Conflicto en Aduanas detiene por dos días comercio exterior

Este paro es de cara a la próxima Rendición de Cuentas, para la cual el gobierno propuso al sindicato aduanero hacer fija una tasa que perciben los obreros cuando cumplen horas extras en actividades relacionadas a las importaciones.

El gobierno intenta ajustar esta contraprestación al promedio de salarios registrado en 2007 más un 5%, lo que es considerado como insuficiente por los trabajadores.

La Asociación de Funcionarios Aduaneros (AFA) considera que la «salarización» de los ingresos extraordinarios implica una grave pérdida salarial para los trabajadores, ya que representan el 85% del sueldo que perciben.

En promedio, los ingresos de los trabajadores aduaneros rondan los $ 20.000 -incluyendo el adicional- sobre los cuales se haría una reducción de $ 3.000 o $ 4.000 si prospera la iniciativa del Ejecutivo, según las cuentas del sindicato.

Además, los trabajadores reclaman la equiparación de la escala de grados dentro de su rubro respecto a otros sectores de la administración pública que cuentan con una escala de méritos más amplia que beneficia a sus funcionarios cuando compiten por un cargo administrativo en Aduanas.

El gobierno está de acuerdo con la equiparación de los grados, pero no aceptaría un incremento de salarios como consecuencia de este ajuste, señala el sindicato.

La semana pasada, el sindicato de Aduanas paralizó las importaciones también por 48 horas. El reinicio de la medida ha agravado el conflicto, pues a diferencia de la semana pasada ahora también abarca a las exportaciones.

Ayer, sólo se permitió el libre ingreso a las aduanas de aquellos camiones que ya estaban en viaje cuando se tomó la medida, explicó la vicepresidente de AFA, Virginia Errandonea.

La dirigente aclaró que únicamente se está permitiendo el acceso de ciertos productos y materiales de valor perecedero.

Advertencia. Los sectores industriales han acusado el impacto de la medida y han mostrado su preocupación por la extensión del conflicto. Un contenedor tiene un costo diario de US$ 100; cada uno lleva en promedio mercadería por US$ 300.000 y la demora de un barco en el puerto puede alcanzar los US$ 77.000 diarios, según estimaciones privadas.

Por su parte, el tesorero de la Unión de Exportadores, Edmundo Macchi, dijo a El País que tanto los importadores como los exportadores se ven perjudicados por igual, ya que la gran mayoría de los exportadores son también importadores. «En el caso de los exportadores sufren el tema de que los buques no esperan. Si hay demoras en la carga, el buque no va a esperar hasta que se solucione el problema», señaló Macchi. Para el empresario, esto supone un mayor costo, «el de no poder cargarlo y en consecuencia de no poder cumplir con el comprador del exterior, corriendo el riesgo no sólo de no cumplir con él sino de perder futuros negocios».

Por su parte, desde la Cámara de Comercio se dijo a El País que este conflicto preocupa porque afecta no sólo a las empresas, sino también a los consumidores, quienes terminan «como rehenes» de esta situación. Los empresarios recordaron los costos que implica tener la mercadería en el puerto, encareciendo el producto y la operación a la firma, incidiendo en el precio final que llega al público.

Todas estas son variables que se agravarán en función del tiempo que se encuentre demorada la mercadería.

DECIDEN. En principio, la medida de la AFA continuará hasta mañana a la hora 11, cuando sesione la asamblea de trabajadores para evaluar posibles avances en la negociación con Economía o si se radicalizan las medidas.

Si bien el gremio se manifestó «abierto al diálogo», el presidente de AFA, William Bordachar, dijo que la Dirección de Aduanas y el Ministerio de Economía les han «tomado el pelo», cambiando las reglas de juego.

El País intentó comunicarse con el director de Aduanas, Luis Salvo, pero éste no respondió a los llamados.

No obstante, fuentes gremiales dijeron que el jerarca intentó pactar una entrevista para mañana con AFA, la cual no fue descartada.