de San Pablo, Nagashi Furokawa.

La declaración de ambos causó gran polémica, porque el gobernador Claudio Lembo respondió sobre un posible contacto o acuerdo con los narcos para detener la ola de violencia que “San Pablo no acepta el crimen, y no hubo diálogo con sus líderes para ningún acuerdo”.

Según el gobernador, la policía de San Pablo “venció” al crimen porque “actuó con tranquilidad”, luego de cuatro días en los que grupos de narcotraficantes lanzaron 251 ataques a blancos policiales y civiles en todo el estado, el más rico y poblado de Brasil.

En conferencia de prensa, Furokawa negó de plano acuerdo alguno con el jefe del Primer Comando de la Capital (PCC), la organización que controla el narcotráfico en San Pablo y que lanzó el viernes una ofensiva contra la policía que aterrorizó a la ciudad.

Sin embargo, admitió que la abogada de Marcos Willians Herba Camacho, Marcola, jefe del PCC, estuvo el domingo en la prisión de máxima seguridad adonde había sido trasladado el viernes, uno de los motivos de la rebelión carcelaria y de los atentados.

“No hubo negociación de ningún tipo. La abogada viajó en avión hasta el presidio y habló con él, pero en nombre de nadie”, dijo el jefe del sistema penitenciario de San Pablo.

Furokawa atribuyó a una “coincidencia” el fin de las rebeliones carcelarias en el estado de San Pablo con la conversación entre Marcola y su abogada, Irascema Vasciano.

Por su parte, el jefe de la Policía Militar, el coronel Borges, incluso dijo que había un policía militar presente en el diálogo con el líder del PCC preso.

“No conozco el tenor de esa conversación. Imaginen que el domingo luego de decenas de atentados que empezaron el viernes yo estaba muy lejos de eso, estaba preocupado por la seguridad en las calles”, dijo el jefe policial.

Estas afirmaciones coinciden con lo publicado por el diario Folha de Sao Paulo, que escribió: “Por teléfono celular, líderes de la facción criminal determinaron a presos y miembros del PCC del lado de fuera de las cárceles que interrumpieran la ola de violencia”.

El jefe de la policía civil de San Pablo, comisario Marco Antonio Desgualdo, también negó un acuerdo con los narcotraficantes.

“No hubo acuerdo. No hacemos acuerdos, esa es nuestra forma de actuar, y no se puede hacer acuerdo con bandidos”, señaló.

“Sabemos que hay rumores sobre un acuerdo, pero todo acabó por la represión, y la prueba es que no hay ninguna reivindicación de los presos que haya sido aceptada”, agregó.

Entre esas reivindicaciones figuraban mayor número de visitas íntimas y de abogados, y la instalación de televisores de plasma para ver los partidos de Brasil en el Mundial de Alemania, según consignó la prensa.

“La única plasma que conozco es la de la sangre”, dijo el comisario..

Sin embargo, el secretario de Asuntos Carcelarios dijo que el tema de la televisión para ver el Mundial de Alemania en las cárceles ya había sido acordado hace 20 días.

El comisario Desgualdo, por su parte, sostuvo que la oleada de violencia acabó porque la policía “jugó duro” y recordó que, entre los sospechosos de haber participado de los ataques, hubo 71 muertos, 9 heridos y 115 detenidos. Entre policías y civiles hubo 44 muertos.

La oleada de violencia comenzó a ceder el lunes por la noche, luego de una jornada de temor por ataques a 81 ómnibus y 15 bancos.

Los ataques del lunes dejaron sin transporte público a 5,5 millones de personas, sin clases a las escuelas públicas y privadas y convirtieron a la ciudad de San Pablo en un caos.

El PCC actuó así por el traslado de 765 de sus principales miembros a cárceles de máxima seguridad.

Ayer la actividad comercial fue 70 por ciento menor en la zona central de la ciudad, mientras que un 60 por ciento del sistema educativo suspendió sus actividades, que serán retomadas hoy.