Consumo explica suba del crédito.

HORACIO BAFICO Y GUSTAVO MICHELIN
Hay muchos factores que explican ese aumento del consumo; a saber, el incremento real de los salarios, la mayor ocupación y la mejora en los términos de intercambio. El crédito es otro factor que lo explica y su trayectoria en el último año fue similar a la del consumo, creciendo en los últimos meses también a un ritmo superior al del PIB. Es un claro síntoma de recalentamiento, y como tal merece un seguimiento muy atento.

ACELERACI?»N. El saldo del crédito vigente del sistema bancario al sector privado ascendió al equivalente de US$ 9.133 millones. Este valor, corregido por los ajustes que efectuó el BHU en su cartera, implica un incremento nominal del 37% respecto al saldo de un año atrás.

Si se mide el PIB en dólares corrientes se observa un aumento de 19% en el último año, prácticamente la mitad de la velocidad que presentó el crédito bancario a los privados. Ello aumentó la participación relativa del crédito en el PIB en un punto porcentual, estimándose a junio en el 18,4%. Si bien no se trata de un nivel muy elevado, su rápida expansión en los últimos meses es una luz amarilla que se enciende. Por lo pronto, y en un intento de frenar su expansión, que por medio del financiamiento al consumo interno presiona los precios al alza, la autoridad monetaria resolvió aumentar los encajes bancarios a partir del mes pasado.

En el Gráfico N° 1 se muestra la tasa de variación de los créditos concedidos a empresas y familias a menos de un año respecto al mismo mes del año anterior. Se incluye la financiación mensual a través de tarjetas de crédito. El comportamiento que presenta exime de mayores comentarios. Basta tan solo indicar que los capitales operados mensualmente están creciendo al 20% anual, cuando en el primer semestre de 2010 lo hicieron al 4%.

El crédito a las familias es el que más creció en el período analizado. La información disponible del crédito por sectores llega al mes de mayo. Al cierre de ese mes el monto de los préstamos concedidos a las familias ascendió a US$ 3.800 millones, lo que representa un crecimiento del 48% en los últimos doce meses. Esta tasa es mayor a la del total de créditos concedidos al sector privado, y por cierto que bastante más elevada que la del crecimiento nominal del PIB; de ahí la preocupación de las autoridades.

Otra forma de aquilatar la aceleración del crédito al consumo es a través de su contribución al crecimiento del total de préstamos otorgados por el sistema bancario a los residentes. En el último año, explicó el 51% del aumento, porcentaje que se eleva al 61% al analizar la evolución al cabo de los cinco primeros meses de 2011.

Se destaca el crédito destinado al financiamiento de viviendas. El Gráfico N° 2 muestra la evolución de los montos prestados mensualmente para vivienda. Se observa que desde mediados de 2009, más allá de algún mes puntual, los préstamos crecen mes a mes. Actualmente, se están concediendo créditos con este destino por US$ 20 millones al mes, lo que representa aproximadamente el 20% del endeudamiento en que incurren las familias. Otra línea de crédito que en los últimos meses viene mostrando particular dinamismo es la destinada al financiamiento de la compra de automóviles. En los cinco primeros meses de 2010, el sistema bancario otorgó préstamos por US$ 1,5 millones con este fin, valor que se duplicó en el acumulado enero-mayo del presente año.

Como se ve, el crédito a las familias está destinado a financiar el particular patrón de consumo que exhibe la población en los últimos tiempos, estimulado por el mayor ingreso y el abaratamiento relativo de los bienes de consumo duradero y los automóviles, ante el debilitamiento del dólar, ya que se trata de artículos importados.

De esta manera influye directamente en el nivel de actividad de los sectores involucrados, la construcción y el comercio. Precisamente, estos sectores son los que, en términos porcentuales, más se endeudaron en el último año.

