Contención del gasto habría evitado crear IRPF, dijo experto.

El gobierno deberá ajustar y hacer más eficiente el gasto público, previendo que su incremento no supere a la mitad de las proyecciones porcentuales de crecimiento de la economía, al tiempo que enfrentará los desafíos de mejorar la competitividad del país y enfocar las negociaciones salariales en función de la productividad empresarial.
Esas fueron las principales líneas de trabajo que identificó el analista Michele Santo durante una conferencia titulada Desafío de la política económica para el nuevo gobierno, que tuvo lugar ayer en la sede de la Asociación de Promotores Privados de la Construcción del Uruguay (Appcu).

El economista apuntó que el déficit fiscal no debería ser la principal preocupación de las nuevas autoridades, sino que es más imperativo atender el incremento del gasto público. En este sentido, criticó el «aumento infernal de la recaudación» que se produjo durante la pasada administración, que en lugar de destinarse al ahorro como ocurrió en Chile, se volcó en la expansión del gasto.

En este sentido, afirmó que será difícil sostener los actuales niveles de gasto del Estado, «salvo que la economía crezca a tasas de 4% o 5%». Además, afirmó que los ingresos y egresos del Estado se disociaron cada vez a mayor ritmo desde abril de 2008. «Ahí está la causa del deterioro del resultado primario», apuntó, y dijo que el objetivo para el nuevo gobierno será recomponer un superávit primario mínimo de 3% del Producto Bruto Interno (PBI).

«Si el gobierno anterior hubiera aumentado el gasto la mitad de lo que creció el PBI en el quinquenio, se hubiera podido eliminar el anterior Impuesto a las Retribuciones Personales (IRP), no habría que haber creado el Impuesto a la Renta de las Personas Físicas (IRPF) y sobraba dinero eventualmente para bajar impuestos a los combustibles. Todo eso no se pudo hacer porque se fue al gasto», enfatizó el analista.

Competitividad. Santo advirtió que el gobierno debería «pasar a una política monetaria más expansiva. La situación de competitividad actual es diametralmente opuesta a la que teníamos hace cinco años; es el segundo gran desafío de la política económica», resaltó. También recordó que los niveles observados en enero de 2010 se ubicaron casi 20% por debajo del promedio de la década y que Uruguay solamente está en buenas condiciones para competir con Brasil y, en menor medida, con Europa. «La inconsistencia entre las políticas fiscal, monetaria y salarial durante la administración (de Tabaré) Vázquez llevó a esta situación», aseveró.

Salario. Para las negociaciones salariales, en tanto, Santo remarcó como principal desafío «acotar los aumentos del salario real como máximo a la mejora de la productividad que se consiga en cada empresa». Por otra parte, indicó que si bien el salario real se recuperó en buena parte durante la pasada administración, este logro, a su entender, se debió al crecimiento de la economía.