Congreso de EEUU comienza hoy a votar plan de rescate financiero.

Ayer se redactó el proyecto de ley que habilita la asistencia con US$ 700.000 millones. Si bien persiste cierta resistencia, será aprobado en ambas cámaras entre hoy y el miércoles

Los líderes del Congreso de Estados Unidos (EEUU) y del gobierno del presidente George W. Bush acordaron ayer, tras una semana de negociaciones, un histórico plan de rescate financiero del sistema bancario que comenzará a ser votado hoy, una vez abiertos los mercados.
“Creo que lo hemos logrado”, dijo el secretario del Tesoro, Henry Paulson, acompañado por la presidenta de la Cámara de Representantes, la demócrata Nancy Pelosi, y el líder de la mayoría de ese partido en el Senado, Harry Reid.

Durante toda la noche y el día de ayer su personal tradujo el principio de acuerdo a un texto legislativo concreto de 106 páginas, llamado “Ley de Estabilización Económica de Emergencia de 2008”. Está previsto que la cámara baja vote hoy la ley y que el Senado lo haga el miércoles, ya que mañana no habrá sesiones por la fiesta del año nuevo judío. En tanto, otras versiones indican que la iniciativa legal podría ser aprobada hoy en las dos cámaras.

El plan propuesto por el Secretario del Tesoro, Henry Paulson, prevé liberar US$ 700.000 millones para que el gobierno asista a las instituciones financieras adquiriendo sus activos de mala calidad –intoxicados por los títulos hipotecarios–, a fin de sanear los balances de bancos en problemas y desbloquear el flujo de crédito. También da plenos poderes al gobierno para el uso de esos fondos, aunque el Congreso podrá bloquear la mitad de su ejecución.

Si el texto es aprobado, las autoridades y el Congreso estadounidenses habrán conseguido forjar, en una semana, un intervención masiva del Estado en el sector privado sin precedentes en la historia de EEUU.

Los más reacios a su aprobación han sido los republicanos de la cámara baja, a quienes una intervención de tal calibre les suena a socialismo, una palabra maldita en el discurso político estadounidense. El senador Roy Blunt, jefe de los negociadores de los republicanos, advirtió que mostraría el proyecto de ley a su grupo parlamentario antes de pronunciarse.

Algunos, como Richard Shelby, miembro importante de la comisión bancaria, rehusaron participar en las negociaciones al refutar “los principios mismos del plan”.

El candidato republicano a la Casa Blanca, John McCain, dijo ayer a la cadena ABC que las “grandes líneas (del plan indican ) que es algo que todos debemos avalar y con el que podremos avanzar. Pero la opción de no hacer nada es simplemente inaceptable”.

Su rival demócrata, Barack Obama, también deploró el precio a pagar por el contribuyente. “Cuando se le pide a los contribuyentes que tomen medidas extraordinarias a causa de la irresponsabilidad de unos pocos, no hay qué celebrar. Pero se trata de medidas necesarias”, admitió.

El plan determina que el Tesoro tendrá a su disposición un máximo de US$ 700.000 millones, pero solo podrá usar US$ 250.000 millones inmediatamente y otros US$ 100.000 millones si el gobierno determina que los necesita.

El resto podrá ser retenido por el Congreso si no está satisfecho con el desempeño del programa.

También limita los beneficios a los que acceden los ejecutivos de las instituciones en problemas cuando son despedidos, conocidos como “paracaídas dorados”, un tema sensible a la opinión pública que presenció cómo directivos de bancos quebrados cobraban indemnizaciones multimillonarias.

Se expande. Mientras tanto, intensas negociaciones se dieron ayer en Europa entre gobiernos y autoridades de supervisión europeas y de Benelux (Bélgica, Holanda y Luxemburgo) para encontrar una solución a la crisis de confianza que padece el banco de seguros belga-holandés Fortis, afectado también por la crisis de las hipotecas. El francés BNP Paribas y el holandés ING son los candidatos más serios a comprar una parte o todo de Fortis, pero exigen garantías del Estado, afirmaron ayer medios belgas.

Las repercusiones del agravamiento de la crisis también volvieron a golpear en Gran Bretaña, con la noticia de que el gobierno pretende nacionalizar el banco hipotecario Bradford & Bingley (B&B).

El Banco Santander anunció ayer que comprará las sucursales y las cuentas de los clientes de la institución cuando sea nacionalizado, a través de su entidad bancaria Abbey. (El Observador AFP, EFE y AP)