D?»LARES. A lo largo del último año, fueron los créditos concedidos en moneda nacional los que más crecieron. Expresados en dólares corrientes, los préstamos en pesos se incrementaron 51% y aquellos denominados en dólares crecieron 27%. Los números anteriores indican un mayor dinamismo de los préstamos en pesos, pero las cifras están distorsionadas por la apreciación de la moneda, o su contracara, la debilidad del dólar. Medido en pesos corrientes, el crédito en moneda nacional aumentó 31% en el último año y si se corrige por la inflación observada en el período, el crecimiento se reduce al 21%. Una tasa que supera largamente al crecimiento del nivel de actividad global en el mismo período pero que muestra que el crecimiento intenso es parejo en las dos monedas y que la pesificación responde a la caída del tipo de cambio.

De todas formas, aumentó la participación de los préstamos en pesos en el total de los créditos concedidos. Este es un fenómeno que ya lleva varios años en el país y responde a varias causas, entre las que cabe señalar los cambios en la regulación del BCU, que condiciona la moneda de concesión de los préstamos a la moneda en que percibe sus ingresos el deudor. Como los préstamos a las familias son los que lideran el crecimiento del crédito, y los ingresos de los hogares están denominados mayoritariamente en pesos, se asegura un crecimiento de los créditos en pesos. De todas formas, la reducida tasa de interés por préstamos en dólares y el atractivo de la caída del tipo de cambio han movilizado con intensidad el crédito en dólares.

DEP?»SITOS. Los depósitos del sector privado en el sistema bancario ascendieron a US$ 19.740 millones a junio del presente año. Ello representa un incremento del 20% con respecto al mismo mes del año pasado (US$ 3.257 millones).

Si se discrimina entre depósitos en moneda nacional y moneda extranjera, se constata que fueron los primeros los que más crecieron, 42% y 14% respectivamente. Dicha evolución reafirma el proceso de pesificación creciente que vienen experimentando desde mediados de 2009, cuando comenzaron a revertirse los efectos negativos de la crisis financiera internacional, alcanzando los depósitos en pesos la cuarta parte del total en la actualidad, tal cual lo muestra el Gráfico N° 3. La mayor pesificación es la respuesta lógica de los agentes ante la evolución del tipo de cambio.

Pero por otro lado, se incrementó la liquidez de los depósitos, tal cual se puede apreciar en el Gráfico N° 4. De hecho, si se compara el saldo de los depósitos, tanto a la vista como a plazo entre junio de este año y el mismo mes de 2010, se constata que son los realizados a la vista los que aumentan, ya que el saldo de los depósitos a plazo prácticamente no sufrió alteraciones.

El comportamiento de los agentes es racional, ya que los rendimientos esperados por los depósitos bancarios son inferiores a los que se pueden obtener en otro tipo de colocaciones. A vía de ejemplo, las tasas en moneda extranjera que pagó en promedio el sistema bancario para operaciones entre 3 y 6 meses en el primer semestre del presente año se situaron en el 0,5% anual, guarismo que sube un poco pero sin llegar al 1% si se trata de plazos entre 6 meses y un año. Un retorno que no cubre bajo ningún concepto la pérdida del capital asociada a la devaluación del dólar y tampoco justifica su inmovilidad. Ello explica por qué los depósitos a plazo en dólares cayeron 10% en el último año.

Por su parte, las tasas en pesos son neutras. En promedio, el sistema bancario paga por depósitos a 6 meses un 5% anual (2,5% semestral) y la expectativa de inflación para dicho período es precisamente 2,5%. Claramente, las colocaciones en UI, y en particular en LRM denominadas en esa variable son más atractivas.

Por su parte, los depósitos de no residentes, vistos en su conjunto, muestran una leve tendencia al alza. A nivel del sistema bancario desde el pasado mes de agosto se mantienen relativamente estables entorno a los US$ 3.100 millones (18% del total de los depósitos). Pero a nivel de las Instituciones Financieras Externas (IFE), se están incrementando lentamente mes a mes, alcanzando al mes de junio los US$ 915 millones.

En tal sentido, los cambios anunciados en cuanto al secreto bancario parecería que, hasta el momento, no han generado impactos negativos.