Consenso entre blancos para ‘un verdadero IRPF’

«El Partido Nacional promoverá modificaciones sustanciales a la ley para asegurar la transición desde el IRPF a un verdadero Impuesto a la Renta», señala el documento que ayer aprobó por unanimidad el órgano de conducción partidario por al evaluar los primeros 30 meses del gobierno del Frente Amplio.

El documento sobre gestión del gobierno fue redactado por el senador Sergio Abreu (Alianza Nacional) y puesto a consideración del resto de los integrantes del Directorio blanco. Todos los sectores contaron con más de dos semanas para presentar modificaciones y aditivos.

El documento señala la necesidad de modificar la actual aplicación del IRPF, pero no establece que se trabajará para derogar todas sus disposiciones.

La instrumentación del IRPF figuraba en el programa de gobierno diseñado por los senadores Jorge Larrañaga (Alianza Nacional) y Francisco Gallinal (Correntada Wilsonista) en las elecciones internas de 2004. No estaba previsto en el programa del Herrerismo. Empero, eso ha cambiado, según dijo ayer a El País el senador Luis Alberto Heber, secretario general de la agrupación y secretario del Directorio nacionalista.

El documento de los blancos señala que el camino para ese «verdadero Impuesto a la Renta» se alcanza de la siguiente manera: «Establecer una reducción programada de las tasas de IVA que acompañe la evolución de la recaudación por el Impuesto a la Renta; revisar las exoneraciones tributarias y de aportes patronales, evitando en lo inmediato situaciones no deseadas y estimulando a mediano y largo plazo la producción y la competitividad de bienes y servicios, sobre una base de racionalidad y equidad; incorporar un compromiso fiscal que asegure la reducción gradual de la presión tributaria actual y la formación de reservas que permitan sobrellevar los efectos de eventuales recesiones de la economía».

«NO ES IRPF». La dirigencia del Partido Nacional repite constantemente que el nuevo sistema fiscal no instauró el IRPF. «Esto no es un Impuesto a la Renta, es un impuesto a los ingresos», señalan.

El propio documento aprobado ayer lo deja en claro: «El IRPF no es un impuesto a la renta sino un impuesto a los ingresos, que los grava desde niveles muy bajos, se liquida en forma individual, sin dar la posibilidad de hacerlo por núcleo familiar, no acepta la posibilidad de realizar deducciones significativas».

Incluso señala que «la ley deja librada a la discrecionalidad del Ejecutivo la determinación del monto, exoneración o aplicación de tributos, lo cual es inconstitucional, y puede determinar un aumento de la presión fiscal sin control parlamentario. La reforma tampoco fomenta adecuadamente la inversión y el empleo. La eliminación de diversas exoneraciones tributarias y de aportes patronales, está teniendo resultados imprevistos y caóticos, que obligan a modificar la reglamentación y probablemente requieran legislación adicional».

El presidente del Directorio blanco, Jorge Larrañaga, dejó en claro ayer esa posición durante una reunión con vecinos y ediles capitalinos de los Centros Comunales Zonales 3, 4 y 6. Un vecino le pidió al senador que le respondiera al dirigente colorado Pedro Bordaberry, quien en declaraciones públicas había dicho que sólo el Partido Colorado se oponía al IRPF.

Enseguida, Larrañaga salió a aclarar. Evitó hacer referencias al líder colorado de Vamos Uruguay, pero aseveró que el Partido Nacional impulsará un «verdadero Impuesto a la Renta», que, dijo, «no es lo que se aplica ahora».

REFORMAS. El documento elaborado por Abreu cuestiona las reformas que emprendió el gobierno en materia educativa, sanitaria y estatal. Indica que algunos procesos reformistas fueron postergados o desechados por la disconformidad que manifestó la dirigencia sindical a los integrantes del Poder Ejecutivo y a los legisladores oficialistas.

«La simbiosis entre el gobierno, el poder sindical, determinados corporativismos y organizaciones sociales condicionan la gestión gubernamental», sostiene la evaluación de Abreu.

El texto señala que «las mismas fuerzas que, desde la oposición, bloquearon los cambios necesarios para el país durante los últimos veinte años, ahora lo hacen como socios del partido de gobierno».

Acerca de la política laboral oficial, el informe concluye que «desalienta la inversión al limitar el derecho de los empresarios a gestionar sus empresas, y motiva una gran reticencia de estos en las decisiones de incremento del empleo».

Señala que la «gestión presidencial priorizó la preservación de la unidad y los equilibrios políticos internos del Frente Amplio, aún a costa de mantener indefiniciones y contradicciones que fragilizan o postergan la promoción y defensa de los intereses nacionales». Sostiene que «el presidente (Tabaré Vázquez) actúa más como Jefe de Estado que como Jefe de Gobierno centrando su actividad en arbitrar disputas entre sus Ministros».