Confesiones y declaraciones de Batlle motivaron coincidencias en diagnósticos y discrepancias de fon

Las confesiones y declaraciones del presidente Jorge Batlle sobre la estabilidad institucional del país- ‘el sistema jurídico uruguayo se habría caído en pedazos y el país se habría quedado sin crédito’ si se hubiera declarado la cesación de pagos el año pasado, dijo- y la situación del Estado generaron coincidencias con el diagnóstico, críticas por la falta de acción y dudas en cuanto al rumbo del gobierno desde sectores políticos, financieros y empresariales, aludidos por el mandatario el viernes 4 durante una entrevista televisiva.

El Fondo Monetario Internacional (FMI) propuso al gobierno uruguayo el 20 de julio del 2002, en plena crisis bancaria, que debía hacer lo que había hecho Argentina en diciembre del 2001: declarar al país en cesación de pagos, afi! rmó el presidente en un diálogo que mantuvo en la residencia oficial de Suárez con el periodista Néber Araújo, durante el programa ‘Agenda confidencial’ de Canal 12.

Batlle contó que ese día, el entonces subdirector gerente del FMI, el chileno Eduardo Aninat, le sugirió vía telefónica que Uruguay declarara el default, pero aseguró que él lo rechazó.

Sin embargo, el portavoz para América Latina del FMI, Francisco Baker, dijo esta semana en Washington a Búsqueda que esa Institución siempre respaldó la fórmula que instrumentó Uruguay para su deuda externa.

‘Nosotros apoyamos firmemente desde el comienzo el plan de canje de deuda’, aseguró. Baker prefirió ‘no comentar’ las ‘demás cosas’ que declaró el mandatario uruguayo.

‘El milagro’. En su conversación con Araújo, el presidente detalló entretelones de la crisis que todavía sufre el país, luego de que Uruguay concretara un canje de deuda pública por unos U$S 5.000 millones. Batlle situó el comienzo del descalabro – que definió como una ‘fiesta negativa’- en abril del 2001, cuando se detectó un brote de aftosa en el ganado vacuno que, estimó, dejó pérdidas por U$S 1.000 millones.

En el 2002, la actividad económica uruguaya cayó 10,8%, se liberó el tipo de cambio y el peso se devaluó más de 85%, la inflación trepó a 26% y el desempleo rozó el 20%.

El mandatario recordó que un fraude en el Banco Comercial y los masivos retiros de los depositantes argentinos, particularmente en el Banco de Galicia, ahondaron el drama y alentaron la extendida corrida bancaria, que se llevó el 45% de los depósitos y provocó una caída del 78% en los activos de reservas, tras cuatro años de recesión.

Por esa época, narró Batlle, fue que el FMI planteó la idea -alentada por la sub-directora gerente, Anne Krueger, para los países en dificultades- de aplicar en Uruguay ‘una especie de concordato’.

‘Mercedes (Menafra, la primera dama) estaba sentada al lado mío. Estábamos en la buhardilla, acá arriba (! en la residencia presidencial del Prado). Era mediodía y (el 20 de julio) me llamó Aninat y me dijo que teníamos que hacer lo mismo que Argentina. Dice Mercedes que creyó que me podía venir un infarto’, relató.

El presidente recordó que él insistió en su negativa- ‘yo le dije que no a Aninat, que de ninguna manera’-, aseguró que jamás pensó en renunciar -‘si nos teníamos que hundir con el barco, nos hundíamos’- y opinó que aceptar esa propuesta ‘hubiera sido la quiebra institucional’ del país, aunque aclaró que tampoco fue ‘hostil’ la postura del FMI.

‘Usted me está diciendo a mí que yo en 15 minutos tengo que empezar a hacer las valijas para que me pase lo mismo que le ha pasado a otros, y eso no lo voy a hacer’. Con esas palabras -que aluden al renunciante mandatario argentino Fernando de la Rúa- contó Batlle que le respondió a Aninat.

El presidente consideró que de haber aceptado esa sugerencia, que según él hubiera supuesto su dimisión -‘¡qué lo voy a pensar!’, respondió ante la pregunta de si había evaluado presentarla-, Uruguay hubiera quedado ‘en la zanja’ y ‘punto’.

Explicó que ‘un país que no tiene petróleo, que no tiene gas, que no tiene un mercado propio que lo pueda soportar ante una crisis o sostener ante una crisis importante, que tiene una crisis exportadora muy fuerte, que se queda sin sustento financiero, después de un estrepitoso fracaso de todo el sistema y la destrucción del mismo; en donde el gobierno hace un esfuerzo para ver si lo puede reflotar y termina diciendo: señores, no lo podemos reflotar. ¿Qué hubiera pasado?

¿Qué hubieran pedido?’.

‘Sostuvimos claramente que (declarar la cesación de pagos) era inviable porque cuando un país hace un concordato de esa naturaleza, la primera cosa que está reconociendo es que no va a cumplir con sus contratos’, respondió.

Para Batlle, ‘la única salida era que el país dijera: ‘Bueno, este gobierno fracasó, tenemos que hacer elecciones’, pero ‘el que venía atrás m! ío iba a estar peor que yo, porque iba a encontrar, ¿qué? Un terremoto que no podía levantar. Yo me tenía que jugar la última carta’: acudir al Departamento del Tesoro de Estados Unidos.
Así se produjo, según el presidente, ‘el milagro’ que adjudicó y agradeció a la administración estadounidense de George W. Bush, la cual le prestó al gobierno uruguayo unos U$S 1.500 millones para soportar la crisis.

El sábado 7, Batlle le envió una carta al diario ‘El País’ para rectificar el título de la primera plana de esa jornada -‘Batlle: FMI quería que renunciara’- por considerar que se incurrió en un ‘grave error de interpretación.

Allí planteó que lo que Aninat le sugirió aquel 20 de julio fue que implantara un ‘corralito’ bancario, pero aclaró que ni el chileno ni ningún otro funcionario del FMI le había planteado que renunciara.

En la entrevista, Batlle también negó que para lograr la asistencia financiera hubiera mediado una comunicación con el presidente Bush. ‘Ni ha! blé yo jamás con Bush, ni Bush jamás me llamó a mí, ni mi hermano habló con Jeb Bush, ni yo lo hice’, enfatizó. Y continuó: ‘Cuando mandé a (Ariel) Davrieux, a (Isaac) Alfie y a (Carlos) Steneri a Estados

Unidos a negociar esa semana nos decían que no, que no había posibilidad ninguna, que estábamos muertos’.
‘Yo me jugué la última carta y mandé a los técnicos a hablar con (el ex subsecretario del Tesoro, Paul) O’Neill, y se dio’, comentó. ‘Ese mismo día a la noche (…) recibí una llamada del (embajador uruguayo Hugo) Fernández Faingold diciéndome que se había producido el milagro’.

‘Ninguna opinión’. En otro pasaje de la entrevista, Batlle relató parte de lo que le confió al presidente argentino, Néstor Kirchner, sobre el canje de la deuda uruguaya: ‘Le dije tres cosas: hubo uno que se puso la cosa al hombro y peleó para hacerlo que fue el operador financiero que el Uruguay eligió; segundo, la Reserva Federal de los Estados Unidos; y tercero, un señor llamado ! (John) Taylor’, el subsecretario del Tesoro.

Incluso le recomendó a Kirchner un interlocutor. ‘Usted tiene que hablar con el presidente Bush, porque mire que con ese cowboy usted va a arreglar’, indico al recrear el diálogo.

Rody Mascali, vocero de prensa de la Cancillería argentina, dijo a Búsqueda en Buenos Aires que el Ministerio de Relaciones Exteriores no va a emitir comunicado alguno sobre las declaraciones de Batlle y que éstas no le merecen al gobierno de Kirchner ‘ninguna opinión’.

‘El presidente Batlle suele hacer declaraciones sobre la Argentina; ésta no es la primera vez. Yo no estaba entonces en la Cancillería, pero recuerdo el episodio que culminó con su visita al (ex) presidente (Eduardo) Duhalde y entonces no se tornaron medidas de ningún tipo ni se emitieron comunicados’, evocó.

Mascali señaló que Batlle ‘tiene derecho a dar su opinión, pero en tanto opinión, es la suya, y no tenemos nada que decir al respecto’ e insistió: ‘Cada uno tiene sus pro! pias opiniones’.

Batlle también cuestionó a Cuba porque cuando la gente pretende irse de la isla el gobierno de Fidel Castro ‘los trae de vuelta y los fusila’. Uruguay no tiene relaciones diplomáticas con Cuba desde abril del 2002.

‘Unos cochinos’. Una vez más, el presidente se mostró ofuscado con la agencia de noticias norteamericana Bloomberg, porque a su juicio difundió una ‘conversación particular’ y off the record -en la que dijo que los argentinos son ‘una manga de ladrones del primero al último’- en el marco de una entrevista que concedió el 30 de mayo del 2002 en el Edificio Libertad.

Batlle admitió que allí ‘se le fue la lengua’ pero insistió que los periodistas actuaron con mala fe. ‘Se tienen que haber arrepentido los de Bloomberg porque se comportaron como unos cochinos. Punto, muy clarito, y se lo digo de vuelta’, expresó.

Consultado por Búsqueda, el productor de programación de Bloomberg Televisión, Juan Ignacio Paradiso, afirmó que para esa emp! resa ‘el ‘caso Batlle’ es un asunto más que cerrado’, aunque indicó que ‘la posición sigue siendo la misma’ porque ‘en ningún momento’ el presidente aclaró que lo que decía tenía un carácter reservado.

Recordó que Bloomberg ‘hizo una entrevista en español y otra en inglés y cuando terminó la entrevista en español el presidente y el periodista se quedaron hablando, pero la cámara quedó prendida; inclusive se corrigieron los planos y la gente de prensa de Presidencia sabía que la cámara estaba prendida’.

‘Si uno ve la grabación o si la recuerda, el presidente Batlle se acomodó los micrófonos y tenía un grabador enfrente que estuvo prendido durante toda la charla’, resaltó.

En cuanto a los nuevos dichos del mandatario, Paradiso indicó que ‘ese es el punto de vista del presidente’.

‘Para nosotros no tiene ningún interés volver a algo que pasó hace un año: la información está más que chequeada’ y ‘la nota lo dice todo’, dijo.

‘Faltó el respeto’. Al recordar la ! crisis financiera del año pasado, el presidente señaló que sólo los bancos con casas centrales en Europa y en Estados Unidos pudieron sobrellevar ‘la volteada’, pero no la banca regional. ‘Y por primera vez, desde que yo tengo memoria (…) el Banco República y el Banco Hipotecario empezaron a perder dinero’, añadió.

Interrogado sobre porqué al observar la corrida el gobierno no cerró antes los bancos que estaban en dificultades, respondió que en tal caso Uruguay se hubiera declarado en default.

Ante la insistencia del periodista sobre la demorada decisión, el presidente replicó que ‘una cosa es que no pague porque no tiene más dinero y otra cosa es que usted, teniendo más dinero, no pague porque no quiera. Eso hubiera sido lo mismo que el corralito en Argentina’.

Batlle reiteró que ‘desde el punto de vista legal Uruguay no es responsable’ de la pérdida de los depósitos por la quiebra del Trade & Commerce Bank (TCB) de las Islas Caimán, propiedad del ‘Grupo Peirano’! , dueño del Banco Montevideo, cuyas principales jerarquías fueron procesadas con prisión por irregularidades constatadas en esa quiebra.

Subrayó que esas colocaciones fueron autorizadas y renovadas por los ahorristas que procuraban obtener una tasa de interés más atractiva.

‘Yo he visto los documentos, he visto las liquidaciones que le han pasado a muchas personas una, dos, tres, cuatro y cinco veces seguidas. Todos los papeles dicen: ‘por su cuenta y orden hemos depositado en Caimán’. (…)Parecería que (esa gente) quedó bastante satisfecha con los intereses que recibía y la renovación era permanente’, dijo.

Más adelante, Batlle exhortó a ‘hablar en plata: si no hubiera habido esta corrida, los señores que iban apresurados a colocar dinero al Banco de Montevideo y a su sucursal en la Isla Caimán estarían muy contentos’.

Alicia Barbani, representante de los ahorristas en el TCB, señaló a Búsqueda que el mandatario ‘faltó el respeto’ a los depositantes y percibió ! una ‘carga irónica’ en sus dichos. ‘El presidente no respetó una situación de dolor que viven todos los ahorristas’, opinó.

Barbani dijo que ‘el Estado es responsable desde el momento que sus organismos de contralor debieron tomar los recaudos para que esto no ocurriera’ y que el gobierno no puede ‘sentenciar’ a quienes confiaron en él.

Pero Batlle, en la televisión, insistió en que la legislación es ‘muy clara’. Destacó que ‘la autorización para que funcionara esa sociedad se dio ya bajo la administración del Banco Central del señor Ramón Díaz’ y ‘bajo la misma administración también se dieron los permisos para la venta del Banco de Montevideo al señor Peirano. Por lo tanto esa sociedad del TCB existía desde entonces y todos los que estaban allí, muy tranquilitos, durante muchos años’.

Díaz también reaccionó ante esa afirmación del presidente. ‘Me parece extraño que haya querido mencionar mi nombre en ese contexto. No lo entiendo pero tampoco me va a quitar ni un s! egundo de sueño; me tiene sin cuidado. No tengo nada de qué reprocharme desde el punto de vista moral sobre mi gestión en el Banco Central’, indicó a Búsqueda el ex titular de la autoridad monetaria.

Por otra parte, Batlle reveló que el ex subsecretario del Tesoro de Estados Unidos, directivo de la Compañía General de Negocios, accionista del ex Banco Comercial y figura principal del Crédit Suisse, David C. Mulford, lo llamó en la primera semana de enero para asegurarle que ‘iban a honrar sus obligaciones para con el Banco Comercial’.

Pero luego -continuó- ‘el mismo señor me llamó para decirme que habían tenido una tremenda desgracia, que sus socios los habían traicionado y que tenían que decirme que ellos abandonaban sus obligaciones’.

Batlle respondió que ‘en un momento en que ellos se sentían traicionados por sus socios, siendo mayoría, en lugar de cumplir con sus obligaciones, ellos le ponían un revólver en la cabeza al Uruguay y le pegaban un tiro en la nuca’.‘Si yo los podía poner presos, los iba a poner presos’, aseguró el presidente que le advirtió a Mulford.

El 18 de mayo, el juez José Balcaldi libró exhortes a las autoridades judiciales de Estados Unidos, Alemania y Suiza para recibir ‘declaración indagatoria’ de Mulford y de los demás ex directores internacionales del Banco Comercial, Brian O’Neill (J. P. Morgan Chase) y Holger F. Sommer (Dresdner Lateinamerika).

La política y ‘el estudio’. El gobernante enfatizó que todavía hay tiempo para encauzar las demoradas reformas -‘¡Dios me libre, si habrá tiempo!’-, descontó que el gobierno ‘dará la batalla’ para defender la asociación de ANCAP con capitales privados e instó a los líderes de todos los partidos políticos a eludir ‘la guerrilla preelectoral’ en el Parlamento.

Dijo advertir que ‘sin haber arreglado el techo de la casa, ni la puerta, ni las paredes, ya estamos empezando a discutir entre nosotros quién va a ocupar mañana esos restos’.

En respuesta a las críticas que recibió del ex ministro de Economía, Ignacio de Posadas-quien afirmó reiteradamente que Batlle lo decepcionó- el presidente apeló a una ironía. Dijo que no discutiría ‘con el señor Posadas, porque el señor Posadas, lamentablemente, se fue del Senado porque tenía que atender su estudio y todos los días hace política’.

‘Así que no sé con cuál discutir: si con el que está en el estudio o con el que está en la política’, apuntó.

En otro pasaje, Batlle comentó que él perdió varias elecciones nacionales porque ‘era mal candidato y las cosas que proponía no gustaban’, y que en el 2000 llegó a la Presidencia ‘por decir la verdad’. Y ejemplificó: ‘Yo fui el único candidato que (en 1989) dije que no había que hacer la reforma de la Constitución del sistema previsional (para ajustarías pasividades), dije que había que vender el oro, ¿vio? Lo que quedaba lo vendí. Una parte la vendió Ramón Díaz y otra parte la vendí yo’.

Díaz se preguntó cómo hizo el presidente! -‘sin ser autoridad del Banco Central’- para vender el oro. ‘Querrá decir que él le da instrucciones a sus inferiores como si fueran amanuenses. (…) Ciertamente no fue él. Fui yo el de la idea y el que escribió sobre el tema mucho antes’, sostuvo Díaz.

‘Diagnósticos’. Al finalizar la entrevista, el presidente destacó que el gobierno hizo cosas sobre las que nadie informa. ‘¿Alguien se ha fijado si el Banco de Previsión, entre enero y abril, tuvo 40.000 afiliaciones más? ¿Alguien ha revisado las cuentas del Fondo Nacional de Recursos para ver el déficit que teníamos, y cómo ahora no lo tenemos más? ¿Alguien ha revisado las cuentas del Ministerio de Salud Pública, para ver lo que sucesivos ministros han ido haciendo, achicando el déficit y mejorando la atención médica?’, preguntó.

Antes, rechazó por errónea la propuesta del presidente de la Cámara de Comercio, Horacio Castells, de despedir a 100.000 funcionarios públicos para achicar el gasto del Estado y bajar lo! s impuestos. ‘Me parece que esa afirmación de mi amigo Castells es un gravísimo error. Pero cada uno tiene derecho a dar las opiniones que piensa’, indicó.

Preguntado por Búsqueda, Castells se manifestó sorprendido por los dichos presidenciales y aseguró que ‘si se hace un análisis de la cantidad de funcionarios públicos y del incremento que han tenido en estos últimos tiempos-aún en este gobierno- se dará cuenta que lo que dice la Cámara es razonable’.

Castells reconoció que su posición ‘es dura’, pero la consideró ‘sensata’.

‘No es que nosotros digamos alegremente que hay que sacar a 100.000 funcionarios públicos. Sucede que si no se baja la cantidad de funcionarios públicos no bajará la presión fiscal y si no baja la presión fiscal no crecerán las empresas, que son las que dan mano de obra genuina’, explicó. Luego, afirmó: ‘Me hubiera gustado que el presidente me explicara por qué cometí un grueso error’.

‘Los políticos hacen grandes diagnósticos, pero cuando se tiene la posibilidad de hacer lo que se tiene que hacer, no se hace. Ésa es la realidad’, concluyó.

Escribe Juan Pablo Mosteiro