Conaprole es hoy un punto «caliente» de una guerra fría.

POR P. SCORZA Y V. TRUJILLO DE LA REDACCIÓN DE EL OBSERVADOR

Durante las décadas de la llamada guerra fría, los dos bloques enfrentados, Estados Unidos y la Unión Soviética, nunca confrontaron directamente. Los enfrentamientos militares sucedieron en algunos «puntos calientes» (Berlín, Corea, Vietnam, Afganistán, entre otros). Si se aplica ese símil, lo que está sucediendo con el conflicto de Conaprole bien podría ser un hot point enmarcado en un escenario mayor: el comienzo de las negociaciones por los consejos de salarios. (ver nota en página 5).

Los dos grandes bloques detrás de cada bando han dado su apoyo incondicional a su parte interesada en el conflicto.

La semana pasada el PIT-CNT expresó su solidaridad y respaldo a las medidas que el gremio (AOEC) tomó luego del despido de un funcionario por notoria mala conducta. Por su parte, ayer las 24 cámaras empresariales se reunieron con autoridades de Conaprole y apoyaron la decisión de la empresa. El presidente de la Cámara de Comercio, Alfonso Varela, explicó a El Observador que las cámaras coinciden en el «apego al estado de derecho y a las normas jurídicas», y por esto plantearán una reunión con el ministro de Trabajo, Eduardo Brenta.

A la luz del resto de los consejos de salarios, quien dé el brazo a torcer en la guerra de la leche quedará peor parado de cara a la negociación que comienza.

Como en cualquier conflicto, los más perjudicados son los usuarios. La distribución de leche sigue afectada (ver recuadro). Hoy se cumple el plazo que el gremio de Conaprole impuso a la empresa como medida de presión, amenazando con bloquear las exportaciones de suero, manteca y leche en polvo, que se sumarían a las exportaciones de queso y leche larga vida, trabadas desde hace dos semanas.

La pelota de la culpa. Mientras el conflicto sigue empantanado, los trabajadores agremiados y los distribuidores de la leche se echan mutuas culpas sobre la falta del producto en las góndolas. En la madrugada del lunes un paro en el sector expendio de Conaprole produjo un retraso importantes en los camiones de reparto, por lo que muchos de ellos no salieron. «Nosotros no vamos a tolerar atrasos de 8 o 9 horas en la entrega de la mercadería», dijo Natalia Pena, representante de los distribuidores. La respuesta desde el gremio no tardó en llegar. «Eso es falso. El paro fue en los sectores de yogures, pudding y helados y no afectó la leche fresca», dijo el dirigente Roberto Galli, quien en el momento de hablar con El Observador estaba comprando leche en un almacén de la Aguada.

«Los distribuidores quizás están pensando aliarse a las empresas y no sacar leche para crear conmoción. No les gustó la acción gremial», declaró el presidente del gremio de Conaprole, Robert Romaso.

A partir de ayer, integrantes del gremio están realizando una red de asambleas en todas las plantas del país para explicar el alcance del plazo otorgado a la empresa.

«Las asambleas las hacemos afuera de la planta, en una balanza, en el comedor o en el lugar de trabajo, y no en la calle. No las hacemos en la calle para que la Policía no nos saque. Nuestras asambleas no son piquetes, siempre se hicieron, y son adentro para evitar que la Policía nos saque», explicó Romaso.

Como los tratados de paz de la guerra fría, la solución a este conflicto parece ser larga y costosa